Hasta el último suspiro

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"Si no sueñas, no creas
Si no observas, no ves
Si no enseñas, no aprendes...
Si no sientes, no vives"

Thanos

Desde que abandoné el pacifico departamento de la loba y el niño, mi celular no ha parado de sonar. Anelka, su padre, mis hermanos e incluso Milena habían confabulado para empeorar mis ánimos.

Milena....

¡Deja de distraerte, con un demonio!

Niego, furioso conmigo mismo. Es por este tipo de distracciones que no puedo estar al tanto de todo lo que quisiera. De forma indirecta, soy responsable por el comportamiento de mi hermano.

Estaciono el auto con un escandaloso chirrido en el camino principal de la casa.

Tomo un baño rápido y me cambio al mismo ritmo. Mi celular emite un pitido y sé que es Sutter avisando que Jaden ya está aquí.

Eso fue rápido. Al menos la inversión en el jet valió la pena.

¿Y desde cuando me interesan a mí los malditos números? La economía es algo tan inestable... como mi vida en estos momentos.

Me calzo los zapatos que he elegido a juego con mi reloj. Decido colocarme un sweater de hilo solamente. Hoy no deseo camisas, ni estorbosas corbatas o sacos a la medida.

No deseo nada.

En el camino a la salida y a medida que desciendo las escaleras observo los cuadros que hay decorando ese lugar.

Blaine.

— ¿Qué diablos he hecho mal contigo, hermano? — digo en voz alta y mirando la fotografía de un sonriente tenista de doce años.

No puedo evitar sentirme, en parte, responsable de las irresponsabilidades de mi hermano menor. Él, el menor de los cinco hijos de Galatea Allegheny, no ha tenido una vida fácil. Pero, hemos intentado mimarlo en todo lo que hemos podido. He allí nuestro error.

***

La asquerosa estación de policía me repugna. Todos esos ineptos humanos observándonos con recelo por ser familiares del "victimario". Insulsos, no son más que marionetas cuyos hilos son manipulables por unos cuantos miles de libras.

Detesto a los humanos y su doble moral.

—Frederick ya está aquí — me advierte Jaden. Ambos sentados frente a la oficina del detective a cargo del caso de la niñita agredida. La gorda amiga de Blaine, — trajeron a Blaine a esta pocilga porque él fue la última persona con la que se la vio.

Ruedo los ojos con fastidio. Eso es más que obvio.

Mi celular no ha parado de vibrar. Anelka ha estado insoportable con sus insistentes llamadas.

— ¿Qué? — tomo el teléfono y contesto brusco. — No tengo tiempo para tus jueguitos...

Una risotada masculina seguida de algún tipo de insulto en ruso se oye del otro lado. Le doy una mirada a Jaden, que se encuentra distraído con su mirada perdida en uno de los tatuajes de su muñeca, y me alejo un poco de ese lugar.

—Klaus — digo a secas, — ¿Llamando desde el celular de la princesilla?

Lo que me faltaba. Lidiar con la cólera y los caprichos de un líder ruso.

—No sabes con quien estás jugando, niño — dice con una voz que pretende asustarme, — me importa poco y nada tus ocupaciones. Te veo esta noche en Tower Brigde.

Con ese ultimátum corta la llamada.

¿Qué demonios con ellos?

Simplemente genial, nada mejor para empeorar mi situación que problemas con el clan Reinch.

—Señor, la prensa ya ha sido advertida — Sutter irrumpe en el silencioso pasillo. Al ver a Jaden su mandíbula se comprime con fuerza e inclina la cabeza a modo de saludo.

¡Con un demonio! Blaine y su maldita impertinencia. ¿Por qué no la mató y listo? Nos ahorrábamos todo el problema.

—Encárgate de eso, Jaden. Sé que tus abogados son buenos para esconder la mierda.

Sir Jaden Mitter o como nosotros le llamamos "el padre de Blaine" es bueno para esconder este tipo de escándalos. Al fin de cuentas, no es la primera vez que le sucede.

Una vez que el espectáculo de ver a Blaine en la sala de interrogatorios termina, nos retiramos a casa.

—Llévatelo en tu auto — le comento a su padre, — no soportare estar a su lado sin estrangularlo.

En casa nos esperan el resto de mis hermanos. Al llegar le ordeno a Benedict y Thadeas que guarden silencio. Eric, por su parte hace lo que siempre le viene en gana y he decidido no perder el tiempo con él. No hoy.

No necesitamos más heridos.

—Blaine, sé que intentaste morder a esa jovencita y el asunto se te fue de las manos — todos observamos en silencio el intento que hace Jaden por comunicarse con su hijito. — Tú bien sabias que jamás podrías encontrar un súbdito antes de los 25 años, hijo. ¡Reacciona!

Estoy haciendo acopio de todo mi autocontrol y consideración para con el idiota de Blaine. Pero el muy estúpido solo está en silencio con la cabeza gacha.

Culpable.

—Te equivocas Jaden— hablo harto de la palabrería sin sentido. Lo que odiaba con todo mi ser era el esfuerzo que ponía para sonar comprensivo— Blaine no intentó morder a la gorda, ella era su súbdita...



EnviouSky

Editado: 06.12.2019

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