Helena ©

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Epílogo

Las siguientes semanas estuvieron llenas de diligencias.

 

La sirena que había oído antes de que Patrick le disparara a Barbara, no había sido más que una mera coincidencia.
Tal y como había deducido, Barbara no llamó a la policía antes de ir a esa casa.

 

Después de que Helena desapareció, apoye la cabeza de Javi en el suelo y corrí a buscar un teléfono, encontré uno de pared en el primer piso, llamé a la policía, no recuerdo que dije, pero seguramente fueron incoherencias porque ellos pensaron que era una broma, tuve que insistir cuatro veces para que me tomaran en serio.
La patrulla llegó junto a una ambulancia en donde se llevaron a Javi, después llamaron a la fiscalía y sacaron a Bárbara en una de esas horribles bolsas negras.

 

Yo era el principal sospechoso, así que me llevaron a la estación policial y me mantuvieron ahí por varias horas.

 

—¿Cómo es que usted y el señor Braco sabían que Patrick Cavhe había cometido un asesinato? —dijo un policía de mediana edad, seguramente cansado de no obtener una confesión.

 

—Lo habíamos estado investigando... Él tenía los zapatos de Helena en su-

 

—¿Helena Esquivel Maorí, no es así?, una muchacha que desapareció en junio de 2009.


—¡Si!... Él tenia sus zapatos en un armario, cuando supo que nosotros lo habíamos descubierto, nos secuestro y nos encerró en ese lugar.

El hombre me miraba incrédulo, masajeandose lentamente las sienes.

—Oficial Fernández —dijo otro policía desde la puerta —Hay algo nuevo en este caso.

Al policía se le iluminó el rostro, por fin tendría algo interesante después de un día estresante.

Me dejó encerrado en esa oficina por casi una hora, luego volvió mas aliviando.

—Encontraron al señor Cavhe —exhaló.

—¿Está aquí? —ya quería verle la cara a ese hijo de puta.

No terminé la frase... Encontraron muerto al señor Cavhe, al parecer estaba huyendo, tal y como usted dijo, pisó mal el acelerador y su auto se volcó cerca a las vías del tren.

—¿Patrick murió? —algo me decía que ese no fue un simple accidente, pero no podía decir nada sin quedar como un demente.

 

Si, también nos entregaron algunas cámaras de seguridad que están por los alrededores de la casa de Javiero Braco, en uno de los vídeos puede verse como lo arrastran hasta el interior de una camioneta negra, es la misma en donde se accidentó Cavhe.


—¿Entonces me puedo ir?.

—Si... Sus padres están esperándolo afuera.

No era un albur policial, mis padres de verdad estaban en la sala de espera de la comisaría, mi madre se acercó a mí con el rostro desencajado.

—Estaba muy preocupada por ti, pensé que te había pasado algo malo —dijo llorosa.

Vinimos en cuanto nos llamó el oficial Fernández, pensamos que tú eras el herido.

—¡Pero tu amigo está bien! —se apresuró a decir mi madre —Pregunté por él hace un rato, esta en un hospital cerca de aquí, le hicieron una intervención pequeña y ya está fuera de peligro.

Suspire aliviado y la abracé.

—Gracias —es lo único que pude decir, y era suficiente.

*********

 

"La población aún sigue consternada por los terribles asesinatos cometidos por Patrick Cavhe, dueño de la conocida discoteca Discobery.
Esta semana la policía pudo desenterrar cuatro cadáveres más, de su casa de campo.
Entre ellos el de Margarita Llosa, la muchacha que desapareció en 2015 mientras volvía de la universidad.
Otras víctimas fueron Tatiana Arboleda, Rocío Mera, Helena Esquivel y Gaby Murillo.
Se desconoce que motivaba a Cavhe a cometer esos crímenes".

 

Varias semanas después, todos los noticieros seguían sacando algo nuevo sobre "el monstruo Patrick Cavhe".

 

Un grupo de radicales había intentado quemar el Discobery hace algunos días, pero la policía los detuvo antes de lograrlo.

 

Los padres de Patrick se habían tenido que ir del país por la presión mediática. La gente cuestionaba como era posible que ellos no se dieran cuenta que había una chica enterrada debajo de cada una de las bonitas bancas que tenían en su casa de campo.

 

Mucha personas criticaban a Barbara y a las otras chicas por haber caído en el "encanto" de un asesino.

 

Pero ninguno de los que criticaban lo habían conocido, él sabia como ganarse tu confianza, era un excelente manipulador, el Hannibal Lecter de las discotecas.



R. A Bisso

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En el texto hay: humor, misterio, romance

Editado: 01.07.2018

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