Hasta el fin

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Capítulo 7

Matt era un hombre raro y a Eden le costaba mantener una charla con él. Su manera de ser todavía no le terminaba de convencer. Y peor sabiendo que era su nuevo jefe.

En ningún momento tendría que haber aceptado aquella propuesta de trabajar para él, pero en el medio se encontraba Gabe y sabía bien que éste le insistiría tanto hasta terminar aceptando.

Fue pasadas las doce del mediodía cuando Matt se levantó de su silla.

—¿Vamos a almorzar? Yo invito —le preguntó y ella arqueó una ceja en señal de desconfianza.

—¿Por qué quieres invitarme a almorzar? —se lo cuestionó con recelo.

—¿Por qué siempre tienes que contestarme con otra pregunta? —le inquirió él y ella se avergonzó—. Creo que estás siempre a la defensiva, no te preocupes, iré a almorzar solo —escupió tajante.

Eden lo pensó una vez más y se dijo que no sería malo comer con él, después de todo no estaba haciendo nada fuera de lo laboral.

—De acuerdo, iré contigo —le comentó tomando la chaqueta y su cartera y, salió del despacho.

Dentro del restaurante mientras esperaban por sus platos, Matt tuvo una llamada de su novia.

—Hola Priscilla, sí, no, estoy trabajando —le mintió.

—¿En serio? Escucho mucha gente —su oído era muy agudo.

—Estoy dando una reunión —volvió a mentirle.

—Bueno, ¿hoy me pasarás a buscar para cenar? —le formuló con interés desmedido.

—No lo creo, tengo que terminar ciertos papeles para mañana y seguramente me llevaré trabajo al departamento —manifestó.

—Puedo hacerte compañía entonces —le dijo con voz seductora.

—Priscilla de verdad, no nos podemos ver hoy, mañana quizá sí.

—Está bien, como quieras Matt. Hablamos mañana —le respondió y terminó por cortar la llamada con enojo.

—¿Por qué le mientes? —preguntó con intriga.

Matt no sabía qué responder ante aquella pregunta inesperada.

—No le miento, estoy en horario de trabajo —fue lo único que pudo decirle.

—No quiero meterme en tus asuntos personales pero si la quieres, no le mientas —remarcó las últimas palabras.

Ese era el problema, Matt no sabía si la quería de verdad. Priscilla se estaba volviendo celosa y no soportaba aquello.

—Gracias por el consejo, viniendo de alguien que jamás tuvo pareja, me es extraño —emitió.

—No me parece extraño, toma el consejo como de alguien que ve de afuera tu situación amorosa con Priscilla —sonrió con algo de ironía.

Aunque Matt creía que Eden no sabía de relaciones amorosas, estaba en lo cierto.

—Si quieres saber lo que pienso, no me gusta la situación en la que me encuentro con Priscilla —le confesó—. Desde hace un tiempo hasta ahora, se ha vuelto más celosa y caprichosa —frunció el ceño cuando se lo dijo.

—Algún motivo tendrá —recalcó.

—Sabía que era celosa porque ella misma me lo dijo pero no creí que lo fuera tanto, se volvió más insoportable y algunas veces me gustaría cortar con ella —declaró con certeza.

¿Por qué tiene que contarme esas cosas? —pensó Eden.

—¿Por qué no se lo planteas? —le aconsejó—. Dile cómo te sientes, sino se lo dices, a ti te comerá vivo. En cambio, diciéndole tus sentimientos, comprenderá y podrán atravesar esa situación juntos —le volvió a sugerir.

—Ya has conocido a Priscilla y supiste que aunque le digas algo, lo tomará como algo pasajero o sin importancia —comentó— y, saber eso me agobia —suspiró—. La relación que tengo con ella me agobia —encogió los hombros en señal de frustración—. No avanza por su manera de ser, no entiende que éste es mi trabajo y me gusta.

—Tengo una leve idea del por qué no le gusta tu trabajo o se pone celosa por el mismo —abrió levemente los ojos ante la conclusión a la que llegó—. Las demás mujeres —confirmó—. Matt, no tengo porqué decirte éstas cosas pero yo vi cómo le coqueteas a las demás chicas y comprendo cómo se debe de sentir Priscilla —arqueó una ceja al tiempo que se lo decía también.

—Si intento coquetear con ellas, es solo para ganarme más fama de la que ya tengo y porque no me siento a gusto con la relación que tengo con Priscilla —declaró con acierto.

—Tienes dos opciones. La primera: que le digas lo que piensas de la relación y lo manejen entre los dos, si después de eso no funciona, cada uno por su lado —expresó— y la segunda: puedes seguir como si nada pase en la relación, tú sigues coqueteando y Priscilla termina descubriéndote y, el noviazgo terminará peor de lo que ya era —manifestó con seriedad en su voz—. Pero bueno, esas son solo mis opiniones, yo no soy quién para decirte lo que debes hacer. Es tu vida privada —reanudó la charla dejando por sentado aquello.



Sylvie Dupuy

Editado: 01.08.2019

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