Grande Amore—amor Perdido—

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Capítulo IV

Al despertarme mi madre hizo que fuera directamente a darme una ducha, hizo que me restregara tanto que ahora tengo la piel roja, tampoco es que estuviese TAN sucia, pero para ella hoy hay que estar lo más pulcra posible, la primera impresión lo dice todo y ella no quiere que el grandioso señor Weilburg anule el trato hecho con mi padre.

Duré toda la mañana aseandome, no he comido y ya ha pasado del medio día, así que me dirijo a la cocina para servirme y me dispongo a comer.

Escucho las voces de Allen y Alexander acercándose a donde estoy, al momento en que ellos llegan me sonríen y se sientan, cada uno, a un lado mío.

—Te tengo noticias que no van a ser de tu agrado— dice Alexander, y ya me voy haciendo una idea de lo que es— verás, vivimos en un condado pequeño en realidad, por lo tanto...

—Todos lo saben— interrumpe Allen, él siempre ha sido directo, como mi padre— wow, los rumores corren rápido.

Me levanto de la sillan sin decir una sola palabra y me dispongo a lavar mi plato, estoy cansada de pensar en aquello, y de lo único que me hablan es de eso.

Mis hermanos comienzan a hablar sobre con cuantas chicas bailarán en la noche, yo me voy del lugar y entro a mi habitación.

Me asomó por la ventana y veo que el sol casi va a caer, queda poco tiempo para el gran baile.

Mi madre, la cual ha estado de un lado para otro tratando de que mis hermanos y yo estemos bien presentados, entra a la habitación con una gran sonrisa y me muestra un vestido.

Es bellísimo, puedo distinguir que está hecho de seda y tul, con un hermoso encaje de flores, tupido, con brillos y muchos pliegues, parece de alta costura, como el de una princesa.

—¡Te ves divina Collette!, el señor Weilburg bailará contigo toda la noche, y sabe Dios si los otros hombres también— me observo en el espejo, y sí, no es por ser ególatra, pero me veo muy bien— el tiempo pasa tan rápido... Me voy a cambiar y nos vamos directamente al baile, ¡y adivina!, Weilburg nos mandará un carruaje, ¿no es esto una fantasía?

Al decir eso sale de la habitación, me detallo completamente, acomodo un poco mi cabello haciendo un trenzado, no puedo creer aún como consiguieron mis padres este hermoso traje, de seguro el señor Weilburg lo ha enviado.

Todavía no puedo creer que él esté haciendo todo esto por mi familia, tengo mucho de que discutir con él esta noche, oh Dios, me voy a casar.

Salgo de la habitación dirigiéndome a la sala de la casa, encuentro a todos mis hermanos esperando, ellos al verme sonriendo inmediatamente y se abalanzan contra mi para abrazarme, este si que es un gran abrazo.

No puedo soportar las ganas de llorar, siento que todo esto va a ser una gran desdicha a mi vida para poder proteger a mi familia.

Mi ascendencia siempre ha querido una mujer en la familia O'Connel, mi padre dice que nuestra pobreza proviene de una maldición familiar, él me toma a mí como una bendición que salva el apellido.

Pero, ¿a qué costo?

Nos separamos y les suelto una vaga sonrisa, nos quedamos callados por temer decir algo que pueda hacernos sentir incómodos.

Esperamos callados a que nuestra madre y padre vengan, al llegar padre nos embarcamos en el carruaje, en el viaje mi madre se hace notar la emoción que tiene dentro de si, mi padre le sigue la corriente al igual que mis hermanos, yo solo miro el cielo, es una noche hermosa de luna llena y las estrellas que la acompañan en el cielo la hacen más mágica.

Al llegar a la propiedad hay muchas personas bajándose de sus carrozas y otras entrando a pie, el señor Weilburg invitó a todo el condado para este baile, mis manos empiezan a sudar y de repente no deseo bajarme de aquí.

—Collette, si no te bajas tú el señor Weilburg sería capaz de venir a bajarte, así que muévete querida— dice mi madre y camina hacia la entrada con mi padre.

Mis hermanos siguen esperando a que baje, todos están aquí.

—Ette, todo va a estar bien, vamos a estar junto a ti pequeña— me dice Eric con una sonrisa mientras me tiende su mano, yo le correspondo y logro bajarme.

A un lado, Benjamin me ofrece su brazo, el cual yo tomo, y así avanzamos todos hasta entrar a la enorme propiedad.

Al entrar quedo impresionada por la decoración y arquitectura que esta tiene, es demasiado hermoso, puedo ver como unas estátuas de gárgolas decoran el edificio, las paredes tienen patrones dignos de la realeza, se puede apreciar que el edificio es de dos o tres plantas, lleno de ventanales, con dos puertas de una proporción grande, que al momento de entrar, todo se hace aún más mágico, como lo supuse, era de dos plantas, pero con un techo alto en forma de arco, detalles con madera, y algunas obras que decoraban las paredes enmarcadas en cuadros de lo que parece ser oro.

Las personas bailan con alegría, el ambiente que hay dentro es muy acogedor, miro hacia el fondo y observo a mis padres hablar con dos hombres y una mujer, mi madre nota mi presencia y me hace un gesto con la mano para que me acerque a ella.

Llegó la hora de conocer a el famoso señor Weilburg.

Me acerco lentamente, mis hermanos siguen conmigo, ellos son el mayor apoyo que tengo en este momento, me estrecho más a el brazo de Benjamin y trato de ir sonriente.

—Señor Weilburg, le presento a mi hermosa hija, Collette O'Connell— menciona mi padre al momento que yo llego y hago una pequeña reverencia con la cabeza y Weilburg me corresponde— Y mis otros hijos, Christopher, Benjamin, Nicolas, Nathaniel, Alexander, Allen y Eric.

Mis hermanos saludan a Weilburg, ese hombre es muy hermoso en realidad, lo creía mucho mayor que yo, pero se ve joven.

—Bueno queridos, que tal si dejamos que Collette charle un poco con el señor Weilburg, vámonos— dice mi madre, me pongo más nerviosa, Benjamin me da una mirada para que me calme pero no puedo— muchas gracias por este baile, ha quedado todo perfecto.

Observo como se alejan de mí y se dispersan en todo el salón, me volteo hacia donde está Weilburg y contemplo su belleza, es realmente hermoso y digno de admirar, y él también mantiene su mirada fija en mí.



Inefable

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En el texto hay: drama, amor, epoca

Editado: 05.07.2019

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