Hera: Dioses ascendentes ©

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Me he perdido a mi misma

— ¿Al fin has conseguido raptarle? — Cronos me vio con desdén.

—Ha venido por su propio deseo— dijo Atlas pasando por mi lado para sentarse despreocupadamente en el diván que se encontraba a lado del trono.

Cronos me observo detenidamente examinando mis facciones como si así pudiese comprobar que lo que Atlas había dicho era una farsa, en sus ojos pude observar la certeza de que esto no era más que solo una completa burla a su persona, y que por supuesto no estaba equivocado, mi misión principal era que Otris cayera.

— ¿Qué sucede? — pregunté con suavidad dando un paso hacia él —¿Acaso no puedo arrepentirme? — Cronos entorno sus ojos.

— ¿Cómo sé que no vas a traicionarnos? — se acercó amenazante tomando mi cuello con su mano más ni un ápice de miedo se cruzó por mi rostro — ¿Cómo sé que todo esto no es solo una maldita falacia de los dioses?— apretó su agarre y yo reí provocando que él me viese confundido.

— ¿Tú crees que ellos me mandarían aquí contigo dispuestos a perder la guerra? — puse mis manos en sus muñecas —Yo soy la que he decidido venir por mi cuenta— susurré —¿Dime que podría hacer esta simple y débil mujer contra ti?... padre— abrió los ojos con asombro soltando su agarre —¿Acaso temes de mí? — el rio con ironía.

— ¿Temerte a ti? — se burló —Como lo has dicho solo eres una insignificante mujer— tensé la mandíbula.

—Cuando ella le ha dicho a tu hijo que les traicionaba parecía ser que él no sabía nada al respecto— dijo Atlas poniéndose de pie —Su fuerza se rompió— rio mientras sentía como cientos de dagas se clavaban en mi estómago —Hera le ha destruido— se acercó hasta quedar junto a mí —Pero puede que estuviese fingiendo ¿no? — Cronos asintió —Y esto no sea más que solo un melodrama—.

—Oh vamos— mordí mi labio poniendo mi mano sobre su pecho — ¿Acaso una mujer no puede tomar decisiones propias y cambiar de parecer? —deslicé mi mano hasta su cuello él me atrajo estampando sus labios contra los míos, mi pecho se comprimió en el momento en que la traición se clavó como un doloroso aguijón más Atlas no desaprovecho la oportunidad y su lengua invadió mi boca «Si le rechazas tu teatro se caerá» pensé.

Si esto ayudaba a que ellos supiesen que mi amor y lealtad por Zeus estaba acabado le seguiría el juego.

—Es suficiente— dijo Cronos alejando a Atlas de mí.

Atlas sonrió complacido limpiándose el labio con su dedo pulgar mientras me observaba con lujuria más yo le aniquile con la mirada.

—Padre no te culpo que no me creas— alcé mis cejas —Pero para eso estoy aquí— sonreí tomando su mano —Puedes vigilarme cuanto quieras, no voy a oponerme— extendí su mano acercándola a mi mejilla donde coloque su palma —Haré lo que sea para que confíes en mi— le vi fijamente y el acaricio la comisura de mi ojo.

— ¿Dónde está el niño? — trate de mantener mis nervios apacibles.

—Ellos me lo han arrebatado— me alejé de él cubriendo mi rostro con pesar —Zeus dio la orden de que se lo llevaran a un lugar donde ni yo y peor tu pudiésemos encontrarlo— fingí sollozar —Le importo poco alejarle de mi— Cronos me envolvió entre sus brazos «Sigue así» pensé —Ese maldito infeliz me quito a mi pequeño niño sin más— sentí la garganta arder con cada palabra.

—Voy a encontrarle— murmuró acariciando mi cabello «por supuesto que no lo harás» pensé.

—Gracias— alcé mi rostro para verle fijamente —Lamento mucho no haberte creído sobre los malditos que ellos eran— sollocé, realmente me había vuelto buena en esto —Me hicieron demasiado daño pero siempre estuve ahí esperando a que algo cambiara pero nada sucedió—.

—Ya ha pasado mi amor— dijo —Ahora estas aquí conmigo una vez más— acarició mi mejilla —Pero puedo jurarte que si osas en mentirme voy a hacerte sufrir tanto que desearas morir— sonrió provocándome escalofríos.

—No te preocupes no lo hago y no voy a hacerlo— alcé mis manos para después quitar la coraza y dejarla caer sobre el suelo, desate las grebas dejándolas caer cerca de la coraza, y lo mismo hice con los protectores de mis antebrazos lanzándolos a sus pies con dolor, me acerque y besé su mejilla a lo cual  este me vio satisfecho.

—Atlas llévale a sus aposentos— Cronos me dio la espalda poniéndome nerviosa —Hablaremos después— dijo —Ahora tengo asuntos que resolver— ladeo su rostro hacia mí con una pequeña sonrisa perversa en sus labios.

Atlas hizo un ademan con su mano para que yo anduviese primero hasta la salida y así lo hice, caminamos en silencio por los pasillos pero podía sentir su imponente mirada quemar mi espalda.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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