Green Hill

Tamaño de fuente: - +

1

Habían pasado dos días desde aquello y todo había sido completamente normal, pero esa mañana algo no marchaba como debería. Pesé a que el sol iluminaba como de costumbre, el viento seguía siendo igual que siempre teniendo ese suave toque a mar, el inmenso árbol que no se marchita se podía ver todavía en lo alto de la colina indicando que todo seguía igual que de costumbre, pero esa sensación de que algo no cuadraba no paraba de molestarle desde esa mañana en que aquella chica que esperaba fuera de su casa lo comenzara a seguir en silencio en su camino hacia la escuela. 

La gente los miraba y daban inicio a los susurros; los susurros de aquellos que sorprendidos lo miraban pasar caminado junto a aquella hermosa joven de presencia destacable, los susurros de aquellos que sin necesidad de mucho esfuerzo podías sentir sus miradas llenas de envidia y malicia, también los había aquellos que lo ignoraban y aquellos otros que solo miraban de reojo indiscretamente por vil y descarada curiosidad. 

Al llegar a la escuela, los amplios ventanales permitían que entrara la luz del sol de verano que causaba un cierto ardor cuando la piel entraba en contacto con este. Las sombras de los diseños en los cristales se impregnaban en el suelo mientras sus colores pintaban el largo pasillo como si de un lienzo en blanco se tratara. 

El eco de las elegantes pizadas de los leves tacones de las zapatillas de esa elegante joven sonaban al unísono con las desganadas pisadas de aquel desganado joven. 

—¿No crees qué sería bueno que comenzaras a hablar? —propuso la elegante voz rompiendo el incómodo silencio que había estado entre ellos desde temprano. 

—No siento que tenga nada interesante que contarte —sonó la voz inexpresiva dando una respuesta sin interés.

—En realidad no esperaba que fueras capaz de mantener una conversación que pueda resultarme interesante, por eso mismo creo que lo mejor sera que comencemos a hablar de acerca de aquel incidente. 

—¿Aquel incidente? —repitió la pregunta como tratando de cerciorarse de haber escuchado correctamente —. Preferiría que fueras más específica. 

Los susurros continúan mientras el eco de una pisada marcada anuncia un punto y aparte. 

—Tienes una falta de tacto sorprendente, pero yo también prefiero ir directo al punto para terminar lo antes posible —dijo aquella joven que seguía manteniendo su distancia. 

No hubo respuesta, lo cual parecía dar a enterder que estaba esperando a que ella prosiguiera. 

—Me gustaría hacer un trato contigo, pero antes quiero confirmar ciertas cosas por cuenta propia. 

—Dejame adivinar, ¿esas ciertas cosas guardan relación directa o indirecta conmigo no es así?

—No tengan porque responder a esa pregunta —respondió ella con una ronrisa un poco burlona y un tono similar.

Se trago un comentario con respecto a esa respuesta y continuo como si no hubiera pasado. 

—Creo que comienzo a entenderlo, pero aún así tengo unas cuantas dudas. 

—Adelante. 

—Primero; ¿por qué yo?

—Supongo que por haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado —guardo silencio por unos breves instantes y luego continuó —, y en mayor parte por recomendación de cierta persona. 

—Segundo; ¿Qué ganare yo con todo esto?

—Depende de que tantos seas capaz de hacer por ti mismo. 

—Ya veo, en caso dejame hacerte una pregunta más. 

Silencio en espera. 

—¿Qué se supone que alguien yo pueda hacer al respecto?

La fresca brisa entró por uno de los ventanales que había sido abierto en su totalidad dejando que los jardines de la escuela que brillaran con los dorados rayos del sol mañanero deslumbraran a aquellos que se detenían a apreciarlos. 

No se detuvieron ni por un segundo para tomar la fresca brisa que llevaba desde los jardines, pese a eso, él regreso la mirada sin mucho interés para observar el exterior que le pareció demasiado brillante y rápidamente lo hizo desistir de la idea de detenerse a observalos prefiriendo seguir su camino. 

—Esa es otra pregunta a la cual no puedo responder —se escuchó la respuesta despues de un largo silencio que termino cuando llegaron al segundo piso del edificio. 

—...

—Pero bueno, seria mentira decir que no puedo responder todavía, ya que eso suena como si fuera un simple capricho para molestar. 

«¿Asi que no lo era?» pensó después de aquel comentario.  

—Lo más correcto sería decir que es algo que se respondera cuando encuentres el verdadero problema —colocó un dedo bajo su barbilla como si lo pensara —. Una vez consigas eso puede que tengas una idea más clara de que puedes o no hacer. 

—Esa sigue siendo una respuesta demasiado ambigua. 

—Al menos esta vez tienes una respuesta. 

No supo como responder, ya que sabía que al hacerlo terminaría cayendo directo en su juego, así que guardo el resto de las preguntas para si mismo. 

Por fin llegaron delante de la puerta de su salón y él se detuvo delante de ella con toda la determinación de entrar y terminar con aquella farsa, pero ella continuo desde una de las paredes en las cuales se había recargado levemente sin perder esa imponente postura que la hacia parecer aún más inalcanzable. 

—Además, no pareces ser del tipo de personas que aceptaría como un abnegado una propuesta como esa de la nada —continuó ella de la nada. 

—No soy fanático de los estereotipos, así que prefería no tener que ser colocado a la fuerza dentro de uno —guardo una mano en bolsillo y la otra la colocó sobre la puerta deslizable del aula. 

—Vaya, ¿entonces estabas dispuesto ha ayudar con sólo habertelo pedido? 

Regreso la mirada de reojo hacia donde provenía la voz pero la imagen que tenía de ella burlándose ya debería ser de por si bastante similar a la que ella debería de estar haciendo cuando dijo eso. 



Esau Longoria

Editado: 17.04.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar