Hay un poeta en mí ©

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Epilogo: El fin del inicio

[...]
Solo que muchos 
olvidaron como usarla.

****

Dejo el lápiz a un lado y observo el último poema con el que terminaría este poemario.
Doy un suspiro de tranquilidad, adjunto la última hoja con los demás poemas y los guardo en mi folio.
Cansado, doy un salto a la cama y busco la paz entre mis sueños. Poco a poco mis ojos se van cerrando, todo se va poniendo oscuro a mi alrededor y escucho una voz entre susurros llegar a mis sentidos. No sé si es en la vida real o en mis sueños, ya estoy demasiado dormido para saberlo.

—¡Oye...! —exclamó ella apareciendo de sorpresa detrás mío, como queriéndome asustar.

¿Otra vez aquí? —le pregunté con una media sonrisa en el rostro y con una tristeza completa en mis ojos.

Sí, otra vez aquí —contestó —. Y esta vez será la última.

¿A qué te refieres? —pregunté dubitativo.

Me refiero a que por fin no necesitarás de mí para hacer poesía. Ya te convertiste en un poeta y mi recuerdo ya puede pasar al olvido.

Mentira, aún te necesito increpé.

¡Claro que no! Retrocede, mira y lee las hojas anteriores; ya no me necesitas para hacer poesía, por fin podrás volar solo.

Me quedé pensando por un momento antes de responder.

¿Y si tengo dudas? ¿Y si no hay inspiración?

La habrá, yo sé que si. Solo confía en tu potencial y cree en las palabras. Tú más que nadie sabe la fuerza que tienen éstas.

Muchas gracias —es lo único que atiné a responder.

Ahora si me voy. Tú a seguir tu camino y a mí a echarme al olvido, por favor.

Lo dudo...

¿Eh...?

Nunca se olvida a la primera persona que te rompió el corazón.

No respondió de momento, su rostro tomo una facción triste y los ojos comenzaron a ponerse rojos como si quisiera llorar, pero se resistía.

El amor que me diste fue puro y verdadero, tan puro y verdadero que fue demasiado para la vida real, ahora solo vivirá de recuerdo en este libro.

Tristemente sí... —fue lo último que le respondí.

No se dijo más, no había tampoco qué más decir. El sueño tenía que acabar ahí, a medias; como alguna vez ella y yo terminamos, a medias.

††††††††††††††††††

Desperté, horas después, un poco agitado por aquel sueño, extrañado una vez más del porque los sueños se sentían tan reales cuando ella aparecía en estos. Eran 6 de la tarde y estaba solo en mi habitación, solo en mi casa, solo en mi vida, pero con miles de ideas rondando mi mente.
Me froté los ojos y me dirigí hacia mi escritorio. En éste aún yacía mi lápiz y una hoja totalmente en blanco que esperaban por mí.
Sabía lo que tenía que hacer, escribir como si no hubiera un mañana, como si al hoy le quedaran escaso segundos y fue en ese instante donde tuve un momento de gran revelación, cambiaría al mundo comenzando por la punta de mi lápiz. Tenía la idea, solo quedaba plasmarla, así que tomé aquel lápiz entre los dedos de mi mano derecha y comencé a escribir un título.

El inicio del Proyecto 143.
"Tú decides"

A partir de ese momento nunca había sentido a la escritura ser tan parte de mí.

Todos los escritores tuvieron un inicio y yo estaba comenzando el mío.
La gran aventura estaba apenas por iniciar.

Fin.



Phool Andherson

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En el texto hay: poesia, versos, poemas

Editado: 14.03.2019

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