Geal Ali Crónicas: Poder Absoluto.

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Capítulo 8.

Capítulo 8, Alphine

Bajar fue diferente, lo habíamos hecho por una compuerta, sin la rampa como la nave anterior cuando tocamos el suelo éste era arenoso suave al tacto de los botines. Observé la tierra roja como la sangre recordándome lo que escurría en el rostro de Rick cuando los reos lo capturaron, no éramos tan diferente de los otros o de los que llamamos preciados humanos.

Ryan caminaba frente a Frerick como si aún siguiera escaneando el lugar sin tener suerte.

—Tendríamos que revisar cada casa– dijo el Napaleano mirándome– ¿Qué opinas Diamante? — pregunta, pero con sus ojos azules pequeños y rasgados puestos en mí.

—Deberíamos, pero es ilegal.

— ¡Basta! – dije frustrada– No estamos en una especie de congreso en este momento, podrías sólo dejar de pensar en la ley. ¡Hagamos lo que dice el Napaleano! Registremos.

—No– Frerick era de cabeza dura justo como los Napaleanos, aunque él llevaba la contraría siempre– ¡No podemos! Todo es sagrado– señaló la pared.

Una pequeña casa que al parecer era como los edificios de la metrópolis, pero sin brillo y letras plateadas Otpiges.

Al acercarme observé el signo del congreso, estábamos en una base militar congresista el Napaleano tenía razón respecto a su teoría.

—Sabes que es lo malo de ti, Diamante– Ryan dice contra Frerick– Es que eres demasiado congresista debes relajarte de vez en cuando.

—Geal– mi hermano parecía protegerme demasiado no recordó lo que hice con el destructor– ¡Aléjate de la casa!

—La casa no me hará daño– dije, pero como siempre no estaba en lo correcto.

Un extraño ruido comenzó a escucharse proveniente de la casa con ese símbolo en la cual yo estaba cerca, se agitó hasta deformarse a una masa circular de mercurio que después se hizo una especie de robot de cinco metros, pero estaba siendo manejado por un Otpige de sangre y una máscara de oxígeno. Había visto una cosa así en juegos de video en la Tierra no creía que fuesen reales parecía que se usaba para levantar maquinaria pesada, pero en este caso con intrusos, conociendo que la metrópolis fue atacada era lógico que podría servir como arma. Con sus grandes manos mecánicas me tomó, ambas me cubrían sin dejar sacar mis brazos, no podía salir la fuerza que ejercía. Me tenía a su merced sin lastimarme.

— ¿Quiénes son ustedes? — habló el Otpige con una voz robótica dentro de la cabina. Con una respiración continua y molestaba.

— ¡Tranquilo! — grité, pero los chicos que vinieron conmigo estaban más tranquilos que lo que yo deseaba– ¡No vayas a apretar las manos de esta puta cosa!

—Raj– gritó un anciano al abrirse la compuerta en otra casa y estaba armado con una pistola láser.

Había escuchado el ruido que produjo la transformación del robot

— ¡Raj! ¡Relájate! – ordenó el anciano humanoide al Otpige de sangre que me tenía.

—Intrusos señor. Humano idees– "me encantaba como los Otpige pronunciaban"

— ¡Muéstrenme sus brazos, piernas! ¡Dónde lo tengan! – dijo el anciano apuntando a los príncipes.

Frerick alzó su brazo bajando la manga de su chaqueta mostrando el tatuaje congresista el símbolo que tenía la casa o el robot.

—Bien– el anciano bajó el arma– ¡Raj!

— ¿K’? – dijo el chico joven Otpige de sangre, esos Otpige no podían salir de fase nacían así.

— ¡SEULCH'LA! ¡ADORA!

— ¿Per k'?

—SAO CIONGRUSISCH'S.

—Oh– entonces el joven me dejó caer.

Caí de rodillas.

El joven era de piel oscura como cuando oscurece, sus ojos opacos y felinos.

— ¿Traducción? – Ryan pregunta a mi hermano mientras me ayuda a incorporarme.

—Dijo que la soltara— responde Frerick— Vio que somos congresistas.

—Disculpen sus majestades— menciona el anciano— Más de cerca puedo verlos mi vista está fallando. Pero di ordenes al pueblo de que nadie saliera excepto nosotros dos, Raj y yo, soy Hamid, líder del sector doce. Otpige, reportándose señor— le hizo una reverencia a Frerick lo reconoció de inmediato, aunque fuese más de cerca.



Geasul Oropeza

Editado: 14.10.2018

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