Geal Ali Crónicas: Poder Absoluto.

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Capítulo 5.

Capítulo 5, Sabotaje

 Nos dirigimos a la nave a paso lento preocupados porque los humanos no hayan puesto atención, no sabía si los Otpiges poseían algo para borrar la mente o cosas así, veinte minutos después observé a un grupo de Otpiges de sangre limpiando el lugar con rapidez con aparatos tecnológicos que no reconocía como aspiradoras para limpiar sangre o identificador de cuerpos.

 ¿Qué cosa saldrían en las noticias humanas respecto a lo qué les pasó a las dos aldeas?

 Tendrían que inventar algo bueno para la masacre, ¿Un Tsunami? ¡No lo creo! No hay una costa cerca, ¿Un sismo? El Fujiyama está cerca, pero no está activo desde hace largo tiempo. La rampa de la nave descendió para que subiéramos a esta y entonces la vi, una gran nave circular y negra parecida a una gota de agua oscura, acostada con movimiento continuo como si fuera liquido flotante tal como me la imaginé, en segundos desapareció, pero no la rampa fue como sí los Otpiges quisieran ocultarse de repente. Subí a la rampa con debilidad al igual que mis dos compañeros, Ryan aún seguía aturdido, pero eso no le quitaba su rostro soberbio y perfecto. Frerick por otra parte estaba lastimado, no lo noté al principio él se llevó la peor parte con los robots eso era seguro, su respiración era lenta como sí la esperanza de encontrar el GL desapareciera.

 La rampa comenzó a subir con nosotros, nos dirigíamos a la sala de control, al llegar los príncipes nos observaban con inquietud, serios, tratando de escuchar la noticia que traíamos con nosotros. Sí la misión de encontrar el GL fue un éxito o no, Mai Ko Lee se acercó a mí con una lamparilla de bolsillo, dirigiendo la luz a mis ojos, verificar mis signos vitales. Lo hacía como si fuese un experimento.

 —Signos vitales en orden– dijo Mai Ko Lee a quien decidí decirle como los demás. — ¡Veamos! – se dirige a Ryan algo andaba mal. – Pupilas dilatas, ¿Estás bien, Napaleano? – preocupado.

 —Aturdido– dijo sin preocupación. Me hizo reír por lo serio que lo menciona siempre me han dado risa los hombres así.

 Mai observó las heridas de Frerick luego apagó su lamparilla, la guardó en su uniforme. No sabía que teníamos bolsas en estos.

 —Ve a la sala de curación— dijo Mai. — Te alcanzaré, tengo un poco de medicina para cerrar las heridas, no te van a quedar cicatrices, es seguro. ¿Acaso luchaste contra un ejército?

 Frerick sólo le alzó la ceja y se marchó tan tranquilo hacia el segundo piso cuando salió de la sala de mando los demás me miraron raro. Axtrex jugaba con sus cabellos largos luego hizo una mueca largándose por donde Frerick salió, los demás estaban en sus lugares preparándose para algo. Ryan se sentó en donde Frerick, era el segundo al mando, pero lo único que quería el joven Napaleano era descansar al igual que todos, al ver tocarse su frente y a la vez colocaba un gesto de dolor, estaba aturdido tanto como yo, pero a mí no se me notaba o no era tan llorona. El tacto de sangre de un... me era difícil reconocer el mestizaje.

 — ¿Qué ocurrió? – preguntó un joven del mismo aspecto que Arcy, aunque alto rubio con el cabello rizado.

 —No– dije sin pensar. – Denia, pero escapó.

 — ¡Oh! – entonces estaba buscando algo en la pantalla flotante que tenía era nanotecnología de barras, sus dedos se movían como la energía que brotaba en estos aparatos. – ¿Es tan fuerte como dicen? – pausó– ¿La mestiza?

 —Mestiza– eso me hizo pensar cosas así que tarde en responderle tanto que me miraba con incertidumbre, mestiza. — Si—respondí a los dos minutos. — Es fuerte. Tal vez, es un nivel más que el Mortal.

 — ¡Genial! – dijo– Me encantaría ver que tan fuerte es.

 — ¡Arcry! – Mai Ko Lee lo llamó– ¿Encontraste algo?

 —No, veintitrés cuerpos Otpiges, veintiún Napaleanos, ochenta y seis humanos, pero ninguno es Am.

 —Gracias, iré a ver a Frerick.

 Salí de la sala de mando, la nave en todos los sentidos era calmada, las personas dentro caminaban lentamente, decidí adentrarme a los largos pasillos observando las letras del techo para indicarme el camino a la sala de curación, tenía que decirle a mi hermano lo que había encontrado para que su esperanza regresara. Los símbolos eran extraños, no sabía si ampliar mi conocimiento en japonés, árabe porque todo estaba unido con otros símbolos más, mayas, egipcio antiguo, tenía que preguntar.



Geasul Oropeza

Editado: 14.10.2018

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