Helena ©

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Día 30 Con Helena

Me sentía como un puberto al que su madre había descubierto masturbándose. Ni siquiera yo lograba entender qué mierda había pasado en la madrugada.

 

Durante el beso incluso le había tocado uno de los pechos.

 

Aplasto mi cara contra la almohada. ¡Qué demonios tenía en la cabeza! Eso debe ser necrofilia o algo así. ¡Soy un asqueroso!

 

Muy temprano, me alisto para salir a la calle. Necesito respirar "aire puro" después de tantos días encerrado.

 

Mis padres ya no están en casa, después de la conversación que tuve anoche con mi padre, no los vi. Tal vez debería tratar de llevarme mejor con ellos. Pensándolo con calma, yo tampoco les he dado mucho espacio como para involucrarse conmigo.

 

Después de un desayuno ligero, llamo a un taxi para que me lleve al centro comercial (mi idea de "aire puro" está un poco mal usada).

 

Cuando llego ahí, no hago más que dar vueltas sin sentido. Venir sólo es aburrido, y peor aun cuando no tienes un motivo específico para estar ahí.

 

— ¿Enzo? —Logro distinguir la voz de Bárbara justo detrás de mí.

 

Cuando volteo, me doy cuenta que no está sola, Javi viene con ella. Él me mira incómodo y solo me saluda con un ligero movimiento de cabeza. Yo hago lo mismo. Esta tensión es insoportable.

 

—Hola, Bárbara—digo, cuando me doy cuenta que he ignorado su saludo.

 

— ¿Ya te sientes mejor? —pregunta ella.

 

—Sí... Te agradezco por haber estado esos días conmigo—Quiero también incluir a Javi en esto, pero no puedo.

 

—Voy a ver unas camisetas en la tienda nueva, te espero allá—Le dice Javi—. Me alegra que estés mejor, Enzo... Cuídate.

 

— ¡Ahora te alcanzo! —Le dice Bárbara.

 

Yo solo me quedo en silencio, sin saber qué debería decir. Cuando él está lo suficientemente lejos, Bárbara me jala del brazo hasta una banca cercana y me pide (más bien, me ordena) que me siente a su lado.

 

—Tengo que ir rápido o él va a dejarme aquí—dice con prisa—. Me voy a arrepentir de decirte esto, pero igual lo haré.

 

— ¿Qué cosa?... ¿Ahora ustedes están saliendo juntos?... Ya sabes... ¿Cómo pareja o algo así?

 

— ¡Ustedes dos, son un par de idiotas! —dice poniendo los ojos en blanco.

 

Okay... no entiendo a qué viene todo eso ahora.

 

— ¿Gracias? —digo con sarcasmo.

 

—Escucha... Javi y yo... ¡Dios! —grita frustrada—. Okay... Te lo explicaré de una manera que entiendas, ¿está bien?

 

Bárbara, Bárbara… siempre haciéndome sentir como un imbécil.

 

—He tenido sexo con Javi tantas veces como he tenido sexo contigo. Le he hecho a Javi las mismas cosas que te hice a ti, y él me ha hecho las mismas cosas que tú me has hecho... ¿Entiendes?

 

No.

 

—Piénsalo y saca tus propias conclusiones, ¿okay?

 

Asiento ligeramente y ella se levanta de la banca.

 

—Tú siempre has sido más inteligente, bueno... ¡Usa esa inteligencia ahora!

 

—Bueno... —Aunque no entiendo a dónde quiere llegar con todo esto.

 

—Hay una fiesta hoy, en casa del primo de Javi. Fuimos ahí el año pasado ¿Recuerdas?

 



R. A Bisso

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En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

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