Herederos de una dinastia

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El despertar

Capitulo XXII

El Despertar.

 

Jaldev camina hacia la habitación en busca de Elle ingresa pero no la encuentra, desea despedirse conversar una última vez con ella hasta que la ve entretenida con tres jovencitas en unos de los jardines del edificio, Elle al descubrirlo se despide de las chicas y camina en su dirección.

 

-¿Cómo ha ido todo?-pregunta sujetando sus manos.

 

-Bien.-responde con pesadez-Debo irme.-añade besando su frente.

 

-¿Adónde?

 

-Elle esto es una batalla por la humanidad y la hora final ha llegado.

 

Elle se aferra a su pecho con fuerza no desea soltarlo, quiere soñar en que están en la universidad que nada de esto es real.

 

-Prométeme que permanecerás aquí.

 

-Pero…

 

-Ellos cuidarán de ti, saben que eres importante para mí así que te servirán como lo que eres.

 

-¿Y quién soy para ellos?-pregunta entre lágrimas.

 

-La esposa de un dios.-responde besando sus labios.

 

-Sólo quiero ser la esposa de Jaldev y nada más.

 

-Ya lo eres.

 

Poco a poco en su interior comienza arder una sensación extraña para ambos, pueden sentirse y no solamente el tacto físico pueden sentir sus almas compenetradas.

 

-¿Qué es?-pregunta Elle.

 

-Estamos el uno en el otro, eso ocurre si amas a un dios y si él te corresponde.

 

-Vuelve.-susurra Elle colocando ambas manos en su rostro.-Dame tu palabra que volverás.

 

-Te amo.-dice besándola con ternura para luego separarse de ella, desea haber sido capaz de hacerle una promesa pero de algo está seguro en una guerra siempre hay bajas y esta no es la excepción.

 

******

 

Kamilah coloca su jopesh sobre su espalda recoge su cabello con una coleta, viste de negro pantalón de cuero y camisa del mismo color al girar hacia la puerta lo ve justo en el umbral de la puerta.

 

-Necesitas estar concentrado.-dice con seriedad.

 

-¿Cómo? No podré protegerte.

 

-No necesito que me protejan Keith lo sabes.

 

Keith camina hacia ella por un instante contempla su belleza pasea su mano sobre su rostro a escasos centímetros de su piel, la siente palpitar en su pecho entonces comprende que están más que enamorados lo suyo va más allá de lo que las palabras puedan explicar.

 

-Te amo.-dice al fin.

 

Kamilah lo atrae hacia su cuerpo besándolo con pasión, con entrega.

 

-No lo hagas.-susurra Keith sobre sus labios.-No te despidas.-añade.

 

-Ambos sabemos lo que puede ocurrir allá.

 

-Te veré aquí Kamilah.

 

Ella no dice nada se dedica a besarlo a tatuar en sus labios el sabor de sus besos, Keith lentamente desprende el botón de su pantalón acaricia su vientre hasta que comienza a bajar hasta sentirla excitada por él. Se coloca sobre ella arrojando su camisa al suelo junto con la de ella, besa y muerde con suavidad sus pechos mientras ella acaricia su espalda deja besos apasionados en su cuello, pecho, rostro no desea dejar un solo centímetro de su piel sin besar.

 

Keith se coloca entre sus piernas comienza a besarla escuchándola gemir extiende su brazo para acariciar sus pechos siente cómo Kamilah arquea la espalda, sigue besándola, lamiéndola hasta llevarla al placer. Kamilah lo atrae hacia ella para ahora ser ella la que lo cuide y ame, lo ve totalmente excitado, lo lleva a su boca hasta escucharlo jadear entonces Keith la aparta para penetrarla. Lo siente en su interior él encima de ella empujando con suavidad sin dejar de besarla de acariciarla ni un instante, ambos jadean, Keith susurra sobre sus labios

 

-Te amo.

 

Kamilah lo besa correspondiendo a sus sentimientos ambos culminan llenos de sudor y embriagados de amor.

 

-Cuídate por favor.-susurra Kamilah.

 

******

 

Iñaki y Constanza permanecen en la cama entrelazados con sus respiraciones sincronizadas.

 

-Cuando regreses con tu familia prométeme que serás feliz.

 

-Iñaki por favor.-murmura entre lágrimas.

 

-Júrame que te enamorarás, que verás a tus hijos crecer.

 

-No sigas.-dice de nuevo aferrándose a él.

 

-No es vida lo que yo puedo ofrecerte y lo sabes.

 

-Entonces no debiste ir por mi maldito idiota.-dice llorando con fuerza.

 

Iñaki sonríe en un intento de calmar sus nervios

 

-También te amo.-dice besando sus labios con sabor a llanto.

 

-Iñaki por favor te lo ruego.

 

-Debo irme.-responde saliendo de la cama.

 

-Iñaki.-dice suplicante.

 

-Adiós Constanza.

 

Sale de la habitación con rumbo a la plaza no tiene el valor de buscar a Arturo no sabe cómo despedirse de él.



Grace Santos

Editado: 16.02.2018

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