Hannah. la zona oscura

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Epilogo

Hannah salió de la sala de juzgados sonriente y respirando profundamente. El juez la había declarado inocente.

Wong, el ayudante del fallecido inspector Pearce, apareció en el juzgado presentando una nota escrita por Jason. En el último momento había decidido declarar todos sus crímenes antes de quitarse la vida. Wong había acudido a la casa de psicólogo porque había sido una de las últimas personas en ver con vida a su jefe y sospechaba de que tuviese alguna relación con el crimen. Al llegar descubrió que la casa había ardido hasta los cimientos, los bomberos y la policía ya estaban allí. Descubrieron el cuerpo de Jason entre los humeantes restos aún con vida y lo habían trasladado al hospital. Los médicos no creían que fuera a salvarse, había sufrido quemaduras de tercer grado por todo su cuerpo y se debatía entre agónicos dolores. Fue allí donde le entregaron la nota que Jason llevaba con él, entre sus pertenencias.

Todos se sorprendieron al escuchar la nota. Esta decía así:

«Para todos los que desean conocer la verdad, yo, Jason Spencer, pues este es mi verdadero nombre he de confesar los crímenes que cometí.

He mentido a todos y durante tanto tiempo que yo mismo llegué a creerme mis propias mentiras. Creía que todo lo hacía por amor, pero estaba equivocado. El amor no puede comprarse.

Asesiné a los padres y hermanos de Hannah, ella es completamente inocente de ello y lo hice por tratar que me dedicara una mirada e incluso una sonrisa creyendo liberarla de aquellos que no la querían. Qué equivocado estaba. También asesiné al joven Jonas Patterson, hijo del malogrado y eminente doctor por celos.

Thomas Bennet y el inspector Brandon Pearce fueron mis víctimas, ambos por entrometerse en lo que yo consideraba mi plan maestro y que luego no fue más que una extraña locura de mi mente.

Sé que debería arrepentirme de mis actos, pero también sé que eso no serviría de nada, allí donde vaya se me juzgará por ello. En unos momentos estaré ante el único juez que podrá leer en mi alma y él decidirá mi castigo.

Por último, quería decirle a Hannah que seguiré amándola haya donde esté, porque un amor que puede conducirte al infierno no puede apagarse con las lágrimas de toda una existencia. Hannah siempre te he amado y espero que seas feliz...algún día».

                                                                         FIN

 

Madrid a 20 de septiembre de 2017.



Marcus Turkill

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En el texto hay: paranormal, crimen

Editado: 19.02.2018

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