Herederos de una dinastia

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La voz de un dios

Capitulo IX

La voz de un dios

 

El sismo duró menos de un minuto e hizo estragos, las calles se partieron, edificios agrietados, autos que provocaron choques múltiples están en llamas, personas heridas y abatidas en llanto, desde el otro lado todos observan en absoluto silencio desean salir y ayudar pero no pueden los oscuros pueden estar en la ciudad e incluso los esbirros de Aaron pueden estar rondando la zona esperando la oportunidad para atraparlos para poder liberar Apep de una vez por todas ya que tantos desastres naturales alrededor del mundo se deben al demonio ancestral quien poco a poco recupera su fuerza.

 

-Simplemente no haremos nada.-susurra Keith. Observa fijamente cómo un hombre permanece al lado de una mujer sin vida, llora desconsoladamente y el joven sólo puede pensar en Stacey.

 

-No podemos, no es seguro.-responde Ketan.

 

-Kamilah puede usar esa magia para hacernos invisibles.-dice con desespero.

 

-No los vuelve invisibles sólo es un escudo protector ante los hombres y no dura mucho.-responde Ghada.

 

Keith enfurece intenta alejarse con lágrimas en los ojos, Solana sujeta su mano y ambos intercambian una mirada de dolor luego se marcha. Kamilah lo ve alejarse su alma le exige ir tras él pero no se mueve en cambio cruza sus brazos sobre su pecho exigiéndose a quedarse donde está.

 

Keith camina a pasos agigantados mientras sus lágrimas brotan de sus ojos aun cuando él las limpia de su piel, su rostro está deformado por el dolor de la perdida sin darse cuenta llega hasta un pequeño bosque los árboles parecen abrirle paso despejando un sendero y cerrándolo tras él, las plantas que están florecidas bajan sus hojas mientras él pasa frente a ellas, la tierra está mojada formando un lodo espeso y atrapante como si se hubiera formado de lágrimas, tanto que le dificulta caminar con rapidez sus zapatos quedan atrapados en el fango haciéndolo gritar de coraje desata el cordón de su calzado y los deja ahí sólo quiere correr, desaparecer, se interna mucho más en el pequeño bosque llora mientras ahoga gemidos roncos, seca sus lágrimas con molestia, hace lo mismo con la mucosidad que sale de su nariz, tropieza y cae rostro en tierra, ahoga un grito cargado de frustración y dolor.

A puño cerrado golpea el suelo y grita desgarrando su garganta, no pudo llorarla ni guardarle luto, no asistió a su funeral mucho menos decir unas últimas palabras en su honor. Revive en su memoria el primer día que la vio en la escuela cómo sus dorados cabellos volaban en el viento mientras practicaba atletismo y él desde el campo de futbol la observaba totalmente idiotizado por su belleza, por su gracia al moverse. Llega a su mente el gesto que lo hipnotizaba; su sonrisa cierra sus ojos y deja salir un gemido de angustia su pecho duele le falta el aire no tiene nada sin ella entonces escucha el sonido de su voz, siente sobre su piel las caricias que dibujaba en su cuerpo mientras ambos estudiaban o simplemente miraban una película ella entre sus brazos con sus piernas entrelazadas. El llanto se intensifica su cerebro está trayendo todo lo que era Stacey para su vida los juegos entre ellos, los planes que ya no tienen futuro, las discusiones que siempre terminaban bajo las sabanas, las conversaciones sobre su padre y su madre que no lo ama, las cenas de acción de gracias y las navidades, cumpleaños y aniversarios, eventos de la familia de Stacey a la que siempre fue recibido como un miembro más de los Alberts. Ya no puede más siente fragmentarse con cada memoria que revive y se queda hecho un ovillo deseando hacer tantas preguntas a su padre, gritarle a su madre su desamor pero desea sólo una cosa recuperar a Stacey, verla de nuevo, besarla, acariciarla, verla dormir, observarla mientras cocina, admirarla cuando estaba tan concentrada que se desconectaba del mundo pero nunca de él, llora como un niño, duele y demasiado entonces Bollak viene a su mente y piensa en Kamilah en lo que ella debe de estar sufriendo por perder a su hermano cuando en ese instante a su lado se alza un enorme montículo de tierra. Keith abre sus ojos y se aleja arrastras de ahí pero una voz lo detiene

 

-Sé lo que sufres.

 

Es un hombre de gran estatura, con un color verde en toda su piel sobre su cabeza la imagen casi fantasmal de un ave lo corona.

 

-Tú…-susurra con asombro.

 

-Soy Keb, dios de la tierra, tu padre.

 

Keith siente enfurecer y justo cuando se dispone a darle una respuesta Keb lo detiene.

 

-Yo también perdí a mi amada, me separaron de ella.

 

-¿Está muerta?-pregunta con recelo mientras limpia su rostro de lodo debido a la caída.

 

-Ella está en todas partes en el firmamento y las constelaciones.-responde alzando la mirada al cielo impregnado de dolor.

 

-Vive.-susurra tratando de recordar algo.

 

-Su nombre es Nut.-dice con cariño.

 

-Sí ahora lo recuerdo.-dice bajando la mirada.-Shu, su padre los separó.

 

Keb asiente y toda su imagen parpadea como si fuera un fantasma.

 

-No sabes lo que es verla morir.-añade acurrucándose junto a un tronco como si desease fundirse en la madera y no ser más Keith Nasser el hombre que no tiene nada ni a nadie.



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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