Hannah. la zona oscura

Tamaño de fuente: - +

6-Eris

18.50 PM. 15 de octubre del 2017. Centro psiquiátrico penitenciario Albertson.

 

—¿Cómo se encuentra hoy?

Jason sólo quería hablar con Hannah. Después de su entrevista con la peligrosa tercera personalidad de la joven, había decidido cambiar de táctica.

Hannah era la que verdaderamente le preocupaba. Esa joven tenía derecho a vivir su propia vida sin intromisiones, sin lapsus de tiempo y de memoria y sin sufrimiento. Merecía reemprender su vida interrumpida desde aquel fatídico día. Necesitaba olvidar todo lo sucedido.

—Estoy bien, algo cansada.

—¿Qué recuerda de la sesión de ayer?

—Recuerdo que estábamos hablando y decidió hipnotizarme, después ya no recuerdo nada. ¿Habló con Arianne?

—Sí, hable con ella.

—¿Y le explicó algo?

—Mi intención no era hablar con ella, sé que le dije eso y le ruego me perdone por haberla mentido, Hannah. Pero quería hablar con otra identidad.

—¿Otra identidad? ¿Hay otra identidad?

—Sí —Jason quería evitar explicarle cómo era esa otra personalidad.

—¿Quién es, Doctor?

—Es una personalidad muy fuerte, muy dominante. Pero no tiene que preocuparse de nada. No puede hacerle ningún daño.

—A veces...A veces he tenido sueños muy extraños —Hannah miró directamente a los ojos del psicólogo —. Creo que podrían tener relación.

—Cuéntemelos, Hannah. Los sueños pueden ser las puertas traseras de la memoria.

—Se lo contaré: Me veo en un gran salón vacío rodeada de estatuas, son muy grandes, más altas que una persona. Todas me miran, sus ojos son oscuros... me dan miedo. Siguen mis pasos mientras avanzo hasta el final del salón, pero no dicen nada. Sé que están vivas y que saben que estoy allí, pero no detecto el menor movimiento en ellas. Cuando ya estoy a punto de salir noto que alguien me agarra del brazo. Me vuelvo asustada y la veo a ella...Es una mujer, alta, poderosa, muy seria. Me llama por mi nombre y me dice que ella va a cuidarme. Me abraza entre sus brazos y me siento segura. Luego escucho su voz, suave y susurrante, "Eris cuidara de ti, pequeña. Yo te protegeré". Ahí siempre me despierto...

—¿Eris? ¿Ese es el nombre que escucha en sus sueños?

—Sí, ¿significa algo para ust... para ti?

—No es un nombre muy corriente, es más, es un nombre muy antiguo—Jason había escuchado ese nombre en un par de ocasiones cuando estudiaba en la universidad. Eris, según la mitología griega era la diosa de la discordia. Sus hijos eran la pena, el olvido, el odio...Un nombre muy apropiado dadas las circunstancias.— Hannah, creo que ayer hablé con ella.

—¿La vio?

—No, Hannah, sólo la vi a usted, aunque su voz era distinta y su comportamiento muy diferente del suyo. Se mostró muy protectora hacia usted, yo diría que casi agresivamente protectora.

—Entonces ¿es real?

—¿Real? No es una persona física si eso es lo que pregunta. Es real en su mente, pero sólo es parte de su propia identidad. El trauma que sufrió en la niñez fue demasiado violento para usted y su mente buscó la forma de evitar ese dolor. Su individualidad se fragmentó en diversos alters, como nosotros los llamamos o diferentes personalidades. Es un mecanismo para huir del dolor. Usted suprimió esos amargos recuerdos y lo olvidó todo. Esos recuerdos siguen allí, en su inconsciente, olvidados, reprimidos. Yo necesito acceder a ellos, pero Eris es, ¿cómo decirlo?... Un guardián de su memoria.

—Ella no me dejará recordar ¿verdad?

—Ella tratará de impedírselo — Jason tomó las manos de la joven y la miró a los ojos —. Puede que incluso violentamente...

                                                                                                                   ...

Thomas Bennet no salía de su asombro. Estaba en el interior de su vehículo y miraba atónito las fotografías en la pantalla de su móvil.

No eran las fotografías que esperaba ver. No, nada de eso. Esas fotos no exculpaban a la joven de los crímenes que le atribuían, sino todo lo contrario, porque en todas y cada una de las fotos lo único que podía verse era un rostro. Una cara cubierta de sangre, una faz diabólica que miraba a la cámara con una aterradora y perversa sonrisa.

El rostro de Hannah.



Marcus Turkill

#388 en Thriller
#169 en Suspenso
#202 en Misterio

En el texto hay: paranormal, crimen

Editado: 19.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar