Hera: Dioses ascendentes ©

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¿¡Un humano!?

Un estruendoso choque de metales retumbo por el lugar, Egan alzó su rostro observándome, nuestras miradas se conectaron en confusión, un fuerte estruendo más se escuchó y una densa nube de arena se levantó, él volvió a cubrirme con su cuerpo permitiendo que la arena no cayera sobre mi rostro.

— ¡Eh! tu es suficiente puedes apartarte — escuchamos a alguien decir y mi mente reacciono más no reconocí la voz, Egan se apartó con brusquedad de mi arrastrándose a un lado donde se quedó quieto, me senté limpiando mis ojos sintiendo un poco de ardor y al abrirles vi un par de pies descalzos abrazados únicamente con preciosos lazos de oro.

Llevé mi vista hacia arriba con total lentitud. 

—Helios…— susurré y él ladeo una sonrisa — ¡Helios! — grite poniéndome de pie con horror ¿aún seguía del lado de Cronos? — ¿Qué haces aquí?— dije con agitación.

— Salvando ese hermoso trasero— sonrió —¿Acaso no te he prometido que te cuidaría? — no lo pensé más y le abracé con fuerza y él me correspondió —Quiero que confíes en mi preciosa— murmuró acariciando mi cabello —Sé que me odias y no merezco tan siquiera tu presencia junto a la mía — me separé para verle al rostro —Pero ahora mi sol gira a tu alrededor— sonreí —Y no puedo evitarlo—.

Egan nos tacleo provocando que los tres cayéramos al suelo justo en el momento que la espada del minotauro pasaba sobre nosotros.

—Lo siento— murmuró Egan encima de Helios, mordí mi labio evitando reír.

 Egan bajo de encima suyo y Helios se puso de píe desenfundando su hermosa espada y la areola sobre su cabeza brillo con mucha más intensidad.

Egan volvió a arrastrarse hacia atrás con pavor, tomé su mano tranquilizándole a lo cual Helios ladeo su mirada fugazmente hacia nuestras manos frunciendo el entrecejo para después regresar su mirada hacía el minotauro una vez más.

—Deberías de meterte con alguien de tu tamaño— gritó Helios y el minotauro rio.

—Apártate estos no son tus dominios— dijo invocando sus espadas las cuales reaparecieron en sus manos —Debes de aprender a respetar las cosas que le pertenecen a Cronos— bufó volteando hacía mí y Helios rio.

—Esa mujer es mía— giró su espada sobre sus dedos.

—Helios— le reprendí.

—Bien mía y de otro maldito idiota— rodó los ojos —Y el que se atreva a ponerle un dedo encima— sus ojos fueron cubriéndose como si la luz dorada del sol estuviese en ellos—Lo haré pedazos para darle de comer a los cuervos— ladeo una sonrisa causándome escalofríos « ¿Helios hablaba enserio? ¿Él se arrepintió en verdad?»

El minotauro corrió hacia nosotros, halé a Egan hacía atrás alejándonos, Helios desapareció en un resplandor con tan intensidad que hizo que nos cubriéramos los ojos, él reapareció justo encima del minotauro incrustando su espada en la cabeza de la bestia la cual se desplomo en la arena.

— ¿Esto son los grandes soldados de Cronos? — rio sacando la espada la cual al hacerlo se escuchó un sonido espeluznante del cráneo de la bestia —No puedo creer que me haya enfrentado a esta burla— alzó y bajo su espada con fuerza limpiando los restos de sangre —Vaya estupidez— mi corazón latió con rapidez asustada de su fuerza.

—Eres un maldito— balbuceó el minotauro.

— ¿Sigues vivo? — se burló Helios —Que mala suerte la tuya— alzó su mano y una potente resplandor cayó sobre el minotauro volviéndole cenizas.

— ¿Estas bien? — musitó Egan.

—Creo que si— dije viéndole completamente pálido.

Helios se dio la vuelta caminando hacia nosotros lanzando su espada hacía el costado de Egan la cual se clavó en la arena escurriendo sangre asustándole mucho más

— ¿Un humano? — alzó una de sus cejas y yo asentí.

—Su nombre es Egan— susurré poniéndome de pie —Es un doctor, ayuda a curar personas— él se puso de pie alzando su rostro para ver a Helios a la cara lo cual me pareció gracioso debido a que era mucho más bajo que él  —Al cual le debo mi vida— voltee hacía Egan sonriéndole.

— ¿Y qué ha hecho un simple humano para salvar a una diosa? — ladeo una sonrisa con prepotencia, fruncí el entrecejo ante su típico comportamiento.

—Atlas ha aparecido en nuestro camino— dije con molestia —Iba a llevarme con Cronos — murmuré —Casi corta la garganta de Egan, accedí a ir con él si le dejaba marcharse y así fue— vi el rostro de Helios el cual no mostraba impresión alguna —El maldito intento abusar de mi…— mis ojos ardieron al recordar su mano bajo mi vestido y vi como la mandíbula de Helios se tensó —Pero Egan regreso por mí atacándolo por la espalda así pude invocar mis atributos pero ese maldito logro dañarle y casi pierde la vida por mí— susurre.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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