Hasta el fin

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Capítulo 11

La relación entre Eden y Matt a pesar de tener sus discusiones y que ambos tampoco se podían quedar callados cuando debían decirse algo, continuaba y cada mes que pasaba se afianzaba más, ninguno de los dos creyó que la relación se iría a extender por tanto tiempo, eran demasiado opuestos, en algunos pensamientos, opiniones y modos pero sin embargo ambos aprendían a quererse. Sobre todo para Eden que jamás había compartido cosas con un hombre y a pesar de que algunas veces quería arrancarle los pelos por sus actitudes, comenzaba a amarlo por la forma en que tenía de quererla, comprenderla y respetarla, dentro y fuera del trabajo que compartían. Y sin darse cuenta, ya iban seis meses de noviazgo.

Ese domingo, la joven se había ido a comprar algunas cosas mientras los hermanos se quedaron a solas dentro de la cocina charlando.

Gabe notaba a su hermano algo nervioso y no sabía el porqué hasta que el propio Matt sin decirle nada le depositó una cajita sobre la mesada y frente a los ojos de su hermano.

―¿Es lo que creo que es? ―preguntó asombrado.

―Sí pero no tanto como crees ―comentó algo nervioso.

―¿Entonces? ―arqueó una ceja sin entenderlo del todo.

―Es una especie de compromiso, como algo más formal entre nosotros, no pretendo casarme con ella todavía porque opino que aún falta bastante y ella en parte se lo tomará raro.

―¿Acaso tienes intenciones, más adelante, de casarte con ella? ―cuestionó con algo de sorpresa.

―Si las cosas siguen así, ¿por qué no?

―Matt, el rompecorazones, atado a una sola mujer... increíble.

―No seas un fastidio Gabe, te estoy hablando en serio, ¿qué opinas del anillo? ―quiso saber.

―Es precioso, le encantará ―comentó abriendo la caja―. Pero me gusta tu idea, darle el anillo como algo más formal pero sin proponerle matrimonio, creo que no está preparada para algo así todavía, por todo.

―Entiendo y es lo que pensé también. Sinceramente estoy muy bien con ella y si le entrego el anillo es porque le propondré irnos a vivir juntos.

Gabe casi se ahoga con el café que estaba sorbiendo y casi escupe todo contra la pared que tenía frente a él.

―¿En serio lo dices? ―abrió los ojos con desmesura.

―Claro, Gabe... me conoces bien y sé que para ti sigo siendo un mujeriego pero he cambiado gracias a Eden, a ella se lo debo y me gustaría que probemos la convivencia. ¿Qué opinas tú?

―Yo no puedo opinar nada respecto a eso Matt. Es solo tu decisión pero estoy muy contento que hayas decidido dar ese paso con Eden, se lo merece, es una gran chica y tú mereces algo bueno en la vida hermano y lo digo por la parte sentimental.

―Lo sé Gabe y te lo agradezco de verdad. Sé que Eden es una gran mujer y por eso estoy más que seguro de dar este paso.

―Me parece perfecto entonces.

―Cuando vuelva de la compra la llevaré a dar una vuelta y pasearemos por algún centro comercial, tengo una idea de cómo pedirle que vayamos a vivir juntos.

―Genial.

Poco tiempo después, la muchacha regresó del lugar donde había ido y Matt le pidió ir a comprar unas cosas.

―¿No podías decírmelo cuando me fui así yo lo compraba? ―formuló intrigada.

―No porque es para ambos. ¿Nos vamos? De paso podemos ir a desayunar y almorzar, ¿quieres? ―la invitó tomándola de la mano y besándosela.

―Me agrada la idea ―comentó con una sonrisa.

Luego de saludar a Gabe, la pareja salió de la casa y entraron al coche de Matt para conducir hacia el centro comercial del centro de la ciudad.

―¿Está todo bien? Te siento nervioso.

―Sí, todo está bien Eden ―le sonrió al mirarla y volvió la vista al frente.

Cuando llegaron al centro comercial, caminaron de la mano mientras miraban tiendas de decoración y fue Matt quien animó a la joven a entrar con él para ver las cosas nuevas que había.

―Siento curiosidad, ¿te mudas a otro departamento o casa? ―cuestionó intrigada a medida que miraba los lindos cojines que estaban arriba de la cama como decoración.

―Es la idea, ¿no te agrada la idea? ―preguntó observándola.

―¿Si me agrada la idea? No entiendo... ―habló hasta que reaccionó―, ¿quieres que viva contigo? ―formuló abriendo los ojos más de lo normal.

―Me gustaría, ¿y a ti? ¿No quisieras vivir conmigo en otro departamento o casa? ―interrogó.

―¿Y crees que nos llevaríamos bien? Es decir... ambos tenemos nuestros caracteres y nuestras formas de pensar, incluso a veces no compartimos opiniones.

―Pero sin embargo estamos juntos y cabe aclarar que tampoco te toqué un pelo, hasta ahora compartimos besos y no es que te lo estoy reprochando ni nada que creas, pero sabiendo todo eso, ¿no crees que podríamos probar en convivir? ―inquirió con entusiasmo en su voz.

A pesar de la pregunta tan sorpresiva que le había hecho Matt, lo aceptó.

―De acuerdo, no me disgusta la idea, sería bueno probar cómo nos llevamos en convivir juntos ―contestó sin vueltas.

El hombre le dio un beso en los labios femeninos y continuaron mirando tiendas de decoración para elegir algunas cosas. Cuando entraron aun restaurante dentro del centro comercial, ella aprovechó en ir al sanitario a lavarse las manos y él quitó la caja de su bolsillo del saco para ocultarla en el pliegue de la servilleta de tela del lado de la joven. Eden regresó enseguida y se sentó frente a él. Tomó la servilleta para abrirla y sintió que algo había caído al piso,agachó la cabeza y sus ojos miraron con atención la pequeña caja y luego clavó la vista en Matt.



Sylvie Dupuy

Editado: 01.08.2019

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