Hera: Dioses ascendentes ©

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Eres un monstruo

—Gracias— sonreí abrazando a Egan —Y en verdad lamento mucho todo lo que sucedió—.

—Todo estará bien, no te preocupes por mí— se separó regalándome una sonrisa —Sé que a comparación de ustedes solo soy un insecto pero si me necesitas puedes buscarme—.

—Gracias, en verdad significa mucho— sonreí.

—Cuídales— le dijo a Zeus el cual cargaba en brazos a Ares —Tienes una familia preciosa, te envidio— sonrió tomando la pequeña mano de Ares.

—Lo haré— respondió Zeus —Espero que encuentres algún día lo que tanto añoras— ladeo una sonrisa y Egan le vio con sorpresa para después asentir.

Egan se despidió de los demás con vergüenza y Poseidón siguió incomodándole, voltee hacía Zeus con el entrecejo fruncido.

— ¿A qué te referías? — Zeus se encogió de hombros y me guiño el ojo dejándome con la duda.

Chasquee la lengua para después suspirar dándome por vencida y él rio.

—Bien es hora— dije caminando hacia Egan el cual me vio con nerviosismo —No tengas miedo— acaricie su mejilla —Vas a marearte al llegar pero pasara—.

—Tengo que decirle a mis padres que he terminado contigo— reímos.

—Di que yo he sido la que te ha terminado— alcé una de mis cejas y el negó riendo.

—Espero verte pronto—.

—Yo igual— besé su mejilla —Buen viaje— murmure extendiendo mi mano hacía él recordando su hogar y un pasaje bajo llevándoselo, me tambalee pero Morfeo que estaba cerca de mí se apresuró a sostenerme.

—Lo siento— murmure recomponiéndome —Solo estoy cansada— vi sus rostros preocupados.

—Bien ya que saben que ambos están bien— dijo Helios caminando hasta mi —Ya pueden largarse de mis dominios y dejarnos solos— paso su brazo por mis hombros.

—Ni lo pienses— Zeus me tomo de la muñeca halándome hacía él.

—Bueno tenía que intentarlo— suspiro haciéndome reír.

—Tenemos que irnos— dijo Zeus con nuestro pequeño recostado en su pecho —El Olimpo no puede estar solo por mucho tiempo— asentimos.

—Gracias por todo— abracé a Helios —Aunque aún eres un maldito idiota por lo que trataste de hacer pero eres bueno— sonreí.

—Gracias— murmuró Zeus con dificultad y Helios se regocijo ante las palabras de él.

—No te escuché— dijo.

—No volveré a repetirlo— Zeus se acercó a mí y Helios bufó caminando hasta los chicos y mi padre los cuales comenzaron a amenazarle y a la vez agradecerle, Ares llamo mi atención haciendo ruidos con su boca.

— ¿Qué sucede mi amor? — extendió su brazo hacia mí y le tomé —¿Tienes hambre? — dije al ver como halaba mi vestido abierto —No sé a quién extrañó más si a mí o a mis pechos— Zeus rio.

—Al parecer a tus pechos— alzó una de sus cejas y Ares comenzó a gimotear.

—Bien, bien— negué riendo, quite el broche de mi vestido y se lo di a Zeus, saqué uno de mis pechos y él se prendió con desesperación acomodando su pequeña mano sobre él, causándome gracia.

— ¿Nos vamos? — preguntó mi padre el cual se dio la vuelta rápidamente al verme amamanto a mi niño.

— ¿Por qué siempre haces eso? — reí.

—No quiero incomodarte— se aclaró la garganta.

—No lo haces— me acerque a él golpeando suavemente con mi puño su brazo—Llévanos a casa— sonreí besando su mejilla.

—Ustedes tres vista arriba— amenazó Zeus a los chicos los cuales le obedecieron.

— ¿Entonces puedo ir al Olimpo cuando lo desee? — preguntó Helios.

—Solo no causes problemas porque ya sabes lo que voy a hacerte si osas en volver a mentirnos ¿cierto? — dijo Zeus.

—Ya me lo has dejado en claro— respondió —Bien, entonces te veo al rato Hera— guiño su ojo y yo rodé los ojos.

Mi padre alzó su mano llevándonos así de regreso al Olimpo, Ares por primera vez no había llorado ya que estaba lo suficiente ocupado comiendo para enterarse.

—¡Hera! — gritó Pasítea corriendo junto a Hypnos hacia nosotros.

—Mi amor no vuelvan a hacernos esto— me abrazó Hypnos con cuidado de no aplastar a Ares.

—Estamos aquí— suspire con alivio —Lamento mucho haberles preocupado— susurré.

—Estaba asustada— me abrazó Pasítea —Pensamos lo peor— sollozó rompiéndome el corazón.

—Oh no Pasítea lo siento tanto— besé su mejilla.

—Tenerlos aquí sanos y salvos lo compensa— susurró abrazándome una vez más para después abrazar a Zeus —¿Tienen hambre? Puedo preparar algo— dijo.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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