Helena ©

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Día 95 Con Helena (Parte II)

Javi se acercó a mí, nervioso, él no entendía la razón de mis lágrimas.
Helena permaneció varios minutos ahí, mirando fijamente el punto en donde "eso" sucedió, el lugar exacto en donde él la asesinó.

 

Las imágenes habían corrido por mi mente como un carrete de película antigua, mi memoriap y la de Helena se habían fusionado hasta llegar a este punto, en el que ambos presenciamos con horror, su propia muerte.

 

Ella volvió la vista hacia mí por un minuto, y luego desapareció sin decir nada más.

 

—Enzo... ¿Qué tienes? —preguntó Javi.

 

¡Tenemos que salir de aquí! —dije tratando de recobrar la compostura.

 

—¿Tú viste algo?... ¿Helena sigue aquí?.

 

—No... Ella se fue... Tenemos que salir de aquí —repetí.

 

Era como si las flores del estampado estuvieran asfixiándome, la maldita alfombra seguía siendo la misma.

 

¿Cuántas chicas más, conocieron este lugar?.

 

Javi intenta abrir la puerta con su una de las llaves de su casa, pero lógicamente, es imposible.

 

—¡Tu llavero! —dice —¡Dame tu llavero!.

 

—Pero la llave no va a servir.

 

—¡No quiero tu llave, quiero el llavero!... El alambre nos puede servir.

 

Saco con prisa las llaves de mi bolsillo, es una suerte que Patrick no se las haya llevado.

 

Con agilidad, Javi deshace el aro del llavero y empieza a jugar con la rendija intentando que esta se mueva.

 

La manija cede y la puerta se abre, pero no por los trucos de Javi, sino por la entrada de Patrick.

 

—Esta es una buena puerta, Javi... No la ibas a abrir con ese alambre —dice con una reluciente sonrisa —Veo que se soltaron... ¿Estuvieron haciendo "cosas" mientras yo no estaba aquí? —ríe escandalosamente.

 

Él permanece quieto por pocos minutos, cuando empieza a sentir el ambiente denso, lleva una mano a su espalda y saca un arma de tamaño regular.

 

Con ella, nos obliga a retroceder hasta chocar contra la pared y caer de rodillas.

 

—Enzo... Fui un buen amigo contigo... Desde el principio, hasta ayude a Javi a salir del closet, solo para que pudieran estar juntos... ¿Por qué quisiste joderme? —tengo que hacer un gran esfuerzo, para omitir en mi cerebro lo de "Javi saliendo del closet"... No es momento para pensar en ello.

 

—Patrick... Eres amigo de Victor... Él es mi primo... Si le tienes algo de estima, no puedes hacernos esto —dijo Javi con las manos levantadas.

 

—¡Tú no te metas!... ¡Estoy hablando con Enzo, mi amigo!... Pensé que teníamos algo especial, hasta te ayudaba con la medicina —dice Patrick.

 

Yo clavo la mirada en el piso, instintivamente mis ojos se van hacia el lugar en donde él mató a Helena años atrás.

 

—No te preocupes por el piso... Ya sabe como cubrir bien la sangre.

 

Coloca su dedo en el gatillo, pero antes de que pueda hacer algo, aparece Barbara por las escaleras. Todos nos sorprendemos al verla ahí.

 

—¿Barb?... Amor... ¿Qué...?.

 

Él se percata de la pistola que tiene en la mano y trata de aminorar el hecho.

 

—Mi amor... Esto es, ya sabes... Cosas de chicos.

 

—Encontré el vestido —dice ella dirigiéndose a Javi —Estaba donde me contaste que Enzo lo vio... Traté de llamarlos, y cuando ninguno de los dos respondieron, supe que él les había hecho algo...


La expresión de Patrick pasa de confundido a furioso.

—¿Y después qué?... ¿Empezaste a seguirme como un policía?.

—¡Hablé con Victor, Patrick!... Él va a venir y va a hablar con la policía, va a contarles todo lo que recuerda de la noche en que desapareció esa chica —desde que la conozco, nunca había visto a Barbara tan decidida —La policía viene para acá... Será mejor que te vayas. Si no quieres terminar por lo menos unos treinta años en la cárcel.

Por la manera en la que Barb dice la última parte, sé que es mentira, solo alguien que la conociera bien, podría saber que ella esta mintiendo, realmente espero que él no sea alguno de esos "alguien".

Pequeñas gotas de sudor empiezan a cubrir la frente de Patrick, lleva la mirada a cada uno de nosotros.

—¿Por qué estan haciendo todo esto?... Me obligan a tomar decisiones que yo no quiero —dice con voz entrecortada.

Vuelve a poner el arma apuntando hacia mí, Barbara trata de forcejear con él, pero con solo un empujón él la tira al piso.

—Yo no quería hacer esto... Pero no debiste ser tan metiche —dice jalando finalmente el gatillo.



R. A Bisso

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En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

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