Helena ©

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Día 95 Con Helena (Parte I)

Cuando Patrick terminó su (seguramente) bien ensayado discurso de villano, volvió a cubrirnos la boca para que no hagamos ningún tipo de ruido.
Me arrastró fuera del maletero y se sacó la camiseta para poder cubrirme los ojos con ella.
Con lo poco que pude ver del exterior, pude reconocer el jardín grande gracias a las bancas, era el lugar en donde celebraron el cumpleaños de Barbara.

Al poco rato sentí que también sacaba a Javi, y lo acomodaba en otro extremo.

Luego volvió a mí y me arrastró por el pasto y luego pude sentir algo parecido al pavimento en mi espalda, a eso le siguió madera y tal vez azulejos. Cuando llegamos a cierto punto, me alzo en peso y sentí un movimiento irregular, como si estuviera subiendo escaleras. Oí la cerradura de una puerta, él me jaló hacia el interior de esa habitación y luego se fue. Volvió unos cuantos minutos después trayendo a Javi.
No fue difícil para Patrick movernos de un lugar a otro, el tipo nos saca por lo menos cabeza y media a Javi y a mi, además de eso se ve que trabaja mucho su cuerpo, no dudo que tenga más fuerza que nosotros dos juntos.

-Perdón... Van a tener que estar aquí por un rato. Tengo que ir a trabajar, espero que se diviertan y por favor... ¡No ensucien mi alfombra! -río de forma burlesca y luego tiró la puerta con fuerza e hizo sonar las llaves afuera, para que sepamos que nos tiene en sus manos.

Cuándo él se había ido, Javi empezó a balbucear cosas, no se si trataba de hablar o si solo quería sacarse la amarra de la boca.

Lo que había dicho Patrick seguramente le había dado que pensar, a mi también me había sorprendido un poco. ¿A qué se refería con que Victor lo sabía todo?, es decir: ¿Él siempre supo que Patrick había matado a Helena?, ¿Él mato a Helena?, ¿La mataron entre los dos?...

Esto era una mierda, una verdadera mierda, iba a morir por querer fungir de superhéroe vengador y lo peor es que había arrastrado a Javi conmigo.

Mientras él se movía tratando de zafarse, yo permanecía en mi lugar, tenía la esperanza de que Patrick no volvería hasta mañana, si fuera así, Helena podría ayudarnos a salir a la hora que aparece y podríamos salir de aquí... ¡Pero como!... Ella ni siquiera había podido sacarme de un estúpido closet o lo que fuera, el lugar donde me encerró ese maldito loco. Había dicho esta frase muchas veces, y ahora tenía que volver a repetirla: "Helena es un fantasma inútil", salvo la vez que envolvió los regalos para la familia de Javi, nunca ha hecho nada productivo.

Cierto... ¡Los regalos de los Braco!... Debí haberle contado a Javi que esos regalos tremendamente equivocados, fueron envueltos por el espectro, debí contárselo, debí haberle dicho tantas cosas a Javi... Y ahora que estábamos encerrados en un cuarto frío, seguramente oscuro, los dos solos, sin nadie a nuestro alrededor, sentados uno junto al otro, con (tal vez) el ambiente propicio para la declaración de amor mas gay que el mundo haya visto. Y sin embargo no podíamos ni siquiera vernos.

El tiempo "hueco" (ese donde no haces nada más que existir), pasa más lento que el tiempo normal, las horas en ese maldito sitio, se sentían como años, no sabía si era aún era de día o si ya había anochecido, Javi había dejado de moverse hace horas, y ahora su cabeza estaba ligeramente apoyada en mi hombro, por su manera de respirar, diría que está dormido.
Yo no he dormido en varias horas, pero no tengo sueño, otra vez he empezado a sentir los efectos de la falta de la maldita droga. Ya se me habían acabado las pastillas que contrarrestaban el choque, y así tuviera, no me servirían de nada estando aquí.

Mucho rato después, Javi despertó o algo así, levantó la cabeza y volvió a moverse tratando de quitarse las ataduras, esta vez yo hice lo mismo, por lo menos de esta manera liberaba un poco de esa mala emergía acumulada.

La tela que tenía en los ojos, cedió, tal y como pensaba, el cuarto estaba oscuro, no tenía ventanas ni ningún otro lugar por donde podría filtrarse la luz.
No podía distinguirlo con claridad, pero Javi parecía tener los ojos aún cubiertos.

-Hola Enz... ¿Qué haces en este lugar? -su voz me pareció un coro de jodidos ángeles, Patrick no iba a volver hasta mañana.

Ella se apresuró a desatarme el nudo de la boca, luego hizo lo mismo con Javi y él emitió un grueso suspiro, Helena nos saco las amarras de las manos y luego la de los pies, nunca la había querido tanto como en este momento.
Me levante con las piernas en túmidas por haber estado tantas horas en la misma posición, Javi buscó un interruptor de luz en la pared, pero la que encendió la luz fue Helena. Ella se quedó contemplando el lugar, cada expresión de su rostro fue cambiando, poco a poco se iba transformando en una persona diferente.
No lo entendí hasta que pude distinguir el estampado de las paredes: dorado con flores amarillas, es el que apareció en aquel horrible sueño. En este lugar no me habían torturado a mí, sino a ella.



R. A Bisso

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En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

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