Heradise: Esperanza de Gilius

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VI.

Pandora seguía sin procesar los eventos ocurridos. Dante; se había ido de su lado. Su deseo, se había ido con él mientras Lucifer había escapado al aprovechar la conmoción de Dante y los demás demonios fueron expulsados apenas fueron derrotados. Pandora estaba afectada por la desaparición de su compañero mientras Carius organizaba y arreglaba el desastre ocurrido.

 

—¡Pandora! —Se levantó exaltado y un ardor enorme lo invadió de repente, acompañado de un fuerte dolor de cabeza. Le tomó unos minutos acostumbrarse a sus dolores repentinos y luego, miró sus alrededores. Se percató de que se encontraba en una habitación completamente desconocida, acostado sobre una cama reconfortante.

«¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? Necesito respuestas», pensó. La ansiedad empezaba a poseerlo y luego de recobrar parte de su fuerza, se levantó con mucha dificultad y caminó con desesperación a la salida de la habitación.

—Al fin, está listo —pronunció una voz desconocida para Dante. Él, siguió el origen de aquella voz a través del pasillo y acabó en la cocina de la casa. Dante se sorprendió al notar que la presencia que estaba con él era un Ángel. Este, agarró un tazón y miró a Dante con sorpresa.

—Qué milagro. Por fin despiertas —sonrió.

—¿Cuánto llevo dormido? —preguntó confundido.

—No te asustes, pero si no me equivoco... llevas 7 meses inconsciente.

—¿Qué?

—Sí, te encontré inconsciente en frente de mi casa. Todo tu cuerpo estaba envuelto en unas llamas oscuras muy poderosas. Tuve que usar magia avanzada para extinguirlas. ¿Sabes usar el poder del elemento fuego?

—No lo sé. Nunca había usado algo parecido —miró sus manos aterrado.

—Sorprendente. Tu energía es increíble, para haber usado el poder del fuego sin ningún entrenamiento. ¿Cómo llegaste aquí?

—No sé. Sólo recuerdo que estaba en Gilius, combatiendo contra Lucifer. Perdí el control sobre mi energía y todo el fuego envolvió mi cuerpo, luego caí inconsciente —suspiró apagado. En su mente se cuestionaba bastante. Odiaba que todo le estuviera pasando de esa manera. Una vez más había perdido la consciencia por ser inepto y poco inteligente.

—Lucifer, tengo siglos de no escuchar ese nombre —suspiró—. Bueno, si tu recuerdo es del todo cierto. Luego de caer inconsciente, caíste en un vórtice que te dejó en mi espacio dimensional entre reinos. Y vaya que tuviste suerte. Si hubieras acabado en otro espacio, quedarías atrapado por el resto de tu vida.

—¿Por qué vives aquí?

—Porque no me gustaba mi vida en Gilius, era muy movida. Un día encontré este espacio y decidí quedarme a vivir aquí en paz por el resto de mi vida. Le dejé todo el cargo a mi hermano y bueno, ahora vivo aquí —sonrió.

—¿Quién eres? —preguntó sorprendido. Si no mentía, estaba en frente de uno de los Ángeles más fuertes de Gilius.

—Me llamo Rainer. Soy uno de los Ángeles más poderosos de la magia Elemental. ¿Y tú?

—Soy Dante. El Ángel de la Muerte.

—¿El Ángel de la Muerte? Me asombra tu existencia, Pandora nunca quiso la existencia de un ser que destruyera la vida que ella creaba. Eso explica el color de tus alas —las examinó.

—Lo sé. ¿Cómo puedo salir de aquí?

—Dame tu mano.

Dante alzó su mano y Rainer trazó la runa en su mano. Al instante, brilló en una tonalidad celeste y desapareció en su mano.

—Con esto podrás ir y volver.

—Gracias, pero te quiero preguntar algo.

—Hazlo.

—He pasado por situaciones muy confusas. Empiezo a debatir bastante sobre mi existencia y lo que soy en realidad. Si soy capaz de dominar el elemento fuego. Me gustaría que me enseñaras a hacerlo.

Dante detestaba la idea de perder la consciencia sobre sí una vez más. Si iba a tener que combatir nuevamente por su vida. Quería que fuese manteniendo el control sobre su cuerpo.

—¿Quieres que sea tu mentor?

—Algo así.

—Mm, no me desagrada la idea de ser tu mentor. Pero primero, quiero que me sigas a un lugar —exclamó con optimismo. Rainer se sentía cómodo con la compañía de Dante, luego de no recibir "visitas" por mucho tiempo.
Dante asintió en respuesta y salieron de su casa sin mediar palabra. Para contemplar un pequeño jardín de flora en cantidad inmensurable. Había flores de colores violetas y azules alrededor de la casa que le brindaba un ambiente agradable y cálido para cualquiera. Además de varios pinos que se alzaban con grandeza e imponencia alrededor de la casa.



Ronan

Editado: 30.07.2019

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