Herederos de una dinastia

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La hija del faraón

Capitulo XXI

La hija del faraón.

 

El frío cala hondo en sus huesos, su respiración es agitada mientras su cuerpo no puede dejar de temblar. Permanece de pie con sus abrazos atados sobre su cabeza con una gruesa cadena que se incrusta en la húmeda pared de roca, sólo se escucha el insistente eco de una gota que cae una y otra vez.

 

Está cansada y adolorida su silencio ha hecho enfurecer más de una vez a Aaron sabe lo que ocurre allá afuera Apep aún no es liberado pero sus fuerzas incrementan día con día provocando diversos desastres alrededor del globo terráqueo. No tiene la menor idea de dónde puede estar el libro que tanto buscan pero de una cosa está segura mientras finja conocer su localización permanecerá con vida y le dará tiempo a sus amigos de acabar con Aaron antes que sea demasiado tarde.

 

Se escucha el ruido de un cerrojo suena tan hueco que provoca escalofríos en el sistema de Sara, no es frío lo que la embarga en este momento es miedo, terror.

 

-No lograrás resistir mucho más tiempo.-dice Mikael ingresando en el lugar.-Cada segundo que pasa Aaron y Apep se vuelven uno, no servirá de mucho tu estrategia.

 

-Das asco.-responde con la voz temblorosa.- ¿Cómo fuiste capaz? ¡Son unos niños!

 

-¿Niños? Tienen el poder de dominar el mundo si lo desean, su humanidad no son garantía de que nunca traicionarán sus ideales.

 

-No son como tú.

 

-Tú no sabes dónde está el pergamino, no tienes la menor idea al menos no todavía.

 

-¿Crees que Apep te perdonará la vida? ¿En serio piensas que cuando el mundo acabe tú sobrevivirás?

 

-Tendré el poder de esos “niños”-añade sobre su rostro mientras con sus dedos hace el gesto a manera de burla-Entonces yo lo destruiré y el mundo será mío-deja sus ojos fijos en los de ella entonces añade-Si quieres tendrás un lugar a mi lado.

 

-Jamás-dice llena de odio-Si antes te dejé al ver que algo negro crecía en tu interior ¿qué te hace imaginar que podría volver contigo?

 

-Porque eres lo único humano que queda en mi.-responde acariciando su mejilla.

 

Sara siente nauseas mientras todo su mundo gira perdiendo el conocimiento.

 

*********

 

Kamilah duerme tranquila su respiración es pausada incluso una sonrisa se delinea en sus labios entonces sucede; se ve a sí misma durmiendo en su cama no comprende lo que ocurre solamente los de sangre real y divina tienen la capacidad de separar su alma de su cuerpo mientras duermen pero en ese mismo instante su habitación ya no está en cambio se encuentra en un edificio maravillosamente perfecto. Alza su mirada y reconoce aquel lugar aunque no tiene idea de cómo lo ha hecho logra ver dos pilones flanqueando la entrada principal entre ellos hay un espacio de al menos 68 metros.

 

Indecisa cruza el umbral entra al primer patio en el que su mirada encuentra un coloso dedicado al gran faraón de quizás 7 metros o más, instintivamente gira hacia la izquierda en dónde reconoce el palacio real con estatuas del rey al fondo de la edificación, en ese momento su pijama desaparece y su cuerpo se viste con un hermoso vestido color azul como la noche con broches de oro puro que se aseguran sobre sus hombros, un cinturón del mismo material se ciñe a si cintura decorado con piedras preciosas, sus manos ostentan anillos y brazaletes su cabello largo y negro azabache cae sobre su espalda y su rostro finamente maquillado como la más hermosa de las egipcias, sus pies permanecen descalzos.

 

Una de las estatuas es de granito rosado mientras la otra de granito negro ambas colocadas en la puerta del templo. Cuarenta y ocho columnas dispersas en todo el gran salón, el techo está pintado con estrellas de oro y con el fondo azul de repente los hijos e hijas del faraón aparecen en procesión son muchos no logra contar cuántos de ellos son, es en ese instante se ve a sí misma colocar un pergamino tras una roca cruza su mirada con esa Kamilah y despierta.

 

-Pero…-susurra sin aliento mira a su alrededor y está de nuevo en su pequeña habitación.

 

******

 

Solana camina de un lado a otro no ha dormido en lo que va de la noche esperando que Dominik regrese dirige su mirada hacia el fondo del pasillo y mira luz bajo la puerta, demasiado brillante es como si la luna estuviera allí, es la habitación de Gadha camina muy despacio para averiguar lo que sucede pero una voz la detiene.

 

-Solana.

 

-Jaldev.-responde abrazándolo.- ¿Cómo ha ido todo?

 

-Bien.-responde cabizbajo-¿Has visto a Elle?

 

-Creo que duerme, todos lo hacen ya.-dice volviéndose hacia la puerta pero la luz ya no está.

 

-Creo que haré lo mismo.

 

-¿Haremos algo por Sara?-pregunta con seriedad.

 

-Por supuesto mi única preocupación es que Iñaki decida ir solo.

 



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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