Hera: Dioses ascendentes ©

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Nuestro final: Part II

Caminamos entre juegos y risas hasta la mansión principal donde ahora tenía entendido Zeus y Ares moraban, mientras subíamos el graderío Zeus y Ares pasaron por nuestros costados a toda velocidad hasta que en la cima un resplandor nos recibió viéndolos a los dos sentados en el suelo jadeando.  

—Tontos— reí.

—Abuela ayúdame— dijo Ares y Dione se detuvo abruptamente.

—Abuela…— susurró sollozando y todos nosotros nos alertamos.

—Lo lamento no volveré a llamarte así— Ares se puso de pie preocupado acercándose a ella —Si no te gusta no lo hare— tomó sus manos.

—No mi cielo no es eso— sollozó —Es solo que nunca pensé que todo esto me pasaría— gimoteó y Ares le abrazó, suspire sonriendo y Zeus se puso de pie abrazándome por la espalda —Eres tan lindo— dijo mi madre apretando las mejillas de Ares —Tienes los ojos de tu madre— sonrió volviéndole a abrazar.

—Si lo hubieses visto cuando era un bebé— mordí mi labio —Era una preciosa y gorda bolita de ternura— suspire.

— ¡Mamá! — dijo Ares avergonzado.

—Justo como lo eras tú— suspiro con ternura mi madre.

—¡Hera! — escuche un gritó desde la entrada de la mansión llamando nuestra atención.

—¡Alectrión! — grité corriendo hacia él abrazándonos.

—Oh Hera los demás me lo han dicho pero no podía creerles— sollozó.

—Estoy en casa de nuevo cielo— reí entre lágrimas —Pero mírate te has vuelto todo un hombre— sonreí acariciando su mejilla —Ven conmigo— le tome de la mano halándolo.

—Mamá mira él es Alectrión mi otro niño— sonreí y ella abrió los ojos con sorpresa.

—Pe-pero Ares no era…—.

—No compartimos vínculos sanguíneos únicamente los lazos de mi corazón se unieron al suyo — aclaré y ella se relajó —Zeus y yo decidimos acogerle— ella sonrió besando la mejilla de Alectrión.

—Es un gusto conocerte— sonrió Dione y él se ruborizo, al parecer no había dejado de ser un chico tímido.

—Espere un momento— me vio confundido — ¿Ella es su madre? — asentí —Pero su historia, ¿ella no había muerto? — rascó su cabeza y yo reí.

—Si mi amor, es una historia de la cual tenemos que hablar ahora mismo— él asintió.

Y así decidimos con mi madre que era momento de despejar dudas acerca de todo lo que había sucedido más al entrar nos encontramos con los demás riendo y bebiendo incluyendo a Pasítea y las ancianas que al parecer Hypnos había traído, fue así como el salón se llenó de ensordecedores gritos femeninos mientras nos abrazábamos saltando como locas bajo la atenta mirada de todos los chicos.

Pasítea y las ancianas lloraban como viudas abrazando y besando a mi madre y ella lucia igual de emocionada mientras todas me apretujaban de igual forma a mí.

—Creo que ya necesitábamos ese escándalo por aquí— escuche decir a Poseidón.

—Sí, porque todos ustedes ancianos son unos completos aburridos— dijo Ares.

—Pequeña bestia— contesto Zeus.

—Lamento haber tardado tenia algunos problemas con la…—

—Helios— susurré separándome de las demás.

Él negó despacio, volteó hacia Zeus y después hacia mi otra vez.

—No otra vez…— susurró dándose la vuelta caminando hacia la salida.

Vi a Zeus con preocupación y este hizo un movimiento con su cabeza para que yo fuese tras de él y así lo hice, corrí hasta los graderíos y no le vi, ¿acaso ya se había marchado? Hasta que vi un reflejo deambular entre los arboles del pequeño bosque que se encontraba a un costado de la mansión.  

Corrí sin pensarlo dos veces y lo vi caminando como sonámbulo hasta el claro del bosque.

—Helios detente— exhale después de correr. 

—Solo es otras de mis pesadillas— se detuvo dándome aun la espalda.

—No— suspire acercándome y le rodeé para verle de frente —Realmente soy yo— acune su rostro en mis manos —He regresado— sonreí y sus pupilas se dilataron provocando que el halo sobre su cabeza se tornara mucho más luminoso.



Alek Moon

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En el texto hay: accion, amor, dioses

Editado: 03.12.2019

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