He Was My Boy

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Inocencia. (Cap.5)

🌺Paygen's POV

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Sus palabras no me lastimaron pero me dieron una pizca de tristeza al ver que nadie olvida la humillación que pasé con Karen y Kevin.

Eso es lo que era a los ojos del mundo "La chica que lloraba en los baños porque su novio le montó los cuernos con su mejor amiga"

Me sentí realmente mal, pensé que Aarón no cedería a los chismes, pero vamos, que todos en Clayton High son los mismos.

Ruedo sobre mi espalda y miro el techo.

Pensé que las cosas estaría realmente bien después de eso e incluso quería cambiarme de colegio para asegurar eso.

Mi celular suena y miró que se trata del extraño "Lukas"

Desbloqueo mi celular y veo su mensaje.

Lukas: Creo que el mundo está lleno de idiotas.

Yo: El mundo está repleto de imbéciles pero los idiotas son una plaga.

Lukas: He sido un idiota mucho tiempo y hoy quizás más que antes.

Yo: ¿Por?👀

Lukas: Nada. Solamente dije algo que no debí decir.

Yo: Bueno, deberías mantener la boca cerrada cuando pase así.

Yo: ¿Qué haces?

Lukas: En un estacionamiento. Esperando a tener las cosas en claro. ¿Y tú?

Yo: Acostada, esperando no volverme loca y asesina.

Lukas: Suena interesante. ¿Me cuentas él por qué?

Río y por alguna razón en serio quiero contarselo.

Yo: El pasado nunca lo olvidan, solo simulan que nunca pasó. Hoy un chico (imbécil e idiota) dijo algo sobre mi pasado, no fue hiriente pero si decepcionante. ¿Si sabes cómo?

Pasaron un par de minutos y no había respuesta.

—Genial. Hasta el extraño me deja sola. - murmuro y me siento en la cama - quizás si... -sonrío por mí genial idea y corro a la ventana.

No hay nadie a la vista y solo está una bola de cabello rubio en frente agachada viendo de cerca las flores de su jardín..

—¡Hey, Isa! - grito hacia la casa del frente

Ell voltea y sonríe - ¡Peisch! - dice y río - ¿Buscas a Santi?

Asiento — ¿Podrías llamarlo, por favor?

Ella asiente repetidas veces y desaparece en la casa.

La casa de Santiago es una casa muy bonita. Es de dos pisos y por fuera es de un color melocotón con ventanas negras y piedras incrustadas en la pared con un poco de brillo y un jardín hermoso.

Diablos, tenía que arreglar mi jardín. Sip, era una completa vergüenza.

—¡Paygen Nigth! - gritan y alzo la vista a la ventana de Santiago que queda frente a la mía.

Miró a Isa y le lanzó un beso - Gracias solecito. Te debo una.

Ella ríe y se sonroja un poco — Cuando quieras, Peisch.

Miró a Santiago y él se sienta en el borde de la ventana.

—¿Para que soy bueno, Paygen Nigth?

—¿Vamos al lago? - digo haciendo un puchero

—No lo sé, no lo sé... – sonríe indescentemente – ¿Que ganaría?

Ruedo los ojos y aplasto mis manos en el borde de la ventana.

—¿Quieres o no?

El ríe y alza sus brazos en son de paz.

—Tienes Diez.

Se voltea y yo le grito — No. Tu tienes cinco.

Cierto la ventana rápidamente y busco mi traje de baño completo un shorts y mis zapatillas de correr.

Voy al baño y hago mi cambio de ropa. No me pongo camisa porque el  de baño es completamente tapado delante y pues... Si, la espalda es descubierta con algunos tirantes. Así que creo que está bien.

Me hago una coleta alta y agarro mi celular, bolso y lentes. Corro a la cocina por refrigerios y vuelvo a correr hacia la puerta de mi casa pero cuando la abro...

—Me debes cinco dólares más. No puedes competir nunca más conmigo, apestas en este juego, Paygen Nigth.

Lo miro con los ojos entrecerrados y le pegó en el estómago haciendo que se arqueé.

—Patán.

Camino por el mini sendero que hay en mi casa y miró a Isa salír con un bolso. No tardó mucho en darme cuenta y miró a Santiago.

»Tramposo infeliz, ahora tú me debes diez dólares y yo no te debo nada.

—Santi, Aquí están tus cosas. - dice Isa

Me inclino un poco y le digo —No le ayudes hacer trampa, Isa. Si quieres un helado solo ven a mi, preciosa.

Le guiño un ojo y ella asiente sonriendo. Miro a Santiago y él sigue viendo a su hermanita decirle que es lo que lleva dentro del bolso.

—Y por último bloqueador, porque mamá y yo no queremos que te quemes.

—Gracias, Isabella. Eres un sol. Te debo una.

—No. Claro que no.

—¿Entonces es gratis? -dice Santiago sonriendo

—Nou. Tú me debes tres helados y un paquete de galletas de chocolate. No sé cómo harás pero quiero mi pago. - se bate el cabello - Hoy.

Con eso ella le deja el bolso en el piso y sr va dando saltitos haciendo que su melena rubia se mueva con fluidez.

Río y miró a Santiago —Tu hermana es una mini diva.

—Ni que lo digas. - dice poniendo sus ojos en blanco.

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Pigeon

Editado: 09.06.2019

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