Hannah. la zona oscura

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7-La decisión final

—¡Hannah, no lo hagas!

Jason no podía impedir que el cuchillo siguiera avanzando hacia él. Cada vez estaba más cerca de su estómago y no era capaz de evitarlo.

—¡Hannah, por favor, ayúdame!

—¿Acaso crees que te mereces la ayuda de ella, después de todo lo que has hecho?

—¡Lo hice por ella! ¡Yo la amo!

—El amor no es suficiente, Jason —esta vez la voz que escuchó era la de Hannah, la tensión cedió y el cuchillo se alejó de su cuerpo para luego caer al suelo con un inconfundible sonido metálico —. Amar no es una excusa para asesinar a todo el que se oponga a tus planes. Piensa en todo el dolor que has provocado.

—No pude evitarlo. Sentía el mundo en mi contra. Si me miraban creía que era para reírse de mí, si cuchicheaban eran tan sólo burlas. ¡Todos me odiaban!

—No, Jason. El único que te odiaba eras tú mismo. Me utilizaste para tus planes. Creo que debo marcharme y dejarte con Eris ¿Ahora sí crees en ella verdad?

Jason palideció. Había sentido la rabia de Eris, el poder que emanaba de ella. ¿Qué era? No lo sabía, pero era real, muy real.

—Sí, creo. No me dejes con ella Hannah...¡Tengo miedo!

—Yo también sentí miedo la primera vez que me habló, cuando era una niña, pero lo hizo como una madre susurraría a su hija. Como una amiga, protegiéndome de todos. ¿Qué es? Yo tampoco lo sé. Puede que sea sólo una parte de mí misma. Una zona oscura de mi alma. Pero nunca ha hecho daño a nadie. Quizás sea algo ajeno a mí. Algo que llegó de muy lejos y que se quedó conmigo.

»Jason, te voy a dar dos opciones. Eris así lo quiere:

»Puedes entregarte a la policía y contarles todo tal y como me lo has contado a mí o...

Hannah señaló el cuchillo caído en el suelo. Jason entendió perfectamente cual era la segunda opción.

—Ahora voy a marcharme. Mañana volveré a la comisaría de policía y me entregaré hasta el momento del juicio. Si como tú has dicho entregaste esos documentos a mis abogados, tan solo me queda esperar. Seré libre después de tanto tiempo y comenzaré una nueva vida, pero lo haré sola, Jason. Espero no volver a verte nunca más.

Hannah dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta sin volverse a mirar hacia atrás. Jason la vio alejarse muy lentamente, desapareciendo de su vida. Aquella a la que había amado con toda su alma y por la que había cometido todos esos terribles crímenes, aquella a la que nunca había conseguido por mucho que lo había intentado, se alejaba para siempre de él. Había creído realmente que ella agradecería lo que había tenido que hacer, pero no había sido así. Sólo veía el monstruo en el que se había convertido.

A veces sólo podemos tomar un camino, aunque ese sea el más difícil de nuestras vidas. Jason sabía que le había tocado decidir qué camino tomar.

Miró alternativamente la puerta y el cuchillo.

Quizás había llegado el momento de descansar. Estaba tan cansado. Sentía la cabeza como una olla a presión, a punto de explotar. Esperaba que allá donde fuera, los fantasmas de sus víctimas no estuvieran esperándole, aunque eso tampoco lo podía saber. Si había alguna justicia divina en el otro lado, le tocaría pagar todos sus pecados. Y estos eran muchos.

Dio un paso hacia delante y se agachó para recoger el cuchillo.



Marcus Turkill

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En el texto hay: paranormal, crimen

Editado: 19.02.2018

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