Guardián de almas ©

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EPÍLOGO

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No me importaba mi apariencia facial. Sabía que estaba hecha un asco andante. Solo quería llegar hasta donde estaba él. Eso fue lo que pasó. La burbuja desapareció, mientras mi cuerpo descendía suavemente al suelo. Medio que mis pies toparon la tierra santa, corrí al chico que siempre tenía una sonrisa en los labios.

Su cuerpo casi desaparecía por completo.

Con la respiración entrecortada, quedé de pie a centímetros de él.

—¿Vas a desaparecer así? ¿No lucharás al menos por tu existencia? ¡No hiciste nada malo! Siempre has protegido a los pequeños guardianes y a las almas —dije entre llanto—. No hiciste nada malo. Solo me conociste.

—No me arrepiento de nada, Alice. Ni de haberte conocido, ni de poder haberte ayudado a vivir, ni mucho menos de ser un guardián —habló muy sonriente—. Lo prefiero así. Desaparecer con mis recuerdos humanos. Siempre pensé que no pertenecía a los cuidadores de almas.

—Asher…

—Desapareceré con mis recuerdos. Eso es lo que importa, Alice. —Extendió su mano, intentando tocarme—. Tampoco me arrepiento de haberme enamorado de ti. Me gustas mucho.

Mis sollozos se volvieron más fuertes.

—Por favor, no te vayas. Te lo ruego. No deseo perder a alguien querido de nuevo —rogué entre lágrimas—. Fuiste y eres muy importante para mí. De eso no hay duda.

—Lo sé, Alice. Vive y sé feliz. Esa será mi recompensa. —Su mano comenzó a desaparecer, rompiendo en mil pedazos mi corazón—. Siempre viviré en ti. Nunca lo olvides.

Con eso, desapareció por completo, dejando una pequeña esfera que flotaba por el aire. Lo que estaba presenciando era la despedida de un amigo de infancia. Alguien que me ayudó a vivir.

Muchos recuerdos pasaron por mi mente, llenándome de dolor. ¿Cómo pude olvidarme de él? Asher fue mi mejor amigo en mi infancia. La única personita que se me acercó, cuando entré a ese curso de natación.

Luego se nos unió Nathan. Cuyo nombre le puse sin pensarlo.

—¡Asher! ¡No! —Caí al suelo, observando como la esfera brillante iba hacia el tal Index—. Haré lo que sea, pero por favor. Deja que se quede en su papel de guardián. —El ente quedó observándome con detenimiento—. Tengo la mitad de su poder en mí.

—Lo tienes.

—Entonces…. Toma ese poder, pero a cambio devuélvelo a su forma de guardián de almas.

—Él ya tomó una decisión, Alice —replicó Zero, mirándome sin expresión en el rostro—. No puedes hacer nada ahí.

—¡Es mi culpa! Tengo la parte de la culpa. Haré lo que sea —repetí con vehemencia. Me puse de pie, y caminé hasta Index—. Tú eres el que gobierna en el mundo de los muertos. Deberías saber las emociones que ellos dejan a los vivos —Extendí la mano—. Toma la mitad del poder de tu guardián. A cambio….

—Si tomo la mitad de su poder, tendrá consecuencias que les afectarán a los dos —indicó Index—. ¿Estás segura que no te arrepentirás?

Sonreí tristemente.

—La pérdida de él, duele más que cualquier cosa. Lo prefiero como guardián —aseguré con convicción.

—No podrás volverlo a ver, ni hablar con él. Mucho peor, tener una relación amistosa o romántica —dijo Zero dando un paso a mí—. ¿Por qué tanto esmero en arreglar algo que…

—Así somos los humanos —concluí sonriendo, mirando como en sus ojos rojizos pasaba una sombra extraña—. Él es un buen chico. Sé que es injusto esto, pero lo prefiero como guardián. Sé que cuando toque mi partida, lo veré nuevamente, ¿verdad?

Quedaron callados.

—Los humanos son extraños —dijo Dorotea, mientras se convertía en gata—. «Allá tú. Si tanto quieres flagelarte. Esa será tu decisión».

Se alejó de ahí, dejándome con Zero e Index en el silencio del cementerio.

Ante mis ojos, la esfera brillante poco a poco, se convertía en un hermoso gato negro, quien estaba dormido plácidamente.

—Él perderá todos sus recuerdos de su vida pasada y los que tuvo desde el día en que te conoció. Nunca más los volverá a tener, aunque bese a un humano —manifestó con tono autoritario—. Tú podrás recordar todo, pero no obtendrás el don de ver y sentir cosas de nuestro mundo. Solo serás un ser humano normal. Igual que antes.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: cementerios, gatos, romance

Editado: 26.08.2019

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