Helena ©

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Día 50 Con Helena

Puedo reconocer este centro comercial, había estado aquí un par de veces hace mucho tiempo. Creo que vine con mi madre para enviarle una encomienda a mi tía.

 

Helena y una morena, la misma que le regaló el llavero de la torre Eiffel, caminan tomadas del brazo. Se acercan a un pequeño stand de dulces. Helena pide gomitas en forma de gusano y la morena, chicles de estrella.

 

El paseo sigue y entran a una popular tienda de ropa. La morena se prueba un vestido de verano color dorado. Le queda bastante bien. Luego convence a Helena de probarse uno de color verde, el cual le queda horrible, y ambas ríen.

 

Salen de la tienda sin comprar nada y están a punto de entrar a un restaurante de comida rápida, cuando alguien toma a Helena del brazo.

 

— ¿Tú?... ¿Qué haces aquí?

 

Ella mira al tipo un poco sorprendida y luego sonríe.

 

—Soy Víctor... Nos conocimos en el Discobery hace unos días.

 

La morena mira a Helena sorprendida y le da un ligero golpe en la espalda.

 

—Yo... Sí me acuerdo de ti—dice nerviosa.

 

La morena interrumpe las miradas idiotizadas de Helena y Víctor.

 

— ¿Así que ahora vas a discotecas y conoces tipos ahí? ¡Mi pequeña Helena está creciendo!

 

Los tres se ríen un poco.

 

—Por cierto, ella es Luisa, mi amiga—dice Helena.

 

—Mucho gusto, Luisa—dice Víctor dándole un beso en la mejilla.

 

Un niño se acerca corriendo a Víctor y choca contra su espalda.

 

— ¡Te he estado buscando por todas partes! —dice furioso.

 

Víctor lo mira y resopla.

 

—Él es mi primo Javi, es un maldito mocoso sin vida social.

 

Helena mira a Javi y le sonríe, pero él le lanza una mirada asesina.

 

¿Javi?... ¡Claro que es Javi! Debe tener unos 12 o 13 años, su cabello rubio es más claro que ahora y no tiene los ridículos bigotes, pero sí un par de abultadas mejillas. ¿Quién hubiese pensado que Javi fue un adorable niño regordete?

 

—Bueno... Ya tengo que irme—dice Víctor apenado.

 

—Fue bueno verte—Le dice Helena con las mejillas rojas.

 

—Igualmente... Espero volver a hacerlo pronto, cuídate... Y tú también, Luisa.

 

Ambas se despiden de él con la mano. Helena lo mira embobada mientras él se aleja, Víctor voltea a mirarla nuevamente y Javi le empieza a dar empujones para que camine.

 

 

****

 

 

Me despierto a las 2:20am. Hay algunos detalles que podría sacar del sueño, pero es sin duda haber visto a Javi ahí lo que llama más mi atención. Parece que todos a mi alrededor han conocido a Helena, menos yo.

 

—Hola, Enzo—Por el tono de su voz, puedo adivinar que aún sigue un poco molesta porque fui a casa de su hermano hace días.

 

—Hola... Hoy volví a ver algunas cosas de tú vida.

 

Eso parece animarla un poco, jala la silla de la computadora hasta llegar junto a mi cama y se sienta con las piernas abrazadas al pecho.

 

—Bueno... ¡Cuéntame!

 

—Estabas en un centro comercial con una amiga, se llama Luisa. Compraron dulces, se probaron ropa y luego...

 

— ¿Luego?



R. A Bisso

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En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

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