Hasta el fin

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Epílogo

Eden se encontraba leyendo una nota con una foto cuando Matt se acercó a ella por detrás.

—¿Qué haces? —preguntó el hombre mirando la foto.

—Acaba de llegar, la envió Priscilla —respondió—, se los ve muy bien juntos —afirmó con una sonrisa mientras miraba la foto con tres personas en ella.

—Así es, por lo menos ya está rearmando su vida junto a Stuart y el bebé —declaró—, ¿dónde dice que están?

—En Canadá, en la nota dice que habían decidido instalarse allí para comenzar una nueva vida y así que naciera el bebé también —anunció con alegría.

Matt leyó la nota en silencio y volvió a hablar.

—¿Nos esperan el próximo mes? —formuló curioso y asombrado.

—Parece que sí, lee más abajo el porqué.

—Se casan —afirmó.

—Claro, después de todo parece que Stuart hablaba muy en serio cuando llegó aquella tarde a tu oficina para aclarar todo.

—Sí, pero también creí que no volveríamos a saber más nada de ellos y sin embargo después de poco más de tres meses, llega una nota con una foto para invitarnos a su boda —contestó algo incómodo y sorprendido.

—¿Por qué te pones así? Yo sé que es posible que no querías volver a saber más nada de ella pero me parece que deberías dar vuelta la página y saber que está feliz con su nueva vida, y sobre todo que ni tú y tampoco ella terminaron mal, por lo menos tú la perdonaste cuando te pidió disculpas y aquella vez la sentí muy sincera —admitió mirándolo a los ojos.

—Supongo que tienes toda la razón, las cosas dentro de todo no terminaron mal y se pudieron solucionar —habló y retomó la conversación—. Si quieres ir a su boda y sobre todo conocer a ese pequeño, iremos —sonrió dándole luego un beso en la frente.

—Gracias —correspondió a la sonrisa y lo abrazó por el cuello estando en puntas de pie.

El hombre la abrazó por la espalda y luego la besó de lleno en sus carnosos labios. Cuando se separaron un poco, él habló de nuevo.

—Tengo una sorpresa para ti pero no está aquí —su sonrisa despertó la curiosidad en Eden.

—¿Está afuera? ¿Acaso es un coche? —inquirió entre risas.

—No, me parece que lo verás luego de vendarte los ojos te gustará más que si te hubiera regalado un vehículo.

—¿Me taparás los ojos? ¿Por qué? —abrió más los ojos.

—Claro, sino no sería sorpresa.

—De acuerdo —dijo y Matt cubrió sus ojos con un pañuelo.

—¿Lo sientes tirante?

—Para nada.

Su pareja la sujetó con delicadeza de la mano para caminar hacia la salida del departamento y después continuaron caminando unos pocos minutos para bajar a la playa de estacionamiento del condominio y entrar al coche de Matt donde la llevaría hacia la sorpresa que había planeado con su hermano Gabe y con su cuñado.

Eden se encontraba con una incertidumbre enorme, y tampoco se daba cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor y mientras él le hablaba más nerviosa la estaba poniendo.

—Me estoy sintiendo muy nerviosa, no sé porqué —tragó saliva con dificultad porque sentía su boca seca y pastosa.

—No te preocupes, no pasa nada —comentó besándole la mano para tranquilizarla—. Para que te quedes más tranquila, nos espera Gabe, porque él me pidió que te vendara los ojos, no sé la verdad el porqué, porque bien podrías haberlo visto pero bueno, tú y yo sabemos bien cómo es mi hermano —respondió para intentar hacérselo creer.

Eden caviló mejor y entreabrió un poco sus labios percatándose de lo que había pensado.

—¿Acaso se casa y no me lo dijo antes? —cuestionó sorprendida.

Matt se agarró de lo que ella había dicho solo para que dejara de preguntar.

—Lo descubriste, yo le comenté a Gabe que en algún momento del trayecto en vendarte los ojos e ir hacia el lugar ibas a saberlo tu misma —rio en silencio cuando terminó de decírselo.

—Era muy obvio que me iba a dar cuenta enseguida —puso su dedo índice sobre sus labios contenta de haberlo descubierto.

Varios minutos después, aparcaron el vehículo frente al establecimiento donde se encontraban Gabe y su novio esperándolos ansiosos, sobre todo el mejor amigo de Eden que desde que había sabido la gran idea de su hermano, estuvo feliz y expectante porque llegara aquel día.

Con ayuda de Matt, Eden bajó del coche mientras la mantenía sujeta de ambas manos y Gabe cerraba el auto.

—Buenos días princesa —dijo Gabe al saludarla.

Luego le dio un beso la pareja del chico.

—Buen día a todos, ¿cuándo me ibas a decir que te casabas? ¿Acaso ahora? —cuestionó casi molesta.



Sylvie Dupuy

Editado: 01.08.2019

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