Hamilton Playboy

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Capítulo 24

Zac Hamilton es como Chad, atractivo, misterioso e inteligente, salvo que mientras Chad siempre intenta ser dulce, Zac es... Zac.

—Vaya, es bueno verte al fin —dijo, cruzándose de brazos y apoyando su espalda en la pared, mirándome con el ceño fruncido—. ¿No vas a saludar?

—Creo que quieres asesinarme por alguna razón —murmuré, retrocediendo lentamente.

—No, solo estoy pensando en como castigarte por ser una borracha llorona.

Mierda, habla de cuando le hablé en la madrugada, llorando y quejándome de Gregg. Corrijo: Zac es el más dulce de los Hamilton al intentar contenerse de asesinarme después de haberle robado unas valiosas horas de sueño, que yo mejor que nadie sé que dormir es una bendición.

—En mi defensa —levanté las manos en alto cuando agarró una almohada del sofá—, fue culpa de tu primo.

Ni bien terminé de culparle, cuando la almohada voló a mi rostro. Bien, lo tengo bien merecido...

—No vuelvas a tomar, borracha.

—Entendido —susurré.

Observé su cabello negro, despeinado y algo largo, tenia ojeras y una marca roja en su cuello, parecía que se hubiera rascado con mucha fuerza ¿o lo aruñaron?

—¿Las gatas te odia? —agarró otra almohada, la cual volvió a golpear mi rostro—. ¡Solo fue una pregunta!

Pasó su mano por su cabello, dejándome ver se tatuaje en su bíceps cuando la manga de la camiseta se subió. Zac Hamilton tiene la apariencia de ser un arrogante, el típico multimillonario que se cree mejor que todos, salvo que Zac se cree más por ser inteligente, algo que personalmente creo que importa más. Extraño ver su color de cabello natural, pero el color negro con sus ojos azules le queda de infarto. ¡Es el hombre soñado! Parece salido de un anime.

—¿Mi primo te ha causado problemas? —negué con la cabeza, pero sin estar muy segura de como responder—. Eso no te lo creo.

—Bueno, está siendo más... —pensé en la palabra para describirlo, pero finalmente terminé con una respuesta tonta— Greggory.

—¿El niñito que corría a las faldas de su madre cuando lo regañaba por molestar a Hollie? —suspiró, mirando hacia las niñas que dormían en el sofá, con las gatas cerca de ellas—. Bueno, al menos ese pequeño era más real...

Noto algo diferente en Zac, algo que talvez no había podido notar por haber estado en constante depresión, sin querer salir de mi habitación. Parece más pensativo, hasta algo más frio que de costumbre. Y se me hace raro que no me haya abrazado para molestar a Gregg...

—¿Estás bien? —pregunté finalmente, sin poder contenerme—. Podría decirse que luces demasiado...

—Estoy perfecto —respondió de inmediato, cambiando su rostro serio a una sonrisa más falsa que yo cuando tengo que acudir a alguna reunión "profesional"—. Feliz de que mis padres estén bien, que mi hermana esté más feliz que nunca y que Demi ya está fuera de peligro junto a la pequeña Sherlyn.

Me acerqué a él con una pequeña sonrisa y pasé mis brazos por su cintura, abrazándolo con cuidado ya que no quiero molestarlo, pero me sorprendí cuando me abrazó fuerte, besando mi cabeza con ternura.

—Bienvenido al club de los ancianos sin familia propia...

Las personas pueden actuar con frialdad, pueden hacer creer a los demás que están perfectamente bien sin tener a alguien que los ame y a quien amar. Nos metemos en la cabeza que el amor no es necesario, a tal punto que nuestro cerebro comienza a creerlo de verdad. Sin embargo, el corazón es el único que sabe diferenciar entre la realidad y la mentira. No son celos ni envidia, es felicidad por esas personas que han tenido suerte de encontrar al amor de su vida, pero es tristeza por no poder contar con esa suerte.

Sé que ahora tengo a Gregg, pero he pasado mucho tiempo mirando a las demás personas con nostalgia por no poder tener un amor y ahora que lo tengo, me da miedo perderlo. En cambio, Zac aún no ha tenido la oportunidad de encontrar a la mujer perfecta para él y eso puede ser muy desesperante...

—No estoy tan viejo, ¿sabes? —dijo, apartándome de él por los hombros—. Estamos en la mejor parte de la vida.

—Si, sexo sin miedo a que nuestros padres nos descubran.

Ambos volteamos a ver a Gregg, quien recibió un golpe en el hombro por parte de Hollie al decir "sexo" enfrente de las niñas, aunque estas estén durmiendo. Iba a decir algo cuando vi su estómago, pero cuando Zac apretó mi mano, decidí callar. El motivo de su cambio, ahora es muy obvio. Y en parte, también me dolió a mi...



NaleJonas

Editado: 05.11.2018

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