Heradise: Esperanza de Gilius

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VII.

—Pandora, no es sano que pases casi todo el tiempo del día aquí, en el paraíso. Deberías ir con los demás en Gilius.

Los años pasaban luego de la desaparición de Dante. Pandora no podía aceptar que él ya no estuviera a su lado, le hacía demasiada falta y ella no sabía el por qué. Al inicio se planteaba que darle vida a un ser como él sería la peor idea, pero esa idea se descartó y se sintió agradecida de haberlo hecho. Porque sólo con él se sentía bien, sólo él lograba comprenderla y quererla. Sin importarle que ella fuera la Ángel de la Vida. Siempre la trataba por cómo era, no por quién era y eso le encantaba.

—Gracias Carius. Pero no quiero.

—Todos comprendemos el enorme afecto que le tienes a tu compañero. Pero ¿crees que le gustaría verte aquí encerrada?

—No...

—Pandora, deberías salir del paraíso y seguir el consejo de Carius. No te digo que pierdas la esperanza, sólo te digo que vivas esa esperanza como tal —le comentó su padre, Járick.

—Pero... no es lo mismo.

—Claro que no lo es, pero tampoco pierdo la esperanza en Dante. Él encontrará la manera de volver, sólo te pido que sigas adelante.

Quedó meditativa durante varios minutos y tras un suspiro, respondió. Está bien.

—Por cierto. Logramos forjar una espada perfecta para ti. Desde que descubriste tu magia elemental le pedí al herrero más experto de Viria y Faris que creara dicha espada con magia rúnica de Terra. Hoy estará acabada. Puedes acompañarme, si así lo deseas.

—Gracias por la invitación. ¿A qué hora iremos?

—Sólo dejo estos documentos en el Consejo y partimos hacia Faris. ¿Entendido?

—Bueno.

Járick le dedicó una sonrisa y se fue del paraíso con la compañía de Carius. Pandora le dio un último vistazo al roble en el que Dante solía acostarse a hablar de cualquier tema con ella y sintió nostalgia en su corazón, muchas cosas le traían recuerdos de aquellos momentos que atesoraba junto a él. Tras rebobinar el recuerdo en su mente, se fue en completo silencio.

—Hola Pandora, me alegra que por fin salieras del paraíso —le saludó Dorian, con alegría.

—Hola Dorian, perdón si te preocupaste por mi mal estado. Pero me he encariñado bastante con la presencia de Dante y su desaparición no me da ni un segundo de tranquilidad —sonrió apenada.

—No te preocupes por eso. Por cierto, he escuchado que lograste dominar tu magia elemental. ¿Cómo lo lograste? —preguntó con curiosidad.

—Fue difícil, pero conocí a un elfo maestro en las magias elementales que pudo ayudarme. Tengo mucho tiempo de no visitar Faris y saber que volveré para pedir mi espada, me da emoción —sonrió con diversión—. Faris es mi reino favorito.

—Pandora, ya dejé todos los asuntos arreglados, debemos irnos —dijo Carius.

—Bueno... nos vemos Dorian —se despidió y se fue con Carius a través de un portal rúnico a Faris. Al llegar, Pandora quedó estática mientras admiraba toda la belleza de Faris: Un reino lleno de colores únicos y agradables.

—Sígame, Pandora.

Pandora asintió y continuaron su camino. Muchos elfos se detuvieron al notar la presencia de ambos y saludaron con gratitud, lo cual confundía a Pandora.

—Muchos elfos te conocen, Pandora. Tu existencia es un símbolo de Vida y Esperanza, si la última vez que venimos no pasó esto, es porque no estaban al tanto de ti. En Viria, se encargaron de expandir el conocimiento de tu existencia.

—Oh, comprendo —contestó en voz baja.

Carius se sentía agradecido de la buena actitud que los Elfos tenían con ellos. Mientras Pandora, se sentía abrumada porque nunca pensó que llegaría a ser una figura demasiado importante, pero al final; así era. Y pensó en cómo se sentiría Dante en la misma circunstancia y debido a lo bien que lo conocía, se sintió tranquila, pues Dante sentiría lo mismo que ella. Una razón más por la cual le encantaba su compañía.

"No te digo que pierdas la esperanza, sólo te digo que vivas la esperanza como tal". Recordó las palabras de su Padre, pero no podía hacer de lado el hecho que la atormentaba, la ausencia de Dante; era muy notable para ella.

—Ya llegamos.

Carius tocó la puerta de la herrería y luego de unos minutos, apareció el gran herrero frente a ellos, Xhon.

—¡Al fin llegan! Jamás había creado una espada tan resistente y peligrosa como la suya, Pandora. Adelante, pasen.

Pandora no se resistió y admiró todas las muestras de los minerales más exóticos conocidos en la actualidad. Había desde minerales encantados, minerales cósmicos y minerales terranos. Una galería de minerales que llamaban su atención con suma facilidad.



Ronan

Editado: 30.07.2019

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