Hera: Dioses ascendentes ©

Tamaño de fuente: - +

Thanatos & Dione: Part II

—Esta es una muy muy mala idea— dijo Hypnos con nerviosismo.

—Cierra la boca— murmure mientras nos escondíamos tras un muro espiando la mansión que teníamos frente, donde se suponía vivía Dione y Altaír.

— ¿Qué planeas hacer? — habló mientras se sentaba —Entrar a su casa y ¡oh! Hola Dione vengo a raptarte ¿nos vamos ya? —.

—Voy a matarte— dije tomándole del cuello.

— ¡Iré a los manzanales!— escuchamos a Dione gritar por lo que nos recompusimos rápidamente para ver hacía el frente —Regreso más tarde— se despidió.

Mis ojos no pudieron despegarse de su silueta ni un minuto, su ondulado cabello dorado caía libremente hasta su cintura, su cuerpo proporcionado pero delicado no se comparaba a todas esas diosas que algún día tuve entre mis brazos, Dione era divinamente preciosa.

—Si ya has terminado de babear ¿podemos seguirle de una buena vez? — susurro Hypnos sacándome de mis pensamientos.

—Dijo que iría a los manzanales ¿no? — ignore su comentario. Él asintió —Bien entonces le esperaremos allá— extendí mis alas yendo con velocidad a lo cual en segundos Hypnos me alcanzo.

—Por milésima vez ¿estás seguro de esto? — preguntó él a mi lado.

—Hypnos basta, todo estará bien ¿Qué es lo peor que puede pasar? — ladee una sonrisa mientras planeaba como descender entre los espesos manzanos.

—Espero que tengas razón esta vez— suspiró.

A un kilómetro de nosotros vimos como un pasaje ilumino el lugar, nos dirigimos hacia allá y gracias a los dioses era más fácil descender debido a que era el claro del manzanal, le vimos completamente concentrada recogiendo manzanas.

—Buenos días mi preciosa diosa— dije y ella volteo con rapidez dejando caer las manzanas que llevaba entre sus brazos, mientras nos veía con asombro.

— ¿Qué haces aquí? — murmuro con incredulidad.

Volteo hacía Hypnos y su rostro se suavizo acercándose a nosotros o mejor dicho a él.

— ¿Ya te encuentras bien? — sonrió ¿acaso estaba ignorándome?

—Si señora— dijo Hypnos con vergüenza y ella rio ¿él había dicho señora? 

—Dione, mi nombre es Dione— hizo una reverencia —Me alegro mucho que todo esté bien Hypnos— luego llevo su mirada hasta mi entornando sus ojos —No estoy equivocada al decir que tu hermano te ha arrastrado hasta aquí ¿cierto? — alzó sus cejas regresando su vista a Hypnos.

—Sí, él me ha obligado— dijo sin más

— ¿Qué? — murmuré incrédulo —Maldito traidor— dije amenazándole con pegarle el cual solo cerro los ojos como ya era costumbre.

— ¡Thanatos! — Dione elevó la voz — ¿Podemos hablar? — fue más una orden que una petición. 

Hypnos recogió una manzana del suelo para luego alejarse de nosotros y sentarse bajo la sombra de un enorme manzano.

— ¿No te he dicho que te alejaras de mí? — frunció el entrecejo más no le puse atención «hasta cabreada es tierna» pensé.

—Lo sé todo— dije y ella me vio confundida—Se quién eres realmente— abrió los ojos con ¿miedo?

— ¿Cómo es que lo sabes? — murmuró.

—Eso es lo que menos debe importarte en este momento— dije —Vengo a llevarte conmigo—  ella rio.

— ¿Y qué te hace pensar que iría contigo? — se cruzó de brazos —Ni siquiera me conoces o te conozco— alzó las cejas.

—No te preocupes por eso, tenemos una eternidad para hacerlo ¿no? — ella se ruborizó —¿O es que acaso amas tanto a ese tal Cronos como para pasar tu vida entera con él? — vi duda en su ojos —Vamos responde— alcé su mentón con mis dedos.

—Déjame en paz— susurro —Además qué diferencia hay entre tú y él— abrí mi boca con asombro —Yo también se quién eres— alzó una de sus cejas — Un ser caótico que se la vive de mujer en mujer— fruncí el entrecejo sin saber que decir — ¿O no estoy en lo correcto? —.

—Lo sé, pero no sé cuál es el problema— dije despreocupado —Yo solo te he ofrecido ir con nosotros para liberarte de tu padre, no he dicho que tú y yo tendríamos una relación— me vio con indignación y vergüenza —Pero si tú así lo deseas puedo intentarlo— ladee una sonrisa.

—Eres un idiota ¿lo sabias? — negó alejándose de mí —No puedo creerlo— musito mientras recogía las manzana que había tirado —¿Ya he dicho que eres un idiota? — volteó hacía mí y yo asentí con una sonrisa en mis labios haciéndole cabrear mucho más — Solo mantente alejado de mí ¿quieres? — grito. ladeo su rostro en dirección a Hypnos y una preciosa sonrisa se formó —Fue un gusto verte— dijo y él hizo una reverencia.



Alek Moon

#1947 en Novela romántica
#736 en Fantasía

En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar