Hasta que llegue mañana

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Epílogo

Sabes, Es difícil aceptar que las personas cambien con el pasar de los años. Pero, cada cabeza es un mundo y al resto no nos queda más que aceptarlo... ¿Por qué me miras así?

Porque tienes lechuga en los dientes.

¡Derek!, no es gracioso... Trato de tener una conversación seria contigo.

Prefiero que me digas que me amas.

—Te amo...

Pero dilo de verdad.

Te amo, de verdad.

Pelirroja engreída.

Castaño idiota... Te voy a amar hasta la muerte.

Sonrío al recordar ese absurdo momento... ¿Qué más puedo hacer? Solo me quedan recuerdos.

Ya hacen dos meses de su partida, al final el doctor me informó que el hecho de que estuviera expuesta al frío y a la lluvia empeoró su condición. Sus padres no lo sabían al parecer, debió ser devastador.

Ellos llegarían al hospital a reclamar el cuerpo, por lo decidí irme antes de verlos. Creo que tampoco les hubiera gustado verme; al chico que le arruinó la vida a su hija.

No asistí al funeral, y con el tiempo les dije a mis hijos que su madre no podría regresar porque tuvo que irse al cielo. Ellos se entristecieron mucho al saber que ya no la verían, estaban muy emocionados por verla. Pero, después lo terminaron aceptando, de todos modos, casi no la recordaban. Aunque varias veces los he atrapado viendo los vídeos que hacía cuando eran pequeños y Hanna jugaba con ellos. Olivia siempre me pregunta sobre ella, y yo le respondo, "era hermosa, igual que tú".

Cada día que pasa me siento peor, el pensar en la manera en la que la traté desde que la encontré. Yo la amaba, pero el rencor me había cegado... pude haber disfrutado más tiempo con ella. Pero elegí odiarla, fui un verdadero idiota.

Danny sí asistió al funeral, casualmente regresó a la ciudad solo a encontrarse con la terrible notica, y a enterrar a su vieja amiga.

Me alegré mucho cuando me llamó para darme la noticia de que se mudaría, hacía mucho que habíamos perdido comunicación. Ambos nos pusimos al día, y entre lágrimas le comenté lo ocurrido esa noche. "ninguno tuvo culpa, son cosas que pasan. Solo fuiste un joven actuando conforme a tu edad, y a eso añádele un corazón roto" comentó. Creo que en parte tenía razón. Agradezco que me insistiera en que saliéramos con nuestras familias a respirar aire fresco, realmente lo necesitaba, y también extrañaba a mi viejo amigo. Y ahora, me encuentro aquí sentado en esta banca mientras mis hijos juegan y se divierten en este parque.

—¡Papá! —la voz de Taylor me saca de mis vacilaciones.

Levanto la mirada y él me saluda agitando su mano desde la cima de la resbaladera, antes de dejarse caer. Sonrío y le devuelvo el saludo.

—¡Más alto! —escucho la dulce voz de Olivia. Volteo y veo a Matt empujándola en el columpio.

Sus sonrisas no tienen precio, me hacen sentir vivo.

Observo la banca en la que estoy sentado, la misma en la que Esther se encontraba antes e irse junto a Danny y mi mente viaja rápidamente a esa noche, es la misma banca en la que la encontré. Sonrío con tristeza y mis ojos se cristalizan al recordarla.

—¡Papi! —parpadeo varias veces para reaccionar cuando Olivia se lanza a mis brazos, luego Taylor y por último Matt, todos me abrazan con fuerza, como si supieran lo triste que me encuentro en este momento y quisieran consolarme.

—¡Hey, traviesos! —exclamo, abrazándolos a todos a la vez. —. Los amo, niños. —digo besando sus mejillas.

—¡Papá! —se queja Matt cuando lo beso y revuelvo su cabello rojizo con mi mano.

El entorna sus ojos azules con disgusto. Mi pequeño, ya es todo un hombrecito... Según él, claro.

 

¿Cómo se llamará el pequeño?

Mamá... Hanna y yo tomamos una decisión sobre el nombre, lo pensamos mucho y llegamos a un acuerdo.

Oh por Dios, ¿por qué tanto misterio, cariño?, ¡Solo dímelo!

Se llamará Matthew, como su abuelo.

Oh mi Dios... cariño. Tu padre debe estar sonriendo desde el cielo, sintiéndose orgulloso de ver el hombre en el que te has convertido. Gracias, es el mejor regalo que alguien hubiera podido dar.

 

Nadie podría haber borrado esa sonrisa de emoción en el rostro de mi madre, para ella era muy especial ese detalle ya que mi padre había muerto un año antes... Lo echo tanto de menos.

El ruido de un auto estacionando de golpe me arrebata de mis pensamientos. Me volteo y frunzo el ceño en confusión al ver un auto negro con vidrios polarizados. Mis cejas se alzan al cielo con sorpresa al ver a un hombre, de cabello rojizo bajar del auto y dirigirse hacia la puerta trasera. Es como un extraño Dejavú.

Frunzo el ceño y mi cuerpo se estremece cuando la imagen de Hanna, bajando del auto con una enorme sonrisa, llega a mi campo de visión. Pero esto es imposible. Cierro los ojos con fuerza y vuelvo a abrirlos nuevamente, ahora puedo notar que se trata de una mujer mayor, de cabello rojizo y ojos azules. La reconozco... es su madre.



Bexy L. Perez

Editado: 02.02.2020

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