Heradise: Esperanza de Gilius

Tamaño de fuente: - +

XVIII.

En aquella caverna, sólo se escucharon los gritos desconsolados de un Ángel que había fallado aquella misión que él mismo se había propuesto, había perdido a su compañera... o al menos, eso creía.

—Rainer...

Intentó hablarle tres veces, pero Rainer no le escuchaba, no le daba atención. Sólo se consumía en su dolor. Dante, decidió dejarlos solos y fue en busca del diamante que había sentido hace unos momentos. Luego de desenterrar grandes bloques de tierra, encontró la enorme concentración de diamante y lo extrajo sin pensarlo dos veces. «Ya estoy cerca. Deseo verte de nuevo», pensó y una sonrisa se dibujó en sus labios. Se sentía feliz al saber que por fin volvería a Gilius y se reencontraría con Pandora.

Mientras Rainer, se sentía devastado. Su mente le repetía muchas veces el momento en el que la descuidó, el momento en el que más tuvo que haber estado alerta, se estaba castigando a sí mismo. Su mano acariciaba con cariño el rostro inconsciente de Eve y sus lágrimas navegaban sus mejillas como si fueran suyas.

Pero había algo que le traía confusión a su mente. «¿Por qué Dante reaccionó como si no pasara nada?». No podía comprender que su compañero fuese alguien tan insensible que no se sintiera afectado por la muerte de un ser querido. Pero había cosas que él no entendía. Dante regresó con él y contenía todo el diamante que pudo recolectar en un pequeño campo levitatorio. Al ser un mineral creado de la tierra, podía manipularlo y levitarlo con su mente.

—Vamos, Rainer. Debemos irnos ya y volver a Viria, es hora de entregarle los minerales a Xhon.

—¿Cómo puedes actuar tan tranquilo, después de presenciar el fallecimiento de Eve?

Dante no supo cómo responder. Porque a pesar de lo que él sabía, no era seguro. No podía darle esperanzas cuando posiblemente no las había. Seguía con vida, pero no sabía si volvería a despertar.

—Te lo explicaré mañana —señaló a Eve y usó su runa viajera para teletransportarse a Viria. Rainer acostó a Eve sobre su cama y permaneció con ella lo que quedaba del día. Dante preparó todo y se dirigió rápidamente a Faris.

—¡Dante, me alegra verte de nuevo y con vida! ¿Conseguiste los materiales para tu espada? —sonrió alegre.

—Sí. Aquí está —le dio todos los minerales en un bolso y Xhon midió el peso, Dante había recolectado más que suficiente.

—¡Excelente, es más de lo que necesitaba! Por lo tanto, te lo agradezco —sonrió y fue directo al horno mágico para fundir ambos minerales. —Por cierto, ¿dónde está Rainer?

—Está en la casa de nuestra amiga. En las profundidades de Terra, nos encontramos con una bestia extraña y venenosa. Logró hacerle daño y ahora está en un coma del que probablemente logre despertar.

—Wow, supongo que Rainer debe tenerle bastante cariño para permanecer a su lado en todo este tiempo.

—Es que a pesar de eso. Cree que está muerta.

—¿Por qué? —arqueó una ceja.

—La respiración de Eve permanece demasiado bajo. Casi parece que no respirase, por lo que cree que está muerta. Llegué a creer lo mismo, pero me di cuenta de que su alma no se desprendía de su cuerpo, ella se rehusaba a morir —sonrió.

—Eres malo —rio—. Sabes que continúa con vida y no le has dicho.

—¿Decirle? Xhon, le hablé como tres veces y estaba tan sumergido en su disforia que ¡no me permitió explicarle que seguía con vida! Al menos se sentirá muy feliz cuando se percate de eso.

—Típico de Rainer. Algo así sucedió hace mucho tiempo, pero por mala suerte esa vez si no logró salvarse... en fin. ¡Ya está lista la mezcla!

—Mm, «espero no estar equivocado.»

 

Dos días después. La luz cálida del sol iluminó el rostro dormido de Eve, ya llevaba más de 24 horas reposando y rehabilitándose. Se sentía feliz tras haberle ganado al veneno, luchó todo ese tiempo para permanecer con vida, alguien le motivaba a hacerlo. Y aquellos rayos cálidos del sol, le motivaron a salir de aquél estado de coma.

Su respiración se normalizó y pudo abrir sus ojos. La luz de su contorno resultó un poco complicada para ella, pero se acostumbró luego de unos minutos. Miró a sus alrededores y se encontró con un Rainer completamente dormido en una silla. Al ver su rostro, recordó sus últimos momentos antes de entrar en su sueño profundo y el corazón le latió con fuerza. Nunca pensó que la primera persona que le daría tanto cariño sería un Ángel como Rainer, pero esa peculiaridad en su vida la hacía más feliz, le hacía sentirse única en la vida de él. Se levantó con un poco de debilidad y se acercó a Rainer lentamente, no quería asustarlo. Colocó su mano en la mejilla de Rainer y dio pequeñas palmadas para que despertara, y lo logró luego de varios intentos.



Ronan

Editado: 30.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar