Herederos de una dinastia

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El ultimo adios

Capitulo XX

El último adiós.

 

Al llegar aparecen en la central de la policía es probable que el cuerpo de Angelique aun esté en la morgue, Dominik y Ketan permanecen un par de pasos tras Jaldev le dan el espacio justo el que necesita para hacer esto sólo.

 

-Mi nombre es Jaldev Sadat, mi madre.-dice haciendo una pausa tratando de controlar el dolor y la rabia que están a punto de dominarlo.

 

-Estamos aquí para reconocer sus restos y firmar lo que sea necesario para que la señora Sadat tenga la sepultura que merece.-interviene Ketan.

 

-¿Y usted es?-pregunta una oficial de rostro endurecido.

 

-Mis abogados, yo no tengo mi mente clara en este momento.-responde Jaldev.

 

-Sentimos su pérdida señor.-responde la mujer indicándole el camino a la morgue.

 

Respira hondo liberando el aire por la boca seca una lágrima que humedece su mejilla mientras ingresa al cuarto más frío en el que ha estado, un hombre de baja estatura los recibe mientras sostiene una Tablet en su mano se dirige hacia una compuerta incrustada en la pared al abrirla deja salir una helada lamina de metal con el cuerpo de Angelique.

 

Jaldev no logra controlarse y comienza a desmoronarse el tatuaje de su piel resplandece entonces Ketan sostiene su mano susurrando en su oído

 

-Debes controlar tu ira, es peligrosa.

 

-¿Cuál es el procedimiento en estos casos?-pregunta Dominik al forense.

 

-El abogado de la señora Sadat nos solicitó que nos comunicáramos con él en el mismo instante que su hijo llegara.

 

-¿Lo hicieron?-pregunta Ketan.

 

-Sí, disculpen la demora.-responde un hombre tras ellos.

 

-¿Demora? Eso fue rápido.-comenta Dominik.

 

-Si bueno, estoy rentando una habitación a unas calles de aquí.-responde el abogado.

 

-Pablo.-dice Jaldev estrechando su mano.

 

-Muchacho.-responde abrazándolo.

 

-Pablo fue abogado de mis padres durante muchos años y no vive en Francia.-comenta hacia Ketan y Dominik.-Gracias por esperarme.-agrega.

 

-No es nada ¿dónde has estado?

 

-Es una larga historia.-responde con pesadez.

 

Todos se dirigen una mirada para luego concentrarse durante la siguiente hora y media en los trámites legales. Por deseos de Jaldev no organizan un velorio el cuerpo es trasladado de inmediato al cementerio con la única compañía de su abogado, Ketan y Dominik.

 

-Yo debo volar mañana temprano.-dice Pablo estrechando su mano.

 

-Gracias por todo.

 

-Caballeros.-agrega alejándose del lugar.

 

-Jaldev puedo…-dice Ketan pero es interrumpido.

 

-No, mi madre descansará al lado de mi padre porque si está aquí ¿cierto?

-Sí, él no aceptó nuestra manera de-aclara su garganta-Tú sabes.-finaliza.

 

-Jaldev debemos volver.-dice Dominik.

 

-Necesito un tiempo a solas con ella.

 

Ambos hombres se miran asintiendo a su petición, cuando están varios metros lejos de él Jaldev toma una de las rosas que descansan sobre el ataúd oprimiéndola con fuerza mientras llora besa los pétalos al tiempo que su sangre comienza a correr a causa de las espinas que lo hieren.

 

-Juro madre por mi vida que Aaron pagará lo que te ha hecho, juro que su vida no será más larga que la tuya.

 

Las heridas causadas por las espinas no lo inmutan mira su sangre caer en el suelo entonces abre la palma de su mano y mira su piel teñida de rojo, los pétalos rotos humedecidos entonces recuerda una conversación que sostuvo con su padre años atrás

 

“-Perdón, hijo eso es lo que el mundo necesita.

 

-Difícil ¿no crees? Con tantas cosas que el ser humano hace a diario el perdón es algo que está extinto.

 

- No digas algo así al menos quiero creer que tú eres capaz de perdonar antes de mancharte de sangre.

 

-Qué cosas dices….”

 

Recuerda esas últimas palabras que sus labios mencionaron mientras dejaba un beso de amor sobre la frente de su padre cierra su mano en un puño alza la vista hasta dejarla fija en el ataúd seca las lágrimas al tiempo que deja caer la flor al suelo.

 

-Te amo Angelique Sadat, mi sol, mi brújula, mi aire-respira hondo-Madre-finaliza besando la madera del féretro para luego caminar hacia sus compañeros en tan difícil viaje.

 

*********

Elle logró convencer a Constanza de salir de su habitación caminan por las angostas calles de la pequeña ciudadela mientras las personas las devoran con los ojos.

 

-Creo que estoy en una pesadilla.-dice Constanza.

 

-Te acostumbrarás.-responde Elle.

 

-No lo creo ¿eres como ellos?-pregunta dudosa.



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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