Helena ©

Tamaño de fuente: - +

Día 19 Con Helena

Es imposible. Si Helena, "el espectro", es la misma Helena con la que salió Javi, lo recordaría. ¿Sí lo recordaría, cierto? ¡Mierda! Lo he visto con tantas chicas en los meses que lo conozco, que no puedo recordar el rostro de todas. Pero recordaría a Helena, estoy seguro que lo haría, no es de las chicas que pasan desapercibidas fácilmente. O bueno, no era.

 

¡Mierda! Además, si pensara que es la misma Helena, a quien solo vi una vez, justo antes de que saliera con Javi, eso querría decir que fui la penúltima persona en verla, y que la última persona fue Javi, lo que lo convertiría a él en... No, no, es completamente imposible.

 

Salgo de casa de los Braco tan pronto amanece. Tomo el primer taxi que encuentro y vuelvo a casa. No quiero hablar con nadie por ahora, ni con Javi, ni con Helena. Dejo la espada que me regaló él la noche anterior en la sala. Por cómo están las cosas ahora, tampoco es algo que quiera cerca.

 

Subo a mi habitación y me tiro a mi cama. Solo quiero dormir, no quiero pensar en que siquiera existe posibilidad de... No, no puede ser. Por suerte, el haber madrugado hace repercusión en poco tiempo y me voy quedando dormido.

 

Veo nuevamente a la pareja del primer sueño extraño que tuve post-Helena. Ahora puedo verle la cara a ella. Como pensé, es mi compañera fantasmal. La cara de su acompañante aún está borrosa, como cuando le ponen mosaicos en el rostro a la gente durante los noticieros.

 

Están caminando por una calle de casas blancas y techo gris.

 

— ¿Puedes creer que ya estén poniendo adornos para Fiestas Patrias en las casas? —dice ella.

 

—Bueno... A la gente le gustan estas fiestas. ¿A ti no? —su voz también parece distorsionada. Si esta persona es quien creo, el destino (o lo que sea) no va a permitir que sea tan fácil para mí encontrarlo.

 

— ¡Claro que sí! —chilla Helena— Pero este año no lo voy a pasar en casa...

 

— ¿Por qué?—dice exaltado.

 

—Voy a ir a Francia en una semana... Pensé que te lo había comentado.

 

— ¡No me habías dicho nada!... ¿Tenías que hacerlo justo hoy?, se supone que está era la primera cita "real" que teníamos.

 

— ¡No será por mucho tiempo! Solo un par de semanas y luego voy a volver. Tú de verdad me gustas y quiero seguir conociéndote—Sus ojos empiezan a cristalizarse aguantado las lágrimas.

 

Ella trata de tomarlo de la mano, pero él la aleja. El sujeto se aprieta el entrecejo con los dedos y parece estar pensando algo.

 

—Bueno, ya—dice más amable—. Podemos volver a salir cuando regreses.

 

Después de eso, se toman de la mano y la escena que vi en el otro sueño parece repetirse: Ellos empiezan a caminar por una calle desolada, y se paran frente a una casa antigua con maleza saliendo por lo alto de los muros. Estoy seguro de haber visto esto antes, en algún lugar. ¿Pero en dónde? Él trata de darle un beso, pero ella lo esquiva y se mete rápidamente a su casa.

 

— ¡Helena! —grita él antes de que ella termine de cerrar la puerta.

 

Helena vuelve a salir y lo mira divertida.

 

—Aún es temprano... Y no nos vamos a ver en semanas—Él parece sonreír— ¿Podemos dar otra vuelta?

 

Ella lo duda por unos segundos, pero después vuelve hacia la puerta de su casa y la cierra.

 

— ¡Claro! Me alegra mucho estar contigo—Ella sonríe.

 

Se ve más hermosa que nunca. Quisiera hacer algo para detenerla, para decirle que no vaya, que vuelva a su casa y se encierre ahí hasta el día siguiente, pero es imposible.

 

Despierto en mi habitación bastante sudado y con agitación.



R. A Bisso

#6585 en Fantasía
#2828 en Personajes sobrenaturales
#3745 en Thriller
#1645 en Suspenso

En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar