Hasta las últimas consecuencias

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Villanos 1: Aceptación

Hace trece años... (Respecto a Los escritores)

Se sentía un enfermo mental.

Definitivamente se estaba volviendo loco, eso no podía ser cierto.

Tenía que aceptarlo, pero no quería. Intentaba negar lo que sentía, lo que causaba ella en él. ¿Por qué debía ser así? ¿Qué fue lo que hizo mal? Creyó que estaba curado, pero parecía escapar de una  enfermedad y meterse en otra.

Recién, después de dos años de conocerla, lograba entender que lo que hacía no estaba bien, lo repudiaba, le daba asco.

Día tras día había cuidado de ella, controlado que se encontrara en un buen estado físico y mental, siempre desde lejos, para que nada malo pasara. Despertaba pensando en ella y dormía con esa sonrisa en su cabeza. 

Había intentado de todo para ignorar esos pensamientos tan errados, debía verla como una paciente, alguien al que tenía que ver todos los días como parte de su trabajo. Su mente se rehusaba a verla así y eso lo tenía asqueado.

Quería tener la gracia de estar a su lado.

Debía ser un asqueroso pedófilo para ver a una niña de esa forma.

Pero podía esperar por muchos años hasta que ella creciera y hablarle como lo haría con una mujer. ¡Esa era su única esperanza! Solo esperar a que ella sea mayor de edad.

— ¿Por qué nací tantos años antes que vos? —se preguntó tomando su cabeza con fuerza mientras lloraba—. Ojalá me dieran otra vida para poder tener tu edad y que nos amemos todo el tiempo posible...

No quería ser así, había hecho lo imposible por no seguir siendo un maldito enfermo mental. No importaba sus esfuerzos, él no dejaría de ser esa maldita basura. Odiaba esas personas que se llamaban "enfermos mentales" cuando simplemente eran personas estúpidas, no sabían lo que era levantarse todas las mañanas y luchar con una maldita enfermedad y ese asqueroso amor que sentía por esa pequeña.

Solo tenía ocho años, él 17, no podía verla de esa forma. 

Quería tenerla a su lado, quería que fueran más que amigos.

Deseaba ser su pareja, aunque no tenía la edad como para comprender una relación, o al menos para comprenderla como él lo haría. 

A veces se imaginaba que la besaba.

Debía dejar de pensar en eso.

<< ¡Qué asco! No puedo seguir con esto, es una niña... es asqueroso, no tiene la madurez como para estar conmigo. No entendería nada de lo que yo digo >>se dijo a si mismo molesto en un vago intento por sacarse ese sentimiento. 

Se levantó algo mareado, sentía tanta presión sobre encima de él que le dieron ganas de vomitar. Se mojó la cara, intentó recomponerse lo mejor que pudo respirando hondo. Tenía los ojos llorosos, porque a pesar del asco que sentía, también la quería y le dolía demasiado tener que alejarse.

¿Por qué le importaba tanto la edad? No era un pedófilo, solo tenía que esperar, esperar a que sea mayor y aferrarse a la idea de que lo querría. 

Era un magnifico plan, pero debería esforzarse mucho si quería lograrlo. En su posición actual no podrían tener una vida normal, tendría que hacer unos ajustes a su realidad para lograrlo.

—Haré cualquier cosa para enamorarte —se dijo a si mismo, retractándose de lo que había pensado de él en un principio—. Nosotros dos estamos destinados a amarnos y si no es el destino haré lo imposible para cambiarlo —lloraba aunque se esforzaba por no hacerlo—. Y-yo te amo y espero que me correspondas en algún momento.



C. M. Mosquera

Editado: 10.11.2019

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