Helena ©

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Día 34 Con Helena

Me muevo de un lado a otro de la cama, las horas parecen no querer pasar.

Podría jurar que son las 2 de la mañana desde hace más de media hora.

 

— Hola En…

 

— ¡Hasta qué por fin! —digo aliviado, molesto, irritado y nervioso.

 

— ¿Qué pasó…? ¿Hablaste con Javi? ¿Se arreglaron las cosas? —Me empuja hacia la pared y se acuesta a mi lado.

 

Si ella tuviera aliento, ahora mismo sería un momento muy sofocante.

 

—Sí... Hablé con Javi, ya todo está bien... Me contó un poco sobre Víctor.

 

— ¡Sobre MÍ Víctor! —Su rostro se irradia con una sonrisa de oreja a oreja.

 

—Sí... Sobre "TÚ" Víctor... Helena... ¿Cuánto tiempo crees que ha pasado desde que tú... te fuiste?

 

Su rostro se desencaja completamente. Abre la boca tratando de formular una frase que solo se queda flotando en el aire.

 

—Javi me dijo que Víctor es su primo... Y que vive en el extranjero desde hace siete años... Si tú y él de verdad se conocieron y estuvieron juntos... Debió ser hace muchos años.

 

— No... ¡No puede ser! —Apoya sus codos en la cama y se queda mirando hacia el vacío por un largo rato.

 

—Helena...

 

— ¡No puede ser, Enzo…! No puede haber pasado tanto tiempo... Solo fueron minutos...

 

—Fueron siete años... Por los menos ese es el tiempo que Víctor está fuera del país.

 

— ¡Tienes que hablar con él…! ¡Él te va a contar todo lo que necesites saber de mí!

 

—No puedo... ¿Cómo podría hablarle de ti, sin mencionar que te conocí cuando ya estabas muerta?

 

No me gusta decir la palabra "muerta", o por lo menos no frente a Helena.

 

—Me prometiste que encontrarías la manera de que lo vuelva a ver...

 

—Pero no sé cómo hacerlo.

 

— ¡Habla con Javi! —suplica—. Es su primo... Dile que lo tienes que conocer... Lo que sea, pero por favor... Permite que yo lo vuelva a ver, y tú pregúntale algo sobre mí.

 

¿Cómo podría hacerlo sin quedar como un demente? Además, está la cuestión de mi "implícita" fidelidad con Javi, que es una cosa sumamente ridícula, pero que no logro evitar.

 

Mi teléfono celular empieza a sonar. ¿Qué hora es? Veo el reloj de la mesa de noche, son las 3:01 am. Solo una persona me llamaría a esta hora.

 

— ¡Javi! —digo sin si quiera ver el llamante.

 

— ¡Enzo! ¡Sabía que estabas despierto! ¿Quieres ir a una fiesta? —Por su extraña manera de hablar, intuyo que está totalmente ebrio.

 

— ¿Cuándo? —Aunque creo adivinar su respuesta.

 

— ¡En cinco minutos! — ¡Bingo!

 

Es muy tarde-temprano para salir. Ya estoy a punto de decir que no, pero añade una última frase.

 

— ¡Estamos celebrando la despedida de mi primo!... Mañana vuelve a España y en dos semanas se casa con su novia.

 

Helena está oyendo todo, sus ojos se vuelven cristalinos por las lágrimas, pero dice un "Por favor" en silencio.

 

—Ya... Está bien... ¿Voy por ti?

 



R. A Bisso

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En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

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