Herederos de una dinastia

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Guerra Interna

Capitulo XIV

Guerra Interna

 

Debido al estado convaleciente de Kamilah deciden conducir de regreso a Estambul son dos días de camino pero es la mejor opción, no pueden exponerse ya que Mikael y Aaron les siguen los talones. Viajan en una vieja camioneta que Dominik robó a las afueras del hotel.

 

En la parte trasera están Keith quien brinda su pecho para que Kamilah descanse mientras acaricia levemente su mejilla, está helada y pálida. Dominik conduce con Iñaki como copiloto, Solana y Jaldev están pensativos y distantes en el asiento trasero.

 

Los ojos de Solana tienen un brillo diferente, oscuro y peligroso, Jaldev no logra librarse del enfado que le provocó la forma autoritaria con la que Keith se dirigió a ellos.

 

Llegada la media noche Dominik cambia de lugar con Iñaki, al detenerse por ese instante aprovechan hacerlo en una estación de combustible. Solana compra algunas cosas, Kamilah se dirige al sanitario mientras los demás esperan afuera junto al vehículo.

 

-No deberíamos de demorar tanto.-dice Keith.

 

-¿Y a ti quién te puso a cargo?-pregunta Jaldev rabioso.

 

Iñaki lo observa pero no interviene lo mismo hace Dominik suponiendo que es un choque de alfas.

 

-Nadie pero creo que alguien debería estarlo.-responde altivo.

 

-¿Y crees ser el indicado?-interroga golpeando su hombro.

 

-Vuelves a tocarme…-responde Keith conteniendo los deseos de golpearlo.

 

-¡Hey Basta los dos!-interviene Iñaki.

 

-¿Qué pasa?-pregunta Solana, dirige una mirada coqueta hacia Dominik haciéndolo respirar agitado.

 

-Nada.-responde Keith. En ese momento Kamilah sale del sanitario sosteniéndose de la pared.-Iré ayudarla.-puntualiza.

 

-Claro ve.-agrega Solana en tono burlesco y sarcástico.

 

-¿Qué insinúas?-pregunta Keith.

 

-¿Qué crees?-responde altanera.

 

Iñaki guarda silencio sin entrometerse, Dominik busca subir al auto pero Solana lo intercepta.

 

-Te compré algo de comer.-dice acercándose peligrosamente.

 

-Gracias.-responde tomando una hamburguesa.

 

-Delicioso.-añade la joven.

 

-¿Cómo?-pregunta nervioso.

 

-El refresco-dice con malicia alejándose de él.

 

-Creo que deberíamos descansar-dice Iñaki tras él.

 

-No es buena idea.

 

-Estamos cansados, todos. Si no crees ya viste el comportamiento de Jaldev y Keith.

 

-De acuerdo, nos quedaremos en el próximo hostal que aparezca.

 

Todos regresan al interior del vehículo sin cruzar palabra, se respira la tensión entre los chicos, Kamilah dormita sobre el hombro de Keith.

 

-Aquí-dice Dominik tras una hora de camino al fin aparece un pequeño hotel.

 

Ingresan y luego de registrarse cada uno se internan en su habitación.

 

-Gracias.-dice Kamilah a Keith mientras éste la coloca en la cama.

 

-La mordida te debilitó demasiado.-responde sonriéndole con cariño.

 

-No es en sí el ataque sino qué lo hizo.

 

-¿Me explicas?

 

-Así como la sienita nos impide movernos y usar nuestro poder de igual manera la mordida o picadura de un demonio al servicio de Apep o de cualquier poder oscuro, nos debilita al grado que nos puede matar.

 

-Pero tú estás bien ¿cierto?

 

-Lo estaré al llegar con Ketan, él buscará a un buen amigo nuestro, sólo él puede ayudarme.

 

-¿Por qué no lo dijiste antes? No debimos detenernos.

 

-Por eso no lo dije, no soy una carga, nunca lo he sido. Tengo tiempo no te preocupes además el viaje es relativamente corto.

 

-¿Alguno ha muerto por algo parecido?

 

-Sí.-responde con seriedad-Pero no será mi caso.

 

-Duerme.-dice Keith arropándola.-Yo estaré en la habitación vecina si necesitas algo.

 

Kamilah le dedica una mirada de aceptación acompañada de una sonrisa de agradecimiento.

 

******

 

-¿Crees que vamos atravesar territorio dominado por terroristas?-pregunta Iñaki a Jaldev, quien desde que llegaron permanece con sus manos en un solo puño, lleno de ira.

 

-No lo creo, no deben de vernos seguramente Kamilah hará algo.

 

-Jaldev ¿estás bien?-interroga con preocupación.

 

-De maravilla.-responde cerrando los ojos.

 

*******

 

Dominik permanece en el techo del hostal sentado en una vieja silla, con su espada cerca, una pistola en su cinturón vigilando toda el área.

 

-¿No piensas dormir?-pregunta Solana subiendo hasta él.



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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