Hannah. la zona oscura

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SEGUNDA PARTE. 1- ¿A salvo?

17:35 PM. 12 de septiembre del 2021. Flagstaff. Arizona.

 

Cuatro años después.

 

Huir es angustioso, escapar de uno mismo es imposible. 

Hannah lo sabía muy bien. Había conseguido desaparecer ante el mundo, pero no consiguió evadirse del mal que llevaba dentro.

Había rehecho su vida. Ahora todos la conocían como Anna, un nombre bastante parecido para una persona muy diferente. Había escogido una ciudad del oeste de los Estados Unidos: Flagstaff, Arizona para ocultarse. Muy lejos de donde todo ocurrió.

Cuatro años después de que abandonara aquel hospital bajo la lluvia, Hannah no había olvidado el rostro de Jason, la expresión de dolor y de infinita tristeza cuando Eris disparó. Ella nunca lo habría hecho, no hubiera podido. 

Las últimas palabras que escuchó de él fueron: "No voy a dejarte Hannah, siento algo especial por ti. Sé que puedo ayudarte. Déjame ayudarte"

¿Sentía algo por ella? Nadie había sentido nunca nada por ella. Y a pesar de eso disparó sin dudarlo. ¿tendría razón Jason sobre que Eris y ella eran la misma persona?

Escuchó poco después en las noticias que el joven psicólogo se recuperaba de sus heridas y Hannah suspiró de alivio. Había pasado casi cuatro meses en el hospital en estado muy grave. La bala había seccionado la vena subclavia derecha a la altura de la articulación esternoclavicular, según habían dicho en el noticiario. Lo que significaba que le había herido cerca del cuello. Por suerte los enfermeros del hospital le encontraron muy rápido y actuaron con celeridad. La operación había sido un éxito aunque Jason estuvo al borde de la muerte.

Desde entonces no había vuelto a saber nada del joven, aunque suponía que Jason no la iba a olvidar tan fácilmente como ella lo había olvidado a él.

Hannah o Anna como ahora decía llamarse, trabajaba media jornada en la escuela elemental Eva Marshall de Flagstaff. Estando rodeada de niños se sentía segura. Nadie tenía motivos para sospechar de ella. Su apariencia era radicalmente distinta. Había teñido su cabello de un tono rojizo y su peinado era muy diferente del de antes, lo llevaba muy corto al estilo pixie y su piel antes muy pálida era ahora de un color broncíneo, casi dorado. 

Sabía que no había dejado pistas que condujeran a la policía hasta allí y Eris no había vuelto a aparecer, lo cual suponía un alivio. Llevaba una vida sencilla y tranquila. Las tardes las dedicaba a dar paseos por los grandes bosques que rodeaban la ciudad muy cercana al Gran Cañón del Colorado, bosques repletos de imponentes pinos ponderosa que podían llegar a alcanzar una altura de cincuenta metros y de escarpados desfiladeros y altas montañas.

Hannah se sentía a salvo allí.

Pero todo cambió en cuestión segundos.

El sonido de unos pasos tras ella mientras paseaba bajo los inmensos árboles llamó su atención. Alguien se acercaba por el camino de tierra haciendo crujir las hojas que el incipiente otoño comenzaba a esparcir por el suelo. Unos pasos apresurados en la quietud del bosque.

Hannah no reconoció a la persona que se acercaba hasta ella. Sólo después de escucharle se dio cuenta de que el mundo se desmoronaba a su alrededor.

—¡Hannah!

—¿Jason?



Marcus Turkill

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En el texto hay: paranormal, crimen

Editado: 19.02.2018

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