Hechizo de amor (brujas 2)

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Capitulo 18 (parte 2)

-¡¿Me puedes explicar en donde demonios estabas?! Y mas te vale que tengas una muy buena explicación, sin importar lo que esta sucediendo entre nosotros no tienes el derecho de causarme preocupaciones como esas, ¡me sentí morir! Además, ¿por donde entraste? Porque yo te estaba esperando en la entrada –Alan sonrió al escucharla, ver como se preocupaba por él aún están tan peleados y con un gran agujero separándolos ella no dejaba de interesarse en su bienestar, aquello le daba esperanzas, aun lo amaba, de eso estaba seguro, por lo que esperaba que su plan funcionara a las mil maravillas, quería a su mujer de vuelta.

-Perdón, no pensé que me tardaría tanto tiempo, es solo que estaba preparando algo muy especial –ella lo miro con curiosidad.

-¿Preparando algo muy especial? Explícate.

-Me dijiste que si te quería de vuelta debía hablar con sinceridad, y estoy dispuesto a ello y a más con tal de tenerte para mí, te lo dije una vez y te lo repito cuantas veces sean necesarias: te amo, te amo con locura y desenfreno, no hallo una vida sin que estés a mi lado –se acercó, la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo, sus labios se rozaban y sus ojos se conectaron– tengo algo para ti –dejó un pequeño y rápido beso sobre sus labios, mucho mas corto de lo que le gustaría, pero tenia un plan. Se alejó, la tomo de la mano y llevo hasta el bosque.

Allí los esperaba una manta a cuadros color verde y blanco sobre el césped con varias cajas sobre ella. Nasila se acercó y observó todo con curiosidad.

-¿Qué es todo esto? –intento acercarse y tomar una para abrirla, se moría por inspección que había en el interior de cada una de ellas, pero el príncipe la detuvo tomándola por la cintura.

-Con calma amor mío, todo a su debido tiempo –la sentó frente a las cajas sobre el borde de la manta– en el interior hay una palabra o un objeto que no solo define nuestro futuro sino con el cual explicare el pasado, solo debes tomar una y abrirla, la que quieras, una vez me muestres que es yo te explicare todo –la joven bruja, al contarlas, noto que eran 10 cajas en total, estaba tan nerviosa, ansiosa y emocionada que sin provocarlo de forma voluntaria empezó a crear suaves corrientes de viento.

-¿Por qué con cajas? Podrías habérmelo dicho y ya, me mata la indecisión –dijo al no ser capaz de escoger una sola, se moría por abrirlas todas de una vez.

-Quería que fuese diferente, especial, original, merecer lo mejor así que idee algo que mantuviese tu interés al cien –la aludida soltó una carcajada a la vez que tomaba una de las cajas.

-Pues lo estas logrando. Escojo esta –la tomó entre sus manos y acaricio el borde esperando sus instrucciones.

-Bien, ábrela –Nasila obedeció, movió la tapa y frente a sus ojos apareció un tulipán, su corazón se aceleró, era su flor favorita y que fuese él quien se la de era aun más especial; la emoción se apodero de ella.

-La forma en que brillan tus ojos cada vez que frente a ti aparece un tulipán blanco es tan maravilloso, digno de ser admirado, es felicidad pura. El mayor propósito de mi vida será seguir viendo esos hermosos pozos azules que tienes por ojos con esa misma alegría por lo que me queda de vida, soy capaz de todo con tal de hacerte feliz, incluso, si me lo pidiese, lleno el castillo de tulipanes, tu solo pide que te será concedido. No quiero ser rey si no eres tu quien esta a mi lado como mi reina –la joven lo miro con los sentimientos a flor de piel, no podía creer que él se hubiese tomado el tiempo de reunir 7 cosas importantes para ella con el fin de pedirle una nueva oportunidad.

-Es hermoso –murmuró con la voz ligeramente rota, terminaría llorando en cualquier momento. El príncipe acaricio su mejilla con dulzura.

-Continua mi hermosa bruja, que aun tienes 6 cajas más por abrir y me muero por tomarte en brazos –ella rio con nerviosismo y sus mejillas se tornaron un tanto rosadas, no podía estar más emocionada.

Tomo la de la esquina derecha y levanto la tapa, en su interior había dos pares de pequeños zapaticos tejidos en lana, un par rosado y otro azul, ¡era ropa de bebe! De solo verlo se quedo sin aliento, ya podía hacerse una pequeña idea de lo que podían significar, no pudo evitar pensar en el acto necesario para concebir hijos, eso si que le causo un sonrojo de verdad.

-Pensé en llenar la caja con tantos pares como me fuese posible teniendo en cuenta el tamaño, pero luego recordé que con eso podría asustarte por lo que solo te puse dos. No es muy difícil entenderlo, quiero hijos contigo, tantos como Dios nos de el placer de tener, no em importaría si son solo niñas, solo niños o mitad y mitad, seria feliz viendo a un pequeño de cabello oscuro y ojos verdes como los de su madre, con esa dulzura y pasión que te caracteriza, incluso puedo imaginarte llevando a nuestros pequeños por entre los campos para enseñarle a amar hasta la más pequeña flor. Te dije que te hablaría de nuestro pasado y futuro –para ese punto, ya las saladas gotas de sus lágrimas mojaban las mejillas de la bruja.

-No lo puedo creer, esto es hermoso –susurró, y sin perder mas tiempo, tomo la caja del centro. Al abrirla, en su interior encontró una corona digna de una reina, tenia varios diamantes y oro blanco, pero lo que la dejo sin respiración fue la esmeralda que adornaba su parte mas alta, era enorme y brillaba de una forma maravillosa, digna de ser admirada; al prestarle un poco más de atención vio que no era la única esmerada. Se quedo sin palabras.



Fernanda Suarez

Editado: 15.01.2019

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