Hera: Dioses ascendentes ©

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Celos, sangre y sueño profundo

La hora de marcharnos había llegado más el sol aún no había salido y el frio estaba calándome hasta los huesos.

Durante la noche Zeus durmió como un tronco mientras yo no había sido capaz de pegar un solo ojo debido a la responsabilidad que se me había sido otorgada por Hades.

—Repítelo una vez más— dijo Poseidón tomándome de los hombros.

—Tranquilízate solo es una probabilidad no es que este diciendo que así sucederá— murmure en una mueca.

Poseidón a diferencia de sus hermanos se encontraba nervioso ante nuestro viaje, su reacción no fue la esperada cuando les tuve que confesar que había una pequeña probabilidad de separarnos al abrir el pasaje hacia Delfos y terminar perdidos en diferentes lugares y mientras trataba de tranquilizar a Poseidón dándole seguridad de que yo no lo permitiría por dentro me sentía la persona más mentirosa del mundo entero, debido a que ni siquiera yo estaba segura de lograrlo.

—Poseidón cierra la boca— dijo Zeus alejándolo de mí —Solo confía en ella—.

—Ese es el problema— susurro. Entorne los ojos dándole un puñetazo en el brazo.

—Ya basta— hablo Hades con seriedad —Es hora— trague saliva.

Hades llevo hasta su boca la botella de icor que llevaba en sus manos para darle un largo sorbo, Zeus se la arrebató e imitó su acción.

—Toma, lo necesitas— la extendió hacia mí.

—Gracias— susurre dándole un largo trago el cual inmediatamente hizo efecto en mi cuerpo dándome la energía que necesitaba, se la entregue a Poseidón y este la bebió rápidamente lanzando la botella contra una piedra haciéndose añicos.

—Bien, ¿estas lista?— pregunto Hades.

—Lo estoy— dije tratando de convencerme a mí misma más que a él, tome aire profundamente —todo va a estar bien—susurre dándome calma.

Los chicos se acercaron a mí quedando espalda con espalda representando así los cuatro puntos cardinales tal y como se los había explicado, cerré los ojos y alce mi mano derecha hacía el cielo concentre toda la energía que pude en ella, después de todo tenía que seguir con exactitud los pasos del libro de Cronos debido a que yo solo era una simple diosa inexperta que gracias a su encierro en una burbuja de falsa felicidad y amor no había aprendido a ir de aquí y allá a su antojo como los demás.

—Páre me sta Delfoús — susurre.

Y todo sucedió con rapidez el túnel nos engullo velozmente, sentí como mi cuerpo se levantaba más el agotamiento hacía meollo en mí, sentí como alguien me tomaba de la mano y me atraía a su cuerpo más no sabía de quien se trataba, un estrepitoso estruendo se escuchó y un agudo dolor se apodero de mi cuerpo, abrí los ojos con rapidez y abajo de mí se encontraba Hades, levante la cabeza observando nuestro alrededor, nos encontrábamos en un hermoso campo donde no se veía más que solo algunos manzanos y pasto.

—Hades— dije moviéndole mientras me bajaba de encima de él.

Definitivamente habíamos caído del túnel hacía este lugar y Hades había atenuado con su cuerpo el golpe de la caída.

—Mierda— murmuro con una mueca de dolor mientras se retorcía en el suelo.

Busque con la mirada a Zeus y Poseidón más no había señal de ellos provocando angustia en mí, hasta que una luz parecida a un relámpago seguida de un estruendo a unos metros de nosotros se hizo presente, corrí hacía donde les había visto caer encontrándome con Zeus y Poseidón en la misma posición en la que Hades y yo habíamos caído.

—Quítate— murmuro con dolor Zeus empujando a Poseidón el cual estaba sobre él.

Me acerque a paso veloz hacía ellos dejándome caer junto a Zeus.

—Zeus— solloce exteriorizando mi preocupación —Estaba asustada al no verles pensé que les había enviado a otro lugar— hable entre lágrimas mientras una sonrisa se formaba en los labios de Zeus.

—Estamos bien— arrullo mi rostro —Ya no llores— me incline dándole un beso.

—Yo también necesito uno— escuche decir a Poseidón.

Me levante y le abracé sintiendo alivio de que estuvieran aquí. Después de todo fui capaz de hacerlo, pude traerlos a todos, aunque no de la mejor manera ya que nuestra llegada fue de lo peor supongo que mi energía no fue la suficiente para tocar tierra.

— ¿Estas bien? — dijo Hades acercándose a mí

—Lo estoy gracias a ti— deposite un bezo en su mejía.

Zeus se puso de píe y al hacerlo este inclino su espalda hacía atrás y un traquido se hizo presente poniéndome los nervios de punta.

—Estoy bien— susurro en una mueca.

—Debemos de movernos antes que alguien aparezca atraído por el ruido— hablo Hades sacudiendo la tierra de su ropa.

Después de unos estirones más por parte de Zeus y ruidos extraños en su espalda comenzamos a andar en línea recta tratando de encontrar Delfos más ya habíamos tardado un tiempo y no veíamos nada.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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