Herederos: El PrÍncipe De Hielo

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XXVIII

Josabet

Las luces se encendieron iluminando toda la estancia, un cuerpo yacía tirado en el frió mármol, sus ojos que carecían de vida me miraban a mí mientras la sangre se propagaba alrededor de su cuerpo.

—Josabet — Hale había llegado a mi lado pero yo no podía apartar la mirada del hombre al que no le habría importado quitarme la vida unos minutos atrás — háblame.

Lyris no podría perdonarme el hecho de que su padre haya muerto.

—Hey, Josabet, mírame — esta vez su voz no era la suave y comprensiva con la que solía referirse a mí, era una orden que no pude evitar cumplir — así está mejor. Necesito saber cómo es que Alfonso ha terminado en este lugar y por qué mi guardaespaldas ha tenido que disparar.

Dentro de mi mente solo queda el recuerdo del sonido del disparo seguido del caer del cuerpo de Alfonso de Illis. Mis piernas comienzan a flaquear y Hale como si pudiera leer mi mente me rodea con sus brazos.

—Salgamos de aquí.

Me lleva hasta la cámara de junto donde al parecer llevaba las últimas horas. Su traje real con el cual debe recibir el trono hoy yace perfectamente colgado a la espera de que el momento se acerque.

Hace que me siente frente a él en un cómodo sofá de terciopelo rojo, me observa sin decir ni una sola palabra, aunque en este momento siento que cualquiera sobra.

—He pedido que avisen a Lyris y a su hermano del destino que ha tenido su padre — comenta sin apartar su mirada de la mía — había recibido informes esta mañana que alrededor de un centenar de hombres provenientes de Illis habían llegado al país de manera sospechosa acompañando al antiguo Rey, siendo que este no estaba invitado a la ceremonia de hoy — su tono de voz se mantiene calmado y su rostro impasible — es posible que el destino de Alfonso estuviera marcado desde el momento que decidió venir en busca de venganza pero no puedo creer que una vez más intentaras actuar sola.

Sola, esa es la única palabra donde Hale dejo entrever una emoción en su rostro, sabía que estaba mal la manera en que hice las cosas y el resultado es el padre de una amiga a la que consideraba como mi hermana, muerto por mi culpa. Siempre que intentaba hacer las cosas por mi cuenta alguien más era quien pagaba el costo de mi error.

—No tengo ninguna excusa — dije apartando la mirada, no podía soportar ver la decepción en aquellos hermosos ojos.

Hale dejo salir un suspiro y yo sentí mi corazón hacerse trizas. Se puso de pie y camino a penas unos pasos.

—Me preocupas de una manera en la que podría volverme loco — confiesa — no sería capaz de vivir si algo llegara a pasarte pero he de hacerlo por mi país, por que fuiste tú quien me enseñó a pensar en mi pueblo. Mientras no seas capaz de ver que no estás sola y confiar en mí, no creo que pueda seguir con los planes de matrimonio adelante.

En su voz había dolor e ira y no lo culpaba, no podría hacerlo aunque quisiera, yo sola me había buscado todo ello. Me levanto del sofá aun insegura de lo que hare a partir de este momento pero segura de que he perdido lo único que hacía que mi vida tuviera sentido.

Cuatro meses después.

— ¿Y si hablas con Hale? — mi querida Coral siempre preocupada por mí. Como la extraño.

—Aunque quisiera ¿Qué le diría? — respondo, cada día ha sido una constante lucha contra mi necesidad de verlo o de escuchar su voz.

El día de la coronación algo se rompió entre nosotros y fue aquel pequeño lazo de confianza que apenas comenzaba a formarse, admito que la culpa es toda mía y aun no soy capaz de perdonarme a mí misma por haber saboteado la mejor oportunidad que tenia de ser feliz junto al hombre que amo.

Ahora cada uno de nosotros han seguido rumbos distintos, con la intención de redimirme de alguna manera con Lyris, solicite mi envió hasta Illis como apoyo al rey Christopher quien había mejorado con su salud casi milagrosamente desde la muerte de su padre. La noticia no fue bien recibida pero ni Lyris, ni su hermano me culpaban al respecto y eso solo hacía que el peso en mi conciencia fuera más grande.

Bob aun permanecía a lado de Hale, era uno de sus consejeros más fieles y como no serlo si se habían convertido en hermanos, hablaba con él una vez a la semana pero apenas intentaba mencionarlo inventaba una excusa barata para colgar, cobarde, eso era en lo que me había convertido. Los más ancianos pensaban que era momento en que Hale encontrara una esposa para convertirla en reina y esa noticia me había perseguido hasta Illis.

No era capaz de culparlo, era lo que debía hacer pero dentro de mí pesaba ese corazón hecho trizas.

—Bet — Christopher aparece detrás de la puerta con dos tazas de café en la mano.

—Coral, debo colgar, te llamaré pronto.

El hermano de Lyris compartía esa belleza salvaje con su hermana, además de ser un hombre encantador, me acepto aquí sin vacilar y aunque hayan pasado meses aun me pregunto el porqué.

—Esta noche será la gala de independencia de Illis, me ha dicho Simon que no has confirmado tu asistencia — coloca la humeante taza de café frente a mí y le sonrió en agradecimiento, era la clase de rey que hacía ver su independencia en pequeños detalles como prepararse su propio café.



Kath B. Carlton

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En el texto hay: realeza, amor, principe

Editado: 18.10.2018

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