Herederos de una dinastia

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Bajo Tierra

Capitulo XIII

Bajo Tierra

 

La noche se respira pesada, el cielo siente la tristeza que embarga a los viajantes y a cambio se compadece de ellos, la diosa del cielo Nut deja su firmamento libre de estrellas, quiere que su amado Keb la sienta apoyándolo, así que permite que la luna llena por si sola ilumine sus sueños.

Todos duermen a excepción de Keith quien a tempranas horas cambio su lugar con Solana pues ella le aseguró que podía cuidarla, él permanece con sus ojos abiertos fijos en el techo con su respiración pausada. Piensa en todo lo que han atravesado pero principalmente lo que el mundo está viviendo, no puede evitar pensar en los padres de Stacey, ellos eran su familia todo lo que tenía además de ella pero ahora ya no figuran en su futuro, no siente que pertenezca a ellos aunque los deseos de salvarlos se intensifican cada segundo. Deja la cama y se dirige a la puerta, necesita escapar aunque sea sólo un par de segundos, sale al pasillo oscuro en el que el silencio reina, abre muy despacio la puerta de la habitación en la que duermen Solana y Kamilah, alcanza verla dormir con su hombro vendado y con su mano sobre su estómago intenta alejar la mirada pero no logra hacerlo, verla dormir es mucho más cautivante que admirarla en la pelea, se queda ahí más tiempo del que él mismo se hubiera imaginado capaz de observarla, le roba el aire, lo atrapa, lo mueve sin comprender cómo, respira hondo para al fin decidirse a cerrar la puerta.

 

-¿Qué haces?-pregunta Jaldev en un susurro.

 

-Nada-responde sorprendido-Sólo quería asegurarme que estuvieran bien.

 

-¿Tu lo estás?

 

-Claro.-responde tratando de convencerse a sí mismo.

 

-¿Quieres hablar?

 

-¿De qué?

 

-Ven.

 

Ambos bajan las escaleras, abren la puerta principal que está asegurada con un débil candado y cruzan el umbral hasta llegar a la calle en donde todo es paz, una falsa paz que puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

 

-¿Para qué salimos?

 

-Háblame.-responde Jaldev.

 

Keith esboza una sonrisa burlesca bailando el peso de su cuerpo de un pie a otro, se cruza de brazos y luego pasa sus manos sobre su rostro. Ambos chicos son muy parecidos, son muy altos y fornidos pero sobre todo los dos se sienten perdidos.

 

-¿Qué quieres que diga?

 

-Sé lo que yo he pasado y puedo comprender lo que tengas en la cabeza.-responde el joven.

 

-Es sólo que esto es demasiado.-dice bajando la mirada-Hace unos días mi peor problema era el desamor de mi madre y ahora tengo que salvar al mundo.-puntualiza liberando una risa sarcástica.

 

-Dímelo a mí. En esos días estaba tan concentrado en saber más de mis padres biológicos que me parecía el fin del mundo cuando supe que mi padre adoptivo era mi tío, Keith estamos juntos en esto. No somos cuatro desconocidos, somos una familia.

 

-Yo no tengo a nadie-responde alzando la mirada al cielo-Y tal vez creas que soy patético al estar pensando en esto cuando tenemos tantas cosas de qué preocuparnos.

 

-Eres hombre, un ser humano, es normal que te sientas así, estaría preocupado si no te importara.

 

Keith guarda silencio un par de minutos hasta que dice

 

-Ustedes tienen a quién regresar, yo no. La única familia que me quedaba era Stacey y sus padres, ella ya no está y yo ya no pertenezco a ellos.

 

-¿Crees que te querían sólo por ser su yerno?

Keith respira hondo sin responder

 

-Yo no lo creo, siempre serán tu familia y ahora trata de pensar en ti no en los demás o lo que el mundo espere de ti sino en lo que tú quieres hacer y de lo que eres capaz.-lo sujeta por los hombros pero el frío cala hondo en sus huesos entonces dice.-Regresemos no es seguro que estemos aquí.

 

Ambos ingresan al interior del hotel en absoluto silencio suben la escalera y caminan hasta la habitación, antes de cerrar la puerta Keith dirige una última mirada a la puerta del cuarto de Kamilah, llena de aire sus pulmones y se dispone a intentar dormir.

 

A la mañana siguiente todos permanecen reunidos en la habitación de Iñaki, pidieron el servicio a la habitación, están devorando las frutas y los zumos como condenados. Dominik está sentado al lado de Kamilah quien aún permanece en cama débil debido a la pérdida de sangre, el dolor de la herida se intensifica. Mira su piel pálida y sus labios agrietados, mira la palma de su mano y una mancha negra comienza a nacer en el centro de la misma, la mira respirar con lentitud como si le costara trabajo entonces decide salir a buscar un medio de transporte, deben llegar con Ketan cuánto antes.

 

*****

 

-¿Por qué debemos ir con Ketan?-interroga Solana mientras degusta un trozo de melón.

 

-Supongo que él puede ayudar a Kamilah, dejó de sangrar pero los colmillos de esa bestia debieron desgarrar demasiado.-responde Iñaki con la mirada baja.



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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