Hera: Dioses ascendentes ©

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Voy a cuidarte con mi vida

Los rayos del sol se colaban por la ventana dando directamente en mi rostro, sintiendo así lo maravillosamente cálidos que podían ser, me removí sobre las suaves sabanas estirando mis piernas considerando la agradable sensación que solo ese acto podía dar después de haber dormido por un largo tiempo. 

Abrí los ojos con pereza parpadeando repetidas veces mientras una sonrisa se dibujaba en mi rostro al ver la espalda de Helios a un lado de mí, extendí mi brazo picando su cabeza con mi dedo índice, este la alzo quedándose quieto un momento hasta que rápidamente se dio la vuelta hacia mí, observándome con aflicción.

—Hola— susurre sonriéndole y este me vio aún más extraño.

— ¿Estas bien? — pregunto.

— ¡Estoy de lo mejor! ¿Por qué no debería de estarlo? — reí y el llevo su mano hacia mi frente midiendo mi temperatura.

—Hera…—

—Puedes creer lo que he soñado— le interrumpí —Al llegar a la mansión nos encontramos con Éoo trenzado—  reí — Y después apareció una pequeña y preciosa ninfa ¿Y sabes lo que ha dicho? — escuche como el tragaba saliva —Ha dicho que estoy embarazada— reí divertida.

— Hera— murmuro indeciso — Eso pasó la noche anterior, te has desmayado— un ensordecedor y agudo grito salió de mi garganta percatándome de como los pajarillos que estaban en el balcón volaron espantados. 

Me levante con rapidez quitando las sabanas con torpeza Helios quiso retenerme pero me escabullí por su costado corriendo hacia afuera.

—Hera por los dioses— grito —Ten cuidado— me siguió mientras yo bajaba con rapidez las escaleras hasta llegar al exterior.

—No, no, no, esto no puede estar pasando— dije buscando a la ninfa con la mirada.

—Hera por favor basta— me tomo de los hombros.

—Yo, yo, yo estoy— dije con la mirada perdida — No, Helios— comencé a hiperventilar.  

—Preciosa— me sacudió para que le viera —Estas embarazada— y así una vez más un grito recorrió desde lo más profundo de mi garganta, ahora espantando los pajarillos de los árboles mientras Helios tapaba uno de sus oídos con su dedo.

— Tal vez ella estaba jugando— murmure rápidamente — ¡Si eso es! Quizás ha querido jugar con nosotros—  balbucee mientras lloraba.

Un pasaje a medio formar apareció cerca de nosotros, formándose a dos metros del suelo, y por ahí cayó Hades estrellándose de cara contra el suelo.

— ¡Oh no! —  susurre mientras Helios y yo corríamos hacia él —Hades ¿Estas bien?— se puso rápidamente de píe sacudiendo su ropa — ¿Qué haces aquí? —. 

— ¡Hera! — tomó mi rostro entre sus manos —¿Estas bien? Estaba cerca y escuche tus gritos— hablo con aflicción —Aun no se invocar a la perfección los pasajes pero te he encontrado— deposito un pequeño beso en la comisura de mis labios.

— ¡Oh! Hades— sollocé como demente abrazándole con fuerza.

—Preciosa escúchame— dijo Helios separándome de Hades.

— ¿Qué carajos está sucediendo? — murmuro.

—Tranquilízate necesito hablar con ella un momento— dijo Helios. Hades frunció el entrecejo y se alejó de nosotros —Hera, necesitas calmarte— murmuro —He pasado la noche completa pensando en lo que ha sucedido— mordí con ansiedad mi dedo pulgar —Atlas lo sabe, él pudo sentirle— puso su mano sobre mi vientre —No soy yo del cual él hablaba, preciosa, es él o ella aun no lo sabemos, pero lo que llevas aquí lleva la sangre de dos dioses olímpicos, ya no más titanes— sus palabras provocaron que yo comenzara a hiperventilar nuevamente.

— ¿De qué hablas? — agite mis brazos con ansiedad.

—Llevas en tu vientre al hijo del futuro padre de los dioses, está más que claro que de los tres Zeus es el hijo del cual la profecía del oráculo hablaba hasta tu padre lo cree así— abrí los ojos con angustia —Ahora es él quien dirige la guerra Hera, le vi luchar y regentar a los demás, ahora el mando lo tiene él— confesó — Cronos va a utilizar a tu hijo en su contra ¿Lo entiendes? — frunció el entrecejo con preocupación —Sera el primogénito de los olímpicos ¿Sabes el poder e influencia que él tendría en esta maldita guerra? — trague saliva.  

«Cronos estará feliz de saber que será el vencedor de esta guerra, tú y él le darán la victoria lo quieras o no» recordé las palabras de Atlas.

—Si Cronos se apodera del pequeño lo pondrá en nuestra contra ¿puedes imaginar a lo que eso nos llevaría cuando el crezca con la crianza de Cronos? — asentí sintiendo pavor.

— ¿Qué voy a hacer? — solloce dejándome caer en el pasto mientras ocultaba el rostro entre mis manos.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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