Guardián de almas ©

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 29

♦⁂⁂●⁂⁂♦

 

La campana de la hora de entrada, sonó resonando a lo lejos. Ignoré que tenía clases, ¿quién quisiera tener clases con ese profesor de literatura a la primera hora? Ni hablar. Prefería estar con la gata desdeñosa que, ser el blanco de aquel maestro. Suspiré y me enfoqué en aquella esfera brillante y redonda que flotaba por toda la piscina vacía. Aún se escuchaba los llamados de sus amigos y familiares.

—¿Hay una manera de poder hablar con un alma? —pregunté a Dorotea, quien me dio una mirada entrecerrada—. Necesito platicar con él.

—«Un alma no puede hablar contigo, niña» —refutó, convirtiéndose en un resplandor dorado, mientras iba hacia aquella pequeña esfera. La envolvió cálidamente, haciendo que dejara de moverse, silenciándola de manera mágica y pacífica.

Descendió lentamente, para luego convertirse en su forma de gato, quedando al lado de aquella alma.

Un cuadro muy único.

—¿Por qué no puedo hablar con un alma? ¿Solo los guardianes lo hacen? —cuestioné con insistencia. Ella me regaló una mirada cargada de molestia—. Necesito hablar con ese niño, Dorotea.

Resopló.

—«¿Desde cuándo te importa hablar con un alma? ¿Por qué lo harías? —siseó, mientras que la esfera redonda y brillante, flotaba apaciblemente por encima de ella—. ¿Curiosidad por lo desconocido?»

Quería decirle que esa alma nos vinculaba a Nathan y a mí, pero preferí callar.

No podía decirle nada. Ella odiaba a los humanos, y si le decía que Nathan quizás formó parte de ellos… Talvez lo odie.

—Sí. Tengo curiosidad a ello —contesté sin ánimos—. ¿Al menos puedo preguntarte algunas cosas?

—«Estás algo extraña hoy. —Comenzó a caminar, dejándome atrás y con la palabra en la boca. Su comportamiento apático, lo odiaba. Para ser una gata parlanchina, tenía un ánimo muy podrido. Detuvo el paso y volteó a verme—. ¿No preguntarás?».

Correcto. No la entendía del todo.

Llevé un jalón de cabello para mis adentros y tragué toda la molestia que sentía por ella. Quería resolver este misterio. Haría lo que sea para encontrar las piezas y juntarlas una vez por todas.

—¿Por qué los pueden ver en su forma gatuna y no en su forma humana? —pregunté sin pelos en la lengua. Deseaba ser directa en lo que quería saber—. Mi amiga solo puede ver sus formas de gatos, pero no su…

—«Nos disfrazamos de animales. Evitamos tomar forma humana por muchas razones —replicó sin ganas de hablar—. Solo ese niño, le gusta estar de esa manera. Los demás guardianes, preferíamos el perfil de gato».

—¿Por qué?

—«Nos gusta y ya».

—Aún no has contestado lo que pregunté. ¿Por qué los pueden ver en su forma de animal y no en su forma humana? —insistí, recibiendo un chasquido de lengua—. Formo parte de ustedes. Al menos, quiero saber la verdad.

—«Sus ojos no son tan perceptibles como la vida de otros seres. Por ello, solo nos pueden ver en nuestra forma de gato».

—¿Y los niños? ¿Ellos los pueden ver?

—«No tanto. Solo ven un resplandor blanco, rondar por su lado. No pueden ver la forma humana de un guardián —alegó, mirándome con fastidio—. ¿Otra cosa más que quieras saber?».

—¿Qué pasa cuando llevas a un alma al cementerio? ¿Se pegará a ti o….

—«Este niño, tiene contenedor en el cementerio. Irá directo hacia él».

—¿Y los que no tienen? ¿Qué pasa si su cuerpo no está en el cementerio? —inquirí con ahínco para saber la verdad—. La otra vez…

El límite de preguntas, llegó a su final. Lo sabía de más. Dorotea, entrecerró los ojos y ladeó el rostro, empezando a caminar, dejándome atrás.

—«Muchas preguntas, niña. Ya me cansé de contestar todo. Tengo trabajo que hacer como tú también —objetó, mientras se alejaba con la esfera blanca—. Si quieres respuesta, encuéntralas tú misma».

Quedé de pie con muchas preguntas dentro de mi cabeza.



Señorita Yuuki

#16 en Paranormal
#57 en Thriller
#27 en Misterio

En el texto hay: cementerios, gatos, romance

Editado: 26.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar