Hera: Dioses ascendentes ©

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Nuestro final: Part I

— ¿Qué sucede? — fruncí el entrecejo confundida.

—Aún no he dictado tu sentencia ni la de Atlas—.

— ¿¡Mia!? — grité tapando mi boca —Perdón— musite apenada y los tres rieron.

—Esto es estúpido— murmuró Atlas —Créeme que voy a buscar la forma de hacerte la vida imposible maldita ramera— ladeo su rostro para observarme desde el suelo.

— ¡Te he dicho que cierres la maldita boca! — gritó Éaco mucho más enojado.

—Cuando me libere todos ustedes arderán en el maldito fuego del inframundo— forcejeó en el suelo y un mechón de su cabello se tornó blanco y yo retrocedí temerosa.

Éaco bajo con furia del trono acercándose a él.

— ¿Qué es esto? — murmuró observando el cabello de Atlas.

—Él robó mis atributos— dije temerosa y Éaco enfureció mucho más.

— ¡Tú asquerosa alimaña!— gritó.

Sus ojos se iluminaron justo en el momento en que él puso sus manos sobre la cabeza de Atlas el cual comenzó a gritar, Éaco sacó una extraña pero preciosa bola de energía dorada y Atlas se desmayó, dicha bola flotó hasta quedar frente a mí, mis ojos se maravillaron al ver como esta desprendía un brillo mucho más intenso provocando que nos cubriéramos los ojos ante tal resplandor.

— Lo has logrado mi universo— aparté mis manos con rapidez.

— ¿ Ma-Mamá?— balbuceé — ¡Mamá! — grité abrazándole.

— ¿Qué está sucediendo? — escuche murmurar a Radamantis.

—Es su madre— dijo Éaco —Le he escuchado hablarme— Radamantis le vio confundido — Regresaremos después y así tu sentencia junto a la de Atlas será dictada— me separé de mi madre e hice una reverencia, Radamantis me sonrió y yo le correspondí y en un pestañeo todos desaparecieron llevándose consigo a Atlas.

—Eres preciosa— gimoteé viendo a mi madre, ahora podía detallar su apariencia mucho mejor y justo ahora podía comprender porque mi padre se había enamorado de ella.

—Tú también mi amor eres el ser más precioso que mis ojos han visto, eres tal y como te imaginaba cuando supe que llevaba en mi vientre a una niña — sonrió —Eres igual a tu padre— sollozó abrazándome una vez más —Oh mi amor te amo demasiado mi preciosa niña— acarició mi cabello —Lamento mucho lo que sucedió— murmuró —Nunca quise que pasaras por todo lo que sucedió mi universo lo lamento mucho— negué.

—Mamá tu solo quisiste protegernos— sollocé —Lo sé, papá lo sabe también— me separé para verle al rostro —Él te ama y te extraña mucho estoy más que segura de eso— le mostré el collar con sus anillos, ella acercó sus manos temblorosas hasta ellos acariciándoles con la nostalgia brillando en sus preciosos ojos azul celeste.

—Cuanto quisiese verle— talló sus ojos sollozando —Y decirle cuanto lamento todo lo que paso— dijo —Dejarle en claro que no hubo ni un segundo en que dejase de amarle— le abracé reconfortándola.

— ¿Pero porque no estabas en los Campos Elíseos? Hace muchos años le pregunté a Radamantis uno de los jueces que estaban aquí hace un momento— ella asintió — Pero me dijo que no podía sentir tu presencia en ninguna parte del inframundo— sollocé — ¿Mamá dónde estabas? — pregunté con aflicción.

—Mi amor, antes que Rea me asesinara ella te había apuñalado en tu cuna— llevé mis manos hacia mi boca negando —Para salvar tu vida no tenía otra opción más que darte mis atributos— sollozó al parecer el recuerdo le hacía aún mucho daño —No puedes imaginar lo que sentí al verte agonizar bañada en sangre— tomó mis manos —Solo eras una bebé ¿Por qué tenía una pequeña criatura sufrir eso? — negó llorando.

—Oh mamá— le abracé.

—Darte mis atributos me debilito demasiado así dejándole fácil el que me asesinara, pero acepté mi destino con mucho gusto— susurró acariciando mi mejilla —Porque sabía que tu estarías a salvo y no podría lastimarte— sollozó y yo le abracé sintiendo su maternal y agradable olor —Pero al parecer mi alma al desencarnar se quedó atrapada en ti— «oh por los dioses» pensé —Porque te tenía en mis brazos cuando morí— susurró —La naturaleza de mis atributos evitan la muerte supongo que me reconocieron atrayéndome hacía ti—.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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