Hasta el fin

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Capítulo 3

Gabe la miró de reojo, su amiga intentaba esconderse porque no le gustaba salir en traje de baño si había un hombre más en la piscina. Aunque tenía un vestido corto encima, su amigo sabía bien que ella era tan pudorosa que hasta cuando iban a la playa intentaba mantener casi todo el día lo que llevaba puesto.

―¿Tengo que ir hasta ti y sacarte de donde estás escondida? ―le preguntó a Eden.

―Ya salgo ―chistó por lo bajo.

―No lo harás ―puso de costado su boca.

―¿Cómo lo sabes? ―cuestionó abriendo los ojos como platos.

―Te conozco como si fueras mi hermana ―dijo con sarcasmo y mirándola.

―Te odio Gabe ―rio tapándose la boca.

Eden salió y su amigo arqueó una ceja.

―Creí que estabas con el traje de baño ―la miró con desconcierto.

―Debajo del vestido lo tengo ―comentó con una sonrisa.

―Sácatelo ―afirmó―. ¿Tienes vergüenza de mi hermano? ―apostilló arqueando una ceja y mirándola con atención a sus ojos.

―¿No te parece que sí? ―formuló con la boca apretada de incomodidad.

―Él no será el único que te mire, está mi novio ―le recalcó.

―Tu novio ni me importa ―zanjó.

―Si él y ni yo te importamos que te veamos, entonces no te importará que Matt te vea también ―le dijo con una sonrisa de pícaro.

―A veces eres insufrible ―le respondió ella entre cerrando sus ojos.

―Ya sácate el vestido ―dio saltitos y bufando como si aquello fuera un capricho que la joven debía obedecer.

―¡Ay de acuerdo Gabe! ―le gritó.

La joven se levantó el vestido y se lo quitó por la cabeza. Cuando lo acomodó, sin querer miró a Matt, quien la miraba con atención.

Debería ser más disimulado para mirarla, lo peor es que está atenta para ver si la miro o no ―pensó Matt.

Una vez que entró a la piscina, nadó junto con los hermanos. Se había terminado de distender de lo nerviosa que había estado al principio ya que nunca había compartido la piscina con Matt, solo con Gabe y hasta algunas veces con el novio de este último.

Durante todo el domingo lo habían pasado de aquella manera y merendando en el jardín. La noche los recibió cansados y luego de cenar algo ligero, se fueron a dormir. La mañana siguiente, Eden despertó a su amigo alrededor de las ocho de la mañana.

―Gabe despierta. Son las ocho de la mañana y hay que estar a las diez allí ―movió a su amigo.

―En cinco minutos salgo de la cama, por favor ―se aferró a la almohada mientras chistaba.

―No Gabe, en cinco minutos tendrías que estar duchándote ―le dijo tirando el cobertor y la sábana para desnudarlo―. Hazme caso, por favor ―rio cuando se lo replicó.

―Está bien ―expresó mirándola de reojo y con una sonrisa―, ya estoy despierto, mientras me ducho, prepárame un café ―sugirió como niño bueno.

―De acuerdo, lo haré ―le respondió regalándole una sonrisa también.

―¿No te gustaría estar así con mi hermano? ―la picó con descaro y sonriendo de manera atrevida.

―No sueñes, estás proyectando demasiado Gabe ―contestó con seriedad―, voy a la cocina ―dijo tajante.

―En un rato bajaré ―le aseguró.

Mientras que Eden, preparaba el café fue Matt quien bajó las escaleras y entró a la cocina.

―Buenos días ―habló el hombre.

―Buen día, ¿quieres café? ―le ofreció.

―Si no hay molestia, está bien ―le comentó al mirarla.

―Hay café de sobra ―respondió llenando una taza.

―¿Solo trabajas con Gabe o estudias también? ―le preguntó con curiosidad Matt.

―Estudio también ―acotó―. Marketing publicitario ―repitió.

―¿Te gusta? ―curioseó él.

―Me parece interesante, es bueno para dejar volar la creatividad ―expresó.

―Eso es lo más divertido ―sonrió al decírselo.

―¿Y a ti te gusta el trabajo que tienes? ―le preguntó ella.

―No puedo quejarme, aunque a veces me sacan de quicio los cantantes que tengo, ser representante de artistas es fantástico. Tienes todo a tu disposición y tienes lo que quieres ―sonrió de nuevo con énfasis.

―¿Te conceden todo? ―levantó las cejas sorprendida.

―Así es. Cualquier cosa que vea, siempre obtengo un sí ―manifestó con una especie de altanería.

La manera en cómo respondió Matt a aquella frase, a Eden le sonó bastante egocéntrica y superficial. No toleraba aquellas cosas y prefirió no acotar nada.

―Aquí tienes el café ―le dijo y sintió pasos aproximarse a la cocina.

―Gracias ―le dijo Matt.

―Al fin bajas ―le contestó Eden a su amigo―. Bébete el café y vayámonos ―le comentó con algo de seriedad.

―Tranquila, todavía es temprano. Deberías relajarte, así te pones cuando intento convencerte para tener novio ―le dijo a su amiga entre risitas mientras miraba a Matt.

Éste último, actuó como si no le habría dicho nada su hermano y continuó bebiendo el café.



Sylvie Dupuy

Editado: 01.08.2019

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