Hasta el último suspiro

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"Take my breath away"

Thanos

— ¿Qué haces? — pregunto ahora fastidiado. Lo que me faltaba para coronarme como un vampiro patético.

—Intento apapacharte — sus delgados brazos se ciernen en mi cuello y cabeza. — Mi madre decía que las caricias en el alma son curativas.

— ¡Cuanta profundidad en las palabras de tu madre! — Contesto con sarcasmo, — si no aclarabas que eran palabras suyas, difícilmente hubiese discernido con una frase chiclé sacada de internet.

Un coscorrón aterriza de lleno en mi maltrecha cabeza.

¿Qué diablos son estas confianzas?

Me gustan.

<<Masoquista>>

— ¿Eh?

— ¿Me dirás finalmente que sucedió?

Me tenso. Las palabras de Klaus regresan a mi mente. El vaivén de amenazas inconclusas, insultos y golpes me impacientan de sobremanera.

—El padre de Anelka me dio un recordatorio de lo que sucedería si no desposo a su hija — respondo sin interés. ¿Ya qué?

—Qué ¡¿Qué!?

—No grites en mi oído. Tengo una buena audición y no deseo perderla por tus chillidos— me quejo pero a ella no parece importarle.

Cuando menos lo esperaba un par de lágrimas están deslizándose por mi rostro y soy apretado con fuerza.

— ¿Por qué tiene que haber tanta maldad en este mundo? — un gimoteo escapa de sus labios. Esos deliciosos labios. — ¿Por qué nos quieren separar?

—Esto no es una maldita telenovela — me suelto de su agarre. —Deja de ser tan dramática.

Al enfocar su rostro puedo ver el bellísimo mohín que sus labios forman. ¿Desde cuándo Milena me parece la criatura más hermosa sobre la tierra?

Debo estar mal.

Si, los golpes me han dejado aturdido.

— ¿Y qué vas a hacer? — Otro encantador mohín y sus ojos negros se ponen acuosos, — ¿Vas a dejarme?

—No. Formaras parte de mi harén.

Milena se aleja ofuscada, creyendo realmente que sería capaz de tal bajeza.

— ¿Estas tratando de distraerme? — pregunta con sus ojos en rendijas. — ¿en serio, que piensas hacer? Yo no voy a abandonarte.

Mi corazón tiembla. Hay tanta seguridad en sus palabras.

— ¿Y si me matan?

—Moriré contigo.

¿Cómo puede tener tanta convicción en un hecho, hipotético? ¿Ella realmente será capaz de dar su vida junto a la mía?

—No digas idioteces, — me acerco a ella y envuelvo mis brazos en su cuerpo. El dilema ha llegado a su fin, me encanta reconfortarla.

Elevo su cuerpo y mis músculos se resienten en cierta medida. Pero eso no me impide tomarla en brazos.

—No... Thanos... — un beso en la zona posterior de su oído la desarma por completo, — estas herido.

—Ya mejoré — busco el dobladillo de su camiseta y mis codiciosas manos palpan la suavidad de su piel. — Si me besas el dolor desaparecerá por completo.

Y no mentía.

A pesar de sus palabras y la aparente reticencia, sus manos se dirigen hacia mis hombros, recorriéndolos con curiosidad.

—No existe la saciedad contigo, loba — tomo sus labios como mis rehenes personales y comienzo a besarla.

***

Recibo una llamada de Sutter, exigiendo mi presencia ante Galatea. Pero flaqueo.

No me apetece otro enfrentamiento verbal con mi madre. Enfrentamiento en el que, obviamente, interpretaré el papel de saco de boxeo.

—No Sutter — contesto, — y no me interesa lo que ella o tu puedan decir.

Es que no somos nosotros, señor — puedo visualizar en mi mente la cara de hastío que debe de tener mi asistente. —Los americanos. Ellos están en Londres y exigen una reunión.

— ¿Thadeas?

Continúan sus encuentros con el Sr. Stone.

Aprieto con fuerza la mandíbula. Ese bastardo.

— ¿Los demás? — pregunto tratando de no parecer tan obvio.

Cruzo los dedos para que la niñita esa no muera. Mi hermano sería incapaz de superarlo. Pero por otra parte, ella comenzaría a ser un verdadero dolor de cabeza para nosotros.

El joven Blaine en el hospital...— informa. —Los jóvenes Eric y Benedict en su casa, señor. En compañía de su madre.

Corto la llamada y arrojo con fuerza el teléfono celular sobre la alfombra, partiéndolo en varias partes. Me siento tan impotente, no puedo deshacerme simplemente de este problema. No puedo cubrirlo solo con dinero.

No esta vez.

¿En qué demonios me equivoque? ¿Qué diablos hice para que esto se desarrollara hasta tales proporciones? ¿Cómo todo se me fue de las manos?

Como respuesta a mi ofuscación, Milena aparece intentando sonreír y se sienta a mi lado. Ella había ido por el pequeño pelirrojo a la escuela y ya estaban de regreso.

—Thanos....

—No digas nada loba —la corto, no tengo ganas de oír sus condolencias.



EnviouSky

Editado: 06.12.2019

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