Herederos de una dinastia

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Monstruos de arena

Capitulo X

Monstruos de Arena

 

El piso es de arena suelta y fina color amarillo anaranjado, las paredes están cubiertas de telarañas que cubren las inscripciones que aún permanecen en ellas, la oscuridad es densa provocando que los chicos permanezcan espalda a espalda con sus respiraciones agitadas y asustados.

 

-¿Y ahora?-pregunta Jaldev, no logran ver nada juntan sus cuerpos para no dejar un espacio en el que puedan extraviarse el uno al otro pero algo ocurre.

 

-¿Solana?-interroga Keith.

 

-Maldición.-dice Iñaki al no sentirla por ningún lado.

 

En ese momento la luz aparece en antorchas colgantes en la pared, los tres jóvenes se sorprenden y de inmediato buscan a Solana quien permanece a unos metros de ellos de pie con los ojos en blanco.

 

-¿Fuiste tú?-pregunta Jaldev a Iñaki refiriéndose a las llamas de las antorchas pero éste se encoge de hombros al no saber la respuesta.

 

-¿Solana?-dice Keith con preocupación pero ella no reacciona.

 

Pasan sus manos frente a sus ojos pero no parece estar presente en ese instante emergen montículos de arena en todo el lugar, son demasiados.

 

-Diez.-dice Iñaki colocándose delante de Solana.

 

-Más.-dice Jaldev.

 

Emergen con rapidez mientras de su interior nacen brazos esqueléticos que se apoyan en el suelo como impulsándose a salir.

 

-Cielos.-dice Keith al no saber qué deben hacer.

 

Solana parpadea y ladea su cabeza hacia su derecha, su rostro permanece sin expresión alguna lentamente sus dedos se extienden hacia su izquierda.

 

Se escucha una voz en el lugar que les dice

 

-Por aquí.

 

Los tres jóvenes se miran con la duda en sus ojos, no hay puertas ni pasillos es sólo un callejón antiguo que no parece tener fin poco a poco el vacío del lugar se inunda con sus respiraciones jadeantes, sus pasos provocan ecos que les eriza la piel a medida que avanzan más antorchas se encienden parece no tener fin.

 

-¿Adónde?-pregunta Iñaki mientras las criaturas siguen emergiendo de la tierra.

 

-Solana.-dice Keith tomando entre sus manos su rostro.-Ve, nosotros los distraeremos.-añade.

 

Se coloca al frente en compañía de los otros dos chicos entonces Keith dice a Jaldev

 

-Ve con ella.

 

Jaldev vuelve su mirada hacia Solana, la joven extiende su mano hasta tocar la pared, un pasaje secreto se abre y ella ingresa cuando Jaldev se dispone a seguirla sus pies no se mueven.

 

-¡Ve!-exclama Iñaki.

 

-¡No puedo moverme!-grita con desespero su propio cuerpo no le obedece es como si fuerzas externas le ordenaran quedarse justo donde está entonces la puerta se cierra.

 

-Bien, haremos esto por ella.-dice Keith.

 

Las criaturas tienen un aspecto asqueroso, sus huesos no tienen músculos ni piel, sus rostros carecen de ojos y dientes. Cada movimiento que hacen emite un sonido terrible como si desearan devorarlos.

Se acercan a ellos cada vez más

 

-¿Qué se supone que hagamos?-dice Iñaki.

 

-No lo sé.-responde Keith.

 

********

La cámara secreta está muy bien iluminada por antorchas que arden al rojo vivo mientras cuelgan de las paredes, el suelo no es de arena sino son baldosas color negro reluciente no hay nada más que pared y suelo.

 

-Demasiado tiempo lejos de tu hogar.-dice la voz mientras Solana camina sin reaccionar.-Debes ser fuerte para poseer el brazalete y la peor de las guerras es espiritual.-puntualiza llevándola a vivir la vida que ella soñaba todas las noches.

 

El sol besa con calidez su piel, el viento juega con su cabellera enredándola y dejándolo sobre su rostro, viste un hermoso vestido blanco como las nubes, está descalza y siente el suelo helado, baja la mirada y encuentra grama húmeda muy bien recortada alcanza a ver un gran árbol muy frondoso de copa esférica y de casi trece metros de altura camina hacia a él justo al lado hay un gran estanque de agua dulce con una gran cantidad de peces al borde del mismo descubre un arbusto de tamarisco de verde muy vivo y de casi diez metros de altura está adornado con sus preciosas flores unas blancas y otras rosadas más allá reconoce un sembradío de papiros y flor de loto que descansan sobre el agua, una fresca brisa acaricia su piel entonces escucha decir

 

-Hija la cena está lista.

 

Vuelve su mirada ante ese llamado y ahí está su madre la reconoce de la única foto que guardaba su tío es hermosa de cabello negro azabache largo y liso, grandes y redondos ojos expresivos y labios delgados, con una cálida sonrisa usa un traje muy parecido al de ella pero es de color turquesa al igual que el pañuelo que lleva en su cabeza.

 

-¿Madre?-dice con lágrimas en sus ojos.

 

Camina hacia ella sin lograr comprender qué sucede

 

-Apresúrate, tu padre muere de hambre.-dice la mujer mientras entra en la casa. La cocina no es nada especial lavaplatos y un cómodo desayunador, muebles color caoba donde están los utensilios a la derecha una mesa redonda con cinco puestos.



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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