Guardián de almas ©

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CAPÍTULO 9

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Respiré profundamente, intenté que las imágenes de desmembramiento, quedaran atrás - en el baúl de mi cabeza-, la cual, no abriría por nada del mundo. Tenía que admitir que mi vida, ya no seguiría siendo la misma de antes. Estaba rodeada de cosas extrañas sacadas de un libro de fantasía.

Tenía que aceptarlo.

Caso contrario, seguía asustándome horriblemente.

¿Acostumbrarme? Sí, debía de hacerlo. Más adelante, vería más cosas extrañas; a otros seres que solo eran salidos de un libro de terror.

—Tanto como los guardianes y esas criaturas, eran humanas. ¿Verdad? —dije con la mirada hacia el lugar donde pasó el acontecimiento terrorífico—. ¿Por qué toman aspectos monstruosos?

Dorotea brincó al hombro de Nathan, quien miraba al mismo lugar.

—Es la venganza que le impusieron. Con ello, pagan sus pecados que hicieron en la vida mortal —explicó Nathan. Sacó su insignia, acariciándola con las puntas de sus dedos—. Cada uno firma su contrato de venganza cuando cometen un pecado.

—¿Y los guardianes? Ustedes…. ¿También pecaron en la vida? —pregunté con la mirada fija en él—. Si ustedes, fueron humanos anteriormente….

—«No fuimos completamente humanos —habló Dorotea, mientras lamía una pata como un felino normal—. Tuvimos una luz de vida, un futuro, un destino. Sin embargo, nos apagaron, sin dejarnos decidir».

—¿De qué hablas? Si no fueron completamente humanos, ¿qué eran? —El viento sopló, meciendo nuestros cabellos. Dorotea dejó de lamerse, y me miró con sus ojos gatunos. Sus orbes se entrecerraron, adquiriendo el desdén de siempre—. Odias a los humanos.

—«Los odio. Casi todos los guardianes los odiamos. Siempre serán el punto de partida de todo —indicó, mientras daba una mirada por todo el lugar, quedándose en un punto fijo—. Tenemos muchos nombres. Ellos mismos nos los pusieron».

—No es necesario que lo digas. Basta con decirle la información de los carroñeros y espectros —dijo Nathan, deteniendo la explicación de Dorotea. La gata saltó, aterrizando a un lado de nosotros.

—«Más adelante, entenderás lo que te decimos. Pero desde ahora debes saber, que estás involucrada en algo que va a peligrar tu vida. Debes estar preparada para todo —alegó sin más preámbulos—. En cualquier momento, puede aparecer un carroñero o un espectro alrededor de ti. Después de todo, tienes poder de guardián».

Las imágenes chispearon en mi cabeza, del aquel ente que vi en mi dormitorio, el cual, habló cosas extrañas, que hasta este momento no entendía para nada.

—En la madrugada, se presentó un ser en mi cuarto. Comenzó a decir cosas extrañas como si anunciara la llegada de un difunto —expliqué, recordando el suceso escalofriante—. ¿También es un carroñero?

Ambos quedaron callados, y se miraron entre sí. Estaba segura que compartían palabras sin hablar.

—Un sirviente de la muerte —masculló Nathan. Se acercó a mí, y tomó de mi mano, haciéndome sobresaltar. Por unos segundos, dentro de mi cabeza, aparecieron imágenes extrañas, todo mi cuerpo comenzó a sufrir un colapso emocional severo. Una oleada de dolor, recorrió cada rincón de mi ser, aterrizando en la cicatriz que tenía en el costado derecho de mi cuerpo.

Él se alejó rápidamente de mí.

Esta vez, ambos nos quedamos mirando con los ojos sorprendidos.

—No sé qué pasó. Yo…. —Nathan miró su mano. La movió, abriéndola y cerrando al mismo tiempo—. No entiendo.

—«Quizás sea por tu poder que está en ella —dijo Dorotea, poniéndose en medio de nosotros—. El que te visitó, es un sirviente de la muerte. Informa a los humanos, la partida al más allá de alguien cercano».

—¿Qué? ¿Muerte de alguien cercano? —Olvidé lo ocurrido con Nathan. Un miedo cruzó por mi corazón. Ya había pasado por varias muertes; la última, fue de la tía abuela. No quería más fallecimientos en mi familia—. No quiero.

—«Es inevitable la muerte. Cada uno tiene contada su vida en este mundo. Nosotros hemos visto, como los humanos lloran, al no querer separarse de esta vida —bufó—. Odiosos, estúpidos e imbéciles. Siempre se arrepienten de todo, cuando ya es demasiado tarde. ¿Idiotas? Más que eso, son unos monstruos, vestidos de criaturas compasivas».



Señorita Yuuki

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En el texto hay: cementerios, gatos, romance

Editado: 26.08.2019

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