Hasta el fin

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 13

A la mañana siguiente cuando Matt fue a sacarse el análisis, ella aprovechó en empacar algunas cosas dentro de la maleta e irse de allí. Prefería esperar y distanciarse de él por un tiempo prudencial porque no iba a soportar todo el tiempo que durara la espera del análisis y peor sería si en verdad su pareja era el padre del bebé porque si el resultado era positivo todo se terminaba entre ellos.

Eden marcó el número del móvil de Gabe para contarle la decisión que había tomado con respecto a la relación con su hermano.

―Hola Gabe, ¿cómo estás?

―Yo bien, ¿y tú? Me acabo de enterar por Matt lo que está pasando entre ustedes.

La muchacha quedó sorprendida ante la respuesta.

―¿Cuándo te lo contó? ―preguntó con curiosidad y sorprendida también.

―Anoche, me dijo que aprovechó mientras tú dormías porque quería desahogarse con todo lo que estaba sintiendo ―confesó―, y me dijo también que tú querías que ambos se tomaran un tiempo hasta que todo pasara.

―No pensé que te contara eso... Es lo ideal para los dos, si el bebé es de él, no volveré con Matt ―expresó sin vueltas.

―Te entiendo, pero escúchame Eden... sé que tienes un cúmulo de sensaciones en tu interior y que tu cabeza gira en todo lo que te ha dicho la asquerosa de Priscilla pero deberías pensar bien todo lo que viviste con Matt, cambió mucho desde el momento en que le diste una oportunidad y no se metería de nuevo con su expareja ―se lo dejó en claro mientras ella cerraba la maleta y la bajaba al piso.

―Comprendo lo que me dices, ¿y si en verdad lo es? ¿Qué hago? No puedo perdonar algo así ―dijo con voz solloza.

―¿Crees que te haría algo así sabiendo tú misma lo que pasó con ella en esa relación tormentosa que tuvo y que contigo fue un hombre diferente? Es un hombre distinto gracias a ti, ¿por qué tendría que cometer un error de ese tipo? Sabe bien que perdería todo contigo ―admitió intentando que entrara en razones.

―No sé qué pensar, por el momento solo quiero hacerme a un lado para que él pueda solucionar las cosas, si es en verdad el padre del bebé, no quiero estorbar. Tampoco me sentiría cómoda si volviera con él sabiendo que me engañó ―respondió con pesar y abriendo la puerta para salir del departamento.

―¿Dónde te irás?

―No lo sé, no quiero decírtelo tampoco porque eso implicará que se lo vayas a contar a tu hermano y no quiero que me busque. Es preferible que durante este tiempo estemos separados.

―No puedes hacerme esto Eden. Debes decirme dónde que te vas a quedar para que por lo menos yo me quede tranquilo ―le reprochó su mejor amigo.

Con un suspiro ella volvió a hablarle.

―Puede que me quede en la casita de la playa que tengo, la recuerdas, ¿verdad?

―Por supuesto que sí.

―Lo único que te pido es que no le avises a Matt donde me encuentro, no quiero verlo por ahora.

―De acuerdo, solo deja el teléfono encendido.

―Eso lo haré, no te preocupes ―se lo dejó saber.

―Me das alivio Eden. Solo puedo decirte que recapacites y espero que todo se solucione porque sinceramente no le creo nada a Priscilla ―la joven escuchó cómo lloraba Gabe.

―No debes ponerte así, no tienes la culpa de nada amigo.

―Lo sé pero tampoco la tiene Matt, sé que no te haría algo así, puede que haya sido un mujeriego pero cambió completamente cuando comenzó a salir contigo, y me encantaría que en el tiempo que estén separados puedas pensar bien todo esto.

―Trataré de hacerlo Gabe, te llamaré cuando llegue ―dijo metiendo la valija en el asiento trasero.

―Está bien, nos estamos hablando, buen viaje ―comentó.

―Gracias.

Apenas cortaron la comunicación, ella entró al coche para emprender el viaje hacia la casita de la playa que tenía a dos horas de donde vivía. Cuando tuvo que frenar porque tenía el semáforo con luz roja, miró el anillo que Matt le había dado hacía seis meses atrás y algo en ella le carcomió la conciencia porque sentía que claramente lo estaba abandonando y no transitaba con él aquel problema, apretó los labios porque se sentía una cobarde por no enfrentar la situación y acompañarlo como pareja, lloró apoyando la frente contra el volante y cuando escuchó el sonido del claxon detrás de ella, se quitó las lágrimas de los ojos y continuó avanzando.

Fue a mitad de camino cuando no pudo resistirlo más y poniendo la seña de giro, dio un volantazo con el coche para regresar al departamento. Solo esperaba que la decisión que había tomado fuera la correcta.

Luego de una hora y media llegó a la residencia donde vivía con Matt y abrió la puerta encontrándose con él de pie y sosteniendo en sus manos un retrato de ellos juntos.

―Creí que irías a trabajar ―comentó ella.

―Volví hace un rato del laboratorio y no tuve ganas de ir a la discográfica ―declaró dejando el retrato sobre la mesita redonda―, supuse que te irías ―le respondió mirando el equipaje que sujetaba ella.



Sylvie Dupuy

Editado: 01.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar